jueves, 6 de octubre de 2011

El Símbolo Perdido (2009) Una Novela de Dan Brown...

El símbolo perdido (The lost symbol), es una novela de ficción escrita por el novelista estadounidense Dan Brown. Es la tercera novela (tras Angeles y demonios (2000), y El código Da Vinci (2003)) protagonizada por el profesor de simbología y de historia del arte, Robert Langdon. El libro fue publicado el 15 de septiembre de 2009 en inglés y el 29 de octubre en español. Durante su primer día de ventas el libro vendió un millón de copias, incluyendo libros electrónicos, en Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido.

Aunque prevista con anterioridad, Dan Brown ha necesitado seis años para escribirla. El argumento transcurre en un mínimo periodo de tiempo; 12 horas. Transcurriendo en Washington, D.C. y la trama está basada en una conspiración francmasónica.

SINOPSIS: 

Robert Langdon es convocado para dar una conferencia en la sala más importante del Capitolio de los Estados Unidos. Creyendo que quién la ha solicitado es su viejo amigo, masón y mentor Peter Solomon, al llegar allí Langdon descubre que Solomon ha sido secuestrado por alguien que quiere descubrir un antiguo misterio, un misterio que si sale a la luz podría poner en peligro al mundo entero. Ayudado, entre otros, por la hermana científica de Solomon, Katherine, Langdon tendrá las horas contadas para desvelar el misterio y poder así salvar la vida de su amigo.

La edición mundial de la nueva entrega, El símbolo perdido, corresponde a la editorial Random House, que ha anunciado la aparición de 5 millones de ejemplares en su primera edición, la tirada más larga jamás hecha en su historia. En España es la editorial Planeta la responsable de su edición.

La productora Columbia Pictures ya ha comprado los derechos cinematográficos de este libro, lo que cerraría la trilogía en la gran pantalla de Robert Langdon.

Las cifras de las dos anteriores obras son:
  • Ángeles y demonios. Inicia la saga del investigador en el año 2000, y se estrena su película en las salas en 2009. 39 millones de libros vendidos.
  • El código Da Vinci. El libro fue escrito en el año 2003, y la película estrenada en 2006. 81 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo. Récord de ventas de un best-seller hasta la fecha. Traducido a 44 idiomas. Y la película recaudó 750 millones de dólares sobre un presupuesto de 125.
Se trata de una muy buena novela, a mi me ha gustado bastante, y me atrevería a decir que me gustó más que sus antecesoras, estando mejor narrada, con precisas y detalladas descripciones, con unos personajes bien trazados, y  en el cual se ve la evolución como escritor de Brown, notandose el trabajo realizado durante los seis años que duró su escritura. El protagonista pasa por verdaderos apuros, sin duda una novela que engancha desde la primera hasta la última hoja.

FRAGMENTO DEL LIBRO:
 
Casa del Templo
20.33 horas
 
«El secreto es cómo morir.»
 

Desde el principio de los tiempos, el secreto había sido siempre cómo morir. El iniciado de treinta y cuatro años bajó la mirada hacia el cráneo humano que sostenía en las palmas de sus manos. Era un cráneo hueco, como un cuenco, lleno de un vino rojo sangre.
 
«Bébetelo -se dijo-. No tienes nada que temer.» Tal y como era tradición, había comenzado ese viaje ataviado con la vestimenta ritual de los herejes medievales que conducían al cadalso: la camisa abierta para dejar el pálido pecho al desnudo, la pernera izquierda del pantalón enrollada hasta la rodilla y la manga derecha remangada hasta el codo. Además, una gruesa soga alrededor del cuello: el «cable de remolque», lo llamaban los hermanos. Esa noche, sin embargo, al igual que los demás hermanos presentes, iba vestido de maestro. Los hermanos que lo rodeaban iban todos ataviados con el atuendo completo: delantal de piel de cordero, banda y guantes blancos. Alrededor de sus cuellos colgaban joyas ceremoniales que brillaban cual ojos fantasmales en la tenue luz. La mayoría de esos hombres ocupaban posiciones de gran poder en la vida real, y sin embargo el iniciado sabía que sus rangos mundanos nada significaban dentro de esas paredes. Allí todos los hombres eran iguales, hermanos jurados que compartían un lazo místico. Mientras contemplaba la intimidante asamblea, el iniciado se preguntó quién en el mundo exterior se podría imaginar a ese grupo de hombres congregado en un mismo lugar... O que lo hicieran en ese lugar. La sala se asemejaba a un santuario sagrado de la antigüedad. La verdad, sin embargo, era mucho más extraña.
 

«Estoy tan sólo a unas manzanas de la Casa Blanca.»
 

Ese colosal edificio, situado en el número 1733 de Sixteenth Street de Washington, era una réplica de un templo precristiano: el templo del rey Mausolo; el mausoleo original..., un lugar en el que descansar al morir. En la entrada principal, dos esfinges de diecisiete toneladas vigilaban las puertas de bronce. El interior era un ornamentado laberinto de cámaras rituales, pasillos, criptas selladas, bibliotecas e incluso un muro hueco en el que se ocultaban los restos de dos seres humanos. Al iniciado le había  contado que todas y cada una de las salas de ese edificio escondían un secreto, aunque él sabía que ninguna sala contenía secretos más profundos que la gigantesca cámara en la que ahora estaba arrodillado con un cráneo humano en las palmas de las manos.
 

«La Sala del Templo.»
 

Esa sala era un cuadrado perfecto. Y cavernoso. El techo se encontraba a unos espectaculares treinta metros de altura y lo sostenían una serie de monolíticas columnas de granito verde. Rodeaba la sala una gradería de asientos de oscuro nogal ruso con piel de cerdo curtida a mano. Un sitial de diez metros de altura dominaba el muro occidental y, en el otro extremo, oculto a la vista, había un órgano de tubos. Los muros eran como un caleidoscopio de símbolos antiguos: egipcios, hebraicos, astronómicos, químicos, y otros todavía desconocidos. Esa noche, la Sala del Templo estaba iluminada por una serie de cirios cuidadosamente dispuestos. Su tenue resplandor estaba únicamente acompañado por los pálidos rayos de luz de luna que se filtraban por el amplio óculo del techo y que iluminaban la pieza más extraordinaria de la sala: un enorme altar hecho de un sólido bloque de mármol belga, pulido y de color negro, que estaba situado en el centro mismo de la cámara de planta cuadrada.
 

«El secreto es cómo morir», se recordó el iniciado.
-Ha llegado el momento -susurró una voz.
 

El iniciado dejó que su mirada se posara sobre la distinguida figura ataviada con una túnica blanca que tenía ante sí. «El venerable maestro.» Ese hombre, de casi sesenta años, era todo un icono norteamericano, muy querido, robusto e incalculablemente rico. Su cabello, antaño oscuro, ya estaba encaneciendo, y su famoso rostro reflejaba una vida de poder y un vigoroso intelecto.
 

-Haz el juramento -dijo el venerable maestro con una voz suave como la nieve al caer- Completa tu viaje.
 

El viaje del iniciado, como el de todos los demás, había comenzado en el primer grado. Aquella noche, en un ritual parecido a ése, el venerable maestro le había tapado los ojos con una venda de terciopelo y, tras colocarle una daga ceremonial sobre el pecho desnudo, le había preguntado:
 

-¿Juras solemnemente por tu honor, sin estar influenciado por motivo mercenario o indigno alguno, que libre y voluntariamente te presentas candidato a los misterios y privilegios de la hermandad?
-Lo juro -había mentido el iniciado.
-Que te remuerda, pues, la conciencia -le advirtió el maestro-, y te sobrevenga una muerte inmediata si traicionas alguna vez los secretos que te serán revelados.
 

En aquel momento, el iniciado no sintió miedo alguno. «Nunca descubrirán
cuál es mi auténtico propósito aquí.» Esa noche, sin embargo, le había parecido notar una aprensiva solemnidad en la Sala del Templo, y su mente comenzó a repasar todas las advertencias que había recibido durante ese viaje, todas las amenazas de las terribles consecuencias que sufriría si se le ocurriera compartir alguna vez los antiguos secretos que estaba a punto de conocer: «Me rajarán el cuello de oreja a oreja..., me arrancarán de cuajo la lengua..., extraerán e incinerarán mis entrañas..., las esparcirán a los cuatro vientos..., me extirparán el corazón y lo arrojarán al suelo para que sirva de alimento a las bestias famélicas...»
 
Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/El_s%C3%ADmbolo_perdido
http://es.wikipedia.org/wiki/Dan_Brown#Bibliograf.C3.ADa 
Fragmento extraido del propio libro.

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