lunes, 17 de septiembre de 2012

A Roma con Amor (2012) La Última Película de Woody Allen con Penelope Cruz...

El próximo Viernes 21 de Septiembre se estrena en la cartelera española "A Roma con Amor (To Rome with Love en su título original en inglés)" la nueva película escrita y dirigida por el maestro Woody Allen. Como es habitual en los últimos trabajos de Allen, esta es una historia coral. 

Para esta película, Woody Allen vuelve a trabajar con la actriz española Penelope Cruz, tras su gran actuación en "Vicky Cristina Barcelona" (2008), que le reportó numerosos premios, entre ellos un BAFTA, un Goya, y un Óscar a la mejor actriz de reparto en 2008. 

Tras París, en esta nueva película, el director de "Match Point" traslada la acción a Roma (Italia), una ciudad llena de romance y comedia, y en el que un variopinto grupo de personas, en el que nos encontramos con unos italianos, otros americanos, unos residentes, y otros visitantes; vivirán todo tipo de aventuras, romances, y enredos que canviarán sus vidas para siempre.


También huelga decir que en esta película, Woody Allen vuelve a ponerse delante de las cámaras, algo que no hacía desde 2006 en su película "Scoop".

Aparte de Penelope Cruz y Woody Allen, A Roma con Amor posee un grandísimo reparto internacional, en el que están actores del talante de Alec Baldwin (que vuelve a trabajar con el director neoyorkino tras "Alice" (1990)), Roberto Benigni (conocido por realizar la obra maestra "La Vida es Bella" (1997), por la que ganó tres premios Óscar), Judy Davis (que también vuelve a trabajar con Allen, tras "Alice" (1990), "Maridos y Mujeres" (1992), "Desmontando a Harry" (1997), y "Celebrity" (1998)), Jesse Eisenberg (conocido especialmente por interpretar al creador de la red social Facebook Mark Zuckerberg en "La Red Social" (2010) de David Fincher), y Ellen Page (conocida especialmente por su genial interpretación en "Juno" (2007) de Jason Reitman), entre otros.

SINOPSIS:


"A Roma con Amor" es una comedia caleidoscópica ambientada en una de las ciudades con más encanto del mundo. En la película tienen cabida cuatro historias paralelas, una sobre un conocido arquitecto americano que revive su juventud; otra con un ciudadano romano corriente de clase media que de repente se ve convertido en la mayor celebridad de Roma; otra con una joven pareja provinciana que tiene encuentros románticos por separado, y otra con un director de ópera americano que hace todo lo posible por llevar a los escenarios a un empresario de pompas fúnebres que canta.


Woody Allen afirma que Roma es una ciudad única en el mundo. Estar en Roma es estar rodeado de los silenciosos monolitos de una civilización antigua y experimentar al mismo tiempo el clamor de una metrópoli moderna rebosante de vida. Roma es la fusión perfecta de historia y presente –un estimulante centro de cultura, arte y cocina extraordinarias. “Gran parte de la actividad en Roma tiene lugar en el exterior, en sus cafés y sus calles”, dice Woody Allen. “Es una ciudad increíble, simplemente para pasear. La ciudad en sí misma es una obra de arte”. Roma es una ciudad tanto de gente muy contemporánea y sofisticada como de gente muy tradicional. Atrae a muchos visitantes, desde hombres de negocios a turistas, que pasan por Roma y disfrutan de sus encantos. Para Allen, es un lugar demasiado vasto para resumirlo en un único hilo argumental. “Sentí que la ciudad de Roma se prestaba a unas cuantas historias distintas”, dice. “Estaba llena de posibilidades. Si paras a cien romanos, te dirán: “Soy de la ciudad, la conozco bien y podría contarte un millón de historias”.

Leopoldo Pisanello (Roberto Benigni) es un romano corriente que, de repente y de forma inexplicable, descubre que es uno de los hombres de quienes más se habla en Roma. “Leopoldo no tiene ningún talento, es una persona normal y corriente”, dice Allen. “No tiene ni idea de por qué es famoso. Es muy consciente de que es un don nadie. Leopoldo, al principio, está totalmente perplejo y molesto por toda la atención que recibe, hasta que empieza a gustarle, sin siquiera darse cuenta”. 

Según Benigni, “Leopoldo estaba feliz y contento antes de ser famoso, en su vida había armonía. Pero cuando su armonía se ve alterada, se siente completamente desconcertado al intentar entender qué le está pasando”. Pero hay fracturas reveladoras en el aparente equilibrio de Leopoldo antes de que la fama llame a su puerta, en particular, un momento en el que mira con deseo a una mujer preciosa en su oficina. “No tiene ninguna posibilidad con una mujer así, y lo sabe”, dice Allen. “A nadie le importa lo que tenga que decir sobre algo, sea de las películas que ve o de si cree que los chinos van a dominar el mundo, y, desde luego, ese tipo de mujer extraordinaria está fuera de su alcance. Hasta que de repente es posible”. Cuando los paparazzi empiezan a seguirle, Leopoldo se da cuenta de que todo lo que desea está fácilmente a su alcance. 

“La fama te seduce”, dice Allen. “No siempre te corrompe. La fama te ofrece muchas oportunidades que una persona corriente nunca tiene la posibilidad de vivir. Así que la fama es una droga muy adictiva, y hace efecto en él”. Aunque Leopoldo disfruta de la atención y de las preciosas mujeres que ahora se arrojan a sus pies, también le exasperan otros aspectos asociados a su fama repentina. “Renuncias a tu privacidad, te persiguen constantemente y todo lo que haces se mira con lupa”, dice Allen. Roberto Benigni, una auténtica superestrella en Italia, es muy consciente de cómo es la experiencia que tiene Leopoldo. “Mi sueño es pasear por una calle con normalidad, observar a la gente y tomar un café, tomar una pizza y hablar con mis amigos. Pierdo una parte de mi vida y no puedo hacerlo. Pero si dejara de pasarme, me preocuparía… Es una contradicción”. Allen añade: “Aunque ser conocido tiene muchas desventajas, yo diría que las ventajas pesan más que los inconvenientes. Puedes vivir con eso porque lo que obtienes a cambio son muchas cosas positivas”.
La otra cara de Leopoldo es Giancarlo (el famoso tenor Fabio Armiliato), un hombre que posee un gran talento y aun así es completamente anónimo. Brillante cantante de ópera, Giancarlo canta solo en privado para su propio disfrute. Nunca ha probado a hacerlo en público. “Nunca se sabe qué estimula a un artista”, dice Allen. “Si el único sitio en el que Shakespeare puede escribir es sentado en una silla en medio de la calle 42, por el motivo que sea, es algo que quizás nunca seamos capaces de entender. Giancarlo solo puede cantar en unas circunstancias muy especiales”.

Aparentemente, a Giancarlo no le importa la fama, pero conocer a Jerry (Woody Allen), el padre de su futura nuera, lo cambia todo. Jerry, un antiguo director de ópera que no está satisfecho con su retiro, siente que no ha dejado huella en el mundo. “Ha probado algunas cosas vanguardistas, pero no funcionaron, y nunca obtuvo la notoriedad o la aceptación que buscaba”, dice Allen. “Está frustrado, y, cuando por fin tiene la oportunidad de aprovechar el talento de Giancarlo, se aferra a ella”. Al principio, Jerry tiene que vencer el serio obstáculo que supone ser el hijo de “izquierdas” de Giancarlo –y su futuro yerno– Michelangelo (Flavio Parenti), que se opone firmemente a la idea de que su humilde padre sea empujado por Jerry al mundo del espectáculo. En su deseo de protegerle, Michelangelo no se para a considerar los propios deseos de su padre. Dice Allen: “Creo que cuando alguien tiene talento de verdad, tiene que expresarlo. Tarde o temprano, quiere comunicarlo. Creo que Giancarlo es como cualquiera. Quiere que alguien oiga su voz y tener ese momento de conexión en el que él cante y conmueva a la gente”.


Otro personaje en "A Roma con Amor" es Milly (Alessandra Mastronardi), que, aunque no posee ningún talento especial, conoce a un actor de talento. Milly llega a Roma desde una ciudad de provincias y recién casada con Antonio (Alessandro Tiberi) en busca de una vida nueva en la gran ciudad. Todo depende de la impresión que les causen a los parientes ricos de Antonio, que están en posición de darle un trabajo importante. Para causar buena impresión, Milly va a la peluquería, pero se pierde irremediablemente en las laberínticas calles de Roma. Al mismo tiempo, a Antonio le sorprende en su hotel la aparición de Anna (Penélope Cruz), una prostituta voluptuosa que, por error, cree que la ha contratado para acostarse con él. A Anna le han dicho que Antonio es excéntrico y que intentará resistirse, así que se niega a irse. Sin dejar de protestar, Antonio se ve de repente llevado a la cama, y es en esta comprometida situación como le encuentran sus parientes cuando llegan a la habitación del hotel. La única explicación que se le ocurre a Antonio en el momento es que Anna es en realidad su mujer Milly. Apiadándose de él –y porque le han pagado por todo un día–, Anna accede a seguirle la corriente, y los parientes, aunque sorprendidos porque Antonio se haya casado con una explosiva e indecorosa mujer, parecen aceptar su historia. Aunque Anna está dispuesta a decir que es la mujer de Antonio, eso no quiere decir que vaya a cambiar su comportamiento, lo que provoca muchas situaciones cómicas. Dice Cruz: “Anna es un espíritu muy libre y no tiene ningún filtro social en su mente, así que dice lo que siente sin preocuparse por las consecuencias”.

Mientras, cuando Milly está intentando volver al hotel, se encuentra con dos estrellas de cine, Pia Fusari (Ornella Muti) y su ídolo, Luca Salta (Antonio Albanese). Milly se queda boquiabierta cuando Salta se ofrece a llevarla a comer y, finalmente, a su habitación de hotel. “Cuando una joven guapa se acerca a una estrella de cine y dice: `Veo todas tus películas y estoy loca por ti´, tiene muchas posibilidades de llevarse a esa chica a la cama, porque tres cuartas partes del trabajo ya están hechas”, dice Allen. Cuando Antonio sale a comer con Anna y su familia, se sorprende al ver a Milly en otra mesa cortejada por Salta, lo que pone en entredicho la idea que tiene de ella como una chica inocente y virginal. Más tarde, en una fiesta ofrecida a la alta sociedad de Roma, Antonio descubre que Anna es bastante conocida, aunque carece del prestigio de Salta. Parece que muchos de los más importantes hombres de negocios de Roma la conocen bien, y hacen cola para tener citas con ella. Más tarde, paseando por los amplios jardines durante la fiesta, Anna le pregunta a Antonio por su matrimonio. Se burla de su descripción de Milly como una “madonna”, intuyendo que es Antonio en realidad el inocente. A su manera, Anna ayuda a Antonio a seguir adelante con una mayor conciencia de sí mismo. “Anna se toma su trabajo muy en serio y con mucha dignidad”, dice Cruz. “Está convencida de que sus servicios son terapéuticos y que presta un gran servicio a la sociedad”.

De vacaciones en Roma, John (Alec Baldwin), un famoso arquitecto americano, explora el barrio en el que vivió en sus años de estudiante. Allí se encuentra con un joven estudiante de arquitectura, Jack (Jesse Eisenberg), quien reconoce a John por una foto del periódico y le invita a su piso a tomar un café con su novia Sally (Greta Gerwig). John pronto se da cuenta de que puede que viviera en el mismo edificio que Jack. Sally le cuenta a Jack que su amiga actriz Mónica (Ellen Page) acaba de romper con su novio y va a ir a Roma para cambiar de aires. Sally describe a Mónica como sensual, inteligente, neurótica, divertida –un auténtico imán para los hombres–. Dice Gerwig: “Creo que Sally está nerviosa por Mónica, pero cree que si expone sus miedos desde el principio –`quiero decir todas las locuras que me preocupan´– funcionará casi como un talismán y no pasará nada”. John le advierte a Jack de que no se enamore de Mónica. “Probablemente sabe que Jack no le va a hacer caso”, dice Baldwin, “pero no puede evitar intentarlo. Jack está en un camino que puede llevarle al desastre. Es como si Jack estuviese jugando en medio del tráfico y John quisiera que saliese de la carretera”. Dice Eisenberg: “Que John le dé esos consejos sensatos, pero también tópicos, solo envalentona a Jack. Hace que ponga incluso más pasión en ir detrás de Monica”.


Por supuesto, también está el elemento de que John ve a Jack como a sí mismo de joven en Roma y que la historia de Jack es en realidad la experiencia de John en el pasado vista ahora por John con la claridad que da la perspectiva y la comprensión de lo tonto que fue y lo superficial e indigna de su amor que fue Mónica. Aun así, la atracción puede con la lógica.

Mónica no tarda nada en estar a la altura de su reputación deslumbrando a Jack con los detalles escabrosos de su salvaje y nada convencional vida sexual, además de sus enciclopédicos conocimientos sobre arte. “Monica es libre y tiene esa espontaneidad del momento, creo que es una cosa que atrae mucho a la gente”, dice Page. “Puede que sea porque todos queremos sentirnos libres. Pero al final las personas como ella no son necesariamente buenas parejas porque no tienen mucha solidez”. Dice Allen: “No puedes controlar a la gente como Mónica. Son demasiado deseables y todo el mundo las quiere y ellas se dan cuenta desde el principio. Es muy difícil tener una relación larga y estable con una persona así”. Aunque John hace todo lo posible por prevenir a Jack, ocurre lo inevitable y sucumbe a los encantos de Mónica. “Está en una burbuja de juventud, romántica, así que claro que se siente atraído por ella”, dice Eisenberg. “Ella está tan abstraída, y su abstracción la hace tan interesante, que, cuando ella hace brillar su luz cerca de él, él se siente inmediata y desproporcionadamente excitado”.


John no deja de rondar alrededor de Jack (pero ¿está John observándose a sí mismo de joven?), entrando y saliendo de las escenas, haciendo comentarios sobre Monica y Sally como si no estuvieran delante, dejando la cuestión de lo que está ocurriendo exactamente muy abierta. Esto es algo que Allen ha hecho de forma deliberada. “Se puede ver de dos formas distintas”, dice, “pero la forma más segura es que Alec se da un paseo por el camino de los recuerdos y se encuentra a sí mismo de joven en espíritu, recuerda lo que pasó, cuáles fueron sus sentimientos, los errores que cometió, qué le desesperó, y tiene eso como un recuerdo que nunca ha superado. Jack es John de joven sin ser el joven John en un flashback”. Dice Page: “Distintas personas lo percibirán de formas distintas. A lo mejor la gente mayor lo verá a través de la perspectiva de John y la gente más joven se sentirá más vinculada a la inmediatez de las relaciones entre Mónica, Jack y Sally, y John les parecerá alguien ajeno”. Con independencia de cómo se interprete la historia, su núcleo es la sabiduría que da la edad al mirar hacia atrás a la inmadurez de la juventud. Dice Baldwin: “En mi opinión, y desde mi experiencia, mirar hacia atrás hacia nosotros mismos de jóvenes, a la juventud en general, es alternativamente conmovedor y horrible. Vemos a los jóvenes y pensamos: `Me parece increíble que hiciera eso o dijera eso´. Pero crecer y cambiar es parte de la vida; a veces más despacio, a veces más rápido”.


Muchos de los personajes de "A Roma con Amor" comparten el deseo de ser queridos, en particular si son relativamente corrientes. Esta necesidad la ilustran las historias de Jerry y Leopoldo, pero también la estrategia que Luca Salta emplea para seducir a Milly: le dice que valora sus opiniones sobre temas culturales, un reconocimiento que nunca ha tenido por parte de su marido. El futuro yerno de Jerry, Michelangelo, centra todas sus conversaciones en sí mismo y sus ideas altruistas, lo que le hace sentirse especial e importante. De igual forma, la autoestima de Jack crece cuando cree que una mujer tan brillante como Mónica le escogería como amante. “Las mujeres inalcanzables son como un estimulante para algunos hombres, sobre todo cuando son jóvenes”, dice Baldwin. “En realidad no las quieres, solo quieres ganar la partida. Es una cuestión de ego”. Page cree que Mónica también está buscando constantemente la aprobación de la opinión de los demás: “Cuando Mónica se relaciona con la gente, siempre tiene ese aire de estarse esforzando por ser la intelectual. Creo que eso podría tener que ver con su inseguridad y su necesidad de sentirse importante, en plan:` ¡Por favor, dejad que os guste! ¡Soy lista y sé una cita muy buena!´”.

Esta necesidad fundamental de la psique humana de ser reconocidos podría ser la base del anhelo de fama de la gente. “Vivimos en una sociedad en que la fama es una cosa apreciada y adorada”, dice Page, “incluso aunque se nos esté revelando constantemente que no es un estilo de vida sano para la gente y que puede desintegrarla. La gente persigue la idea de que `esto me va a hacer feliz, esto me va a hacer sentir importante, esto me va a hacer sentir seguro y poderoso´. Lo irónico es que lo que la gente espera que les llene es lo que finalmente les hace sentir vacíos”. Dice Allen: “La gente desea la fama por la misma razón que persigue otras cosas. Todo lo que hacemos, sea fama, dinero, ropa bonita, posesiones, habilidades artísticas o atléticas, sea lo que sea, lo que intentamos hacer es atraer a un miembro del sexo opuesto, por muy oculto que pueda estar en la acción real”.


Las historias que encontramos exploran la eterna búsqueda del amor y el sexo en sus muchas variaciones: de unos esponsales y una luna de miel a distintos actos de infidelidad; de un amor tierno a vínculos más espontáneos; de lo absurdo y lo ridículo a lo conmovedor y profundo; del entusiasmo del amor recién encontrado al corazón roto y sus consecuencias. Estos interludios románticos suenan simultáneamente en esta ciudad antigua y bulliciosa, en todas las partes de la ciudad, en el pasado y en el presente. Continuarán en el futuro. Un gran número de personas ha encontrado el amor en las calles de Roma. Estas son solo unas pocas.



Fuentes:
http://www.altafilms.com
http://es.wikipedia.org/wiki/A_Roma_con_amor
http://www.filmaffinity.com/es/film415960.html


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