lunes, 28 de enero de 2013

Grandes Grupos del Rock Progresivo Español: Módulos (1969 - 1979)

El rock progresivo español es un subgénero del rock progresivo que
tuvo su máxima influencia durante la década de los setenta, que se originó con el nacimiento simultáneo de tres grupos clave del movimiento: los madrileños Módulos (1969) de los que trataremos a continuación, los catalanes Máquina! (1969) y los andaluces Smash (1969). Los Módulos fueron los que más éxito comercial obtuvieron gracias a su fusión de rock sinfónico con el pop comercial y letras en castellano. Exceptuando a los Módulos, este tipo de música siempre circuló por ambientes alternativos y poco comerciales. La gran mayoría de grupos que practicó este género cantaba en inglés o hacía música instrumental.

El rock progresivo se desarrolló con especial intensidad en dos lugares de España. El primero es Sevilla, con esa vertiente conocida como "rock andaluz", practicado por grupos como Triana (1974), Smash (1969), Mezquita (1979), Cai (1979), Granada (1975), Guadalquivir (1978) o Imán, Califato Independiente (1978), entre otros.

El otro lugar fue Barcelona, con esa vertiente conocida como "rock laietano", al que corresponden Máquina! (1969), Vértice (1970), Pan & Regaliz (1971), Música Dispersa (con Jaume Sisa) (1970), Pau Riba & Om (1971), Iceberg (1975), Fusioon (1972), Companyia Elèctrica Dharma (1975) o Música Urbana (1976). 

Del resto del país destacaron Albatros, Los Canarios (Ciclos, 1974), Crack (1978), Bloque (1978), Ibio (1978), Numen (1992), Errobi (1977-1985), Haizea (1977), o Izukaitz, Itziar e Itoiz (1976-1988).

MÓDULOS (1969 - 1979):

Módulos es, sin lugar a dudas, uno de los mejores grupos en castellano que ha dado la música. Desde un primer momento, se mostraron como un grupo diferente, una banda «en condiciones»: los cuatro integrantes eran excelentes músicos y compositores, y parecía que se conjuraban para ser cada vez más profesionales. Se tomaban la faena totalmente en serio, ensayaban como locos (en el libro "201 discos para engancharse al Pop/Rock español" aseguraban hacerlo 8 horas al día, «sin bromas»), se buscaron rápidamente un buen representante (Tony Caravaca) y crearon un centro de operaciones (una oficina) en Madrid para tenerlo todo bajo control. Eso, amén de las influencias musicales que tuvieron, los convirtieron en un grupo sensacional, sobresaliente, y aún no valorado en su justa medida.

Módulos estaban formados inicialmente por José Robles Rodríguez «Pepe» (voz, guitarra solista, bandurria, armónica, bongos, batería, percusión y piano), Tomás Bohórquez Nieto (órgano hammond, piano eléctrico melotrón, sintetizador moog, oboe, trompa, acordeón y triángulo), Juan Antonio García Reyzábal (batería, violín, piano y guitarra), Emilio Bueno Flores (bajo y contrabajo).

A Pepe le encantaban los grandes guitarristas del rock más vanguardista del momento (Fripp, S. Howe...), y a todos les apasionaba la psicodelia y el rock progresivo. Pero también tuvieron la habilidad (¿y la ayuda de Trabucchelli?) de aprovechar la onda del pop más fresco y español. Era un grupo con denominación de origen Torrelaguna, pero iban bastante más allá. Amén de los Beatles, la gran referencia, abrieron muy bien los oídos a la música norteamericana, y en especial a dos bandas: The Young Rascals y Vanilla Fudge. Su primer Lp sería deudor del sonido de estos últimos, no hay duda, pero luego añadieron otros ingredientes a sus siguientes trabajos. Su debut fue un luminoso single en el verano del 69 titulado «Ya no me quieres» y "Recuerdos", la cara B, una clara revisión del «Groovin'» y «It's a beautiful morning» de los Rascals. Una vez convencidos todos de sus posibilidades,se perdieron por los sótanos de Hispavox durante unos meses hasta dar forma a Realidad.

Realidad es un vinilo de los pies a la cabeza, soberbio, un fascinante disco en el que «no falta ni sobra ni un minuto», como dijo un día Gerardo Irlés en su libro «Sólo para fans». Contiene una de las baladas más definitivas del rock en español, «Todo tiene su fin», que rompió moldes, un número uno que destrozaba cualquier standar, acababa con la norma de que las canciones comerciales tenían que durar tres/tres minutos y medio. Además aparecía en la cara B del disco, destacando que ahí nada era de relleno. Esta balada cobró un gran éxito con la versión de Medina Azahara publicada en 1992 en su álbum "Sin Tiempo". Realidad es uno de los primeros grandes vinilos del rock en español porque tiene importancia en sí mismo, hay que escucharlo entero. Sus pasajes románticos y melancólicos, su cadencia, sus cambios de ritmo, la interacción de todos los instrumentos, los escalofríos que producen algunas notas del Hammond B-3 de Bohórquez, y en general esa sensación de que los Módulos habían conseguido construir una «muralla de sonido», contundente, sin fisuras. Así, 1970 se convirtió en el año de los Módulos.


Aunque las ventas millonarias de su canción-estrella no se repitieron a ese nivel, los Módulos no fueron flor de un día, y durante unos cinco-seis años fueron unos primeros espadas. Además, resultaron tremendamente prolíficos, editando a LP por año. 1971 fue el turno de Variaciones. El talento de los cuatro era tan grande que les permitía abrirse a nuevas tendencias manteniendo su idiosincrasia. Su estilo era el mismo, pero había canciones con un sabor como más a Costa Oeste, y las notas brotaban alegres, sin la tensión estremecedora de su anterior largo. «Adiós al ayer», «Sólo tú», «Quisiera conseguir»... son aciertos indiscutibles.


Un año después aparece el preludio de Plenitud: un single con «No quiero pensar en ese amor» y la maravillosa «Mari, Mari, Mari», que invita a ser silbada continuamente.



A Plenitud le falta la frescura de sus otros dos Lps, y ciertamente podría haber dado algo más de sí. Pero instrumentalmente resulta casi perfecta. Los cuatro Módulos son músicos cada vez más buenos e investigan en el campo del rock sinfónico sin perder la senda del pop. Además, en directo se lucen casi siempre y sus acólitos se rinden a ellos sin remisión.

Entonces, durante ese 1973, Robles sufrió un tremendo accidente de coche que casi le cuesta la vida. La carretera es una de las grandes cruces de todos los artistas, y mucho más en esa época. Los Módulos siguieron funcionando con otros sustitutos hasta recuperar a su cantante-guitarrista y grabar Módulos 4 al año siguiente.

Este es un buen álbum, pero claramente en descenso con los anteriores. Busca más la comercialidad que la experimentación. Su single «Sólo palabras» recuerda a una mezcla del «Hey Jude» de los Beatles con «The boxer» de Simon and Garfunkel pero se aleja definitivamente del tratamiento que acostumbraban a dar a sus temas. Y el hecho de que el disco cuente con más canciones que nunca no les hace tampoco vender más.

Así las cosas, algunos miembros comienzan a ser llamados a filas (ya hemos dicho que triunfaron jovencísimos) mientras que Reyzábal deja el grupo en parte quizá por diferencias con Robles que ya provenían de cuando grabaron «Todo tiene su fin». Con Cánovas a los tambores firman actuaciones en directo memorables, todos ellos vistiendo como lo harían los miembros de Yes o Deep Purple: con túnicas y oropeles... . Las tiranteces también las tendrían con su casa madre, puesto que tras grabar los dos últimos - y discretitos - singles se van de Hispavox en 1976. 

Las contínuas recopilaciones de algún éxito suyo y sus actuaciones les mantienen vivos hasta que los dos únicos supervivientes, Robles y Bohórquez, que ya habían colaborado en otros proyectos de otra gente, se juntan con J.L.Campuzano «Sherpa» y el batería «Chupi» y acuerdan rearmar la banda.




En 1978 se graba para la modesta compañía Discos Mercurio un LP que tendrá curiosamente varias portadas diferentes para un mismo contenido. Una mayor libertad compositiva, nueva temática en las letras, algunos pasajes ciertamente experimentales... conforman un buen disco, echándose a faltar una mejor producción. Tras algunas galas actuando con el nombre de TAO, los Módulos comprobaron que lo suyo no tendría ya mucha continuidad y se deshicieron definitivamente en 1979. 10 años que dan para mucho pero que saben a poco... o a menos.



Durante años no se habla de ellos. En los 90 Hispavox lanza sus discos en cd y comprueba que se siguen vendiendo bien (más de cincuenta mil copias llevan vendidos en este formato sólo del disco «Realidad» desde 1996). Su gran canción aparece en multitud de recopilatorios. Así las cosas, en 1999 todos menos Robles (con «Pibe» en su lugar), deciden juntarse de nuevo, regrabar temas, hacer algunas galas y aprovechar la ola nostálgica. Algunas personas les conocen así o por las canciones de Medina Azahara. Pero el tiempo de los Módulos ya pasó. Y aún no ha aparecido quien los reivindique como se merecen, aunque en el año 2006, cuatro amigos vascos bajo el nombre de «Recordando a Módulos» rindieron homenaje a la banda grabando 11 temas de la misma en un disco así llamado (“Homenaje”), al parecer contando con el visto bueno de Pepe Robles. Según el productor y batería de los nuevos “...Módulos”, en 1993 intentó reunir a los auténticos pero Pepe no quiso saber nada del asunto.

Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Rock_progresivo_espa%C3%B1ol
http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%B3dulos
http://www.efeeme.com/pepe-robles-empezar-de-nuevo/
http://www.coveralia.com/discografias/modulos.php

2 comentarios:

  1. Solo por la canción "Todo tiene su fin" ya merece ser reflejado en las páginas de oro de nuestra música. Una lástima lo de la versión de "Medina Azahara" que me estuvo martillenando un compañero durante toda la mili, de allá por el año 88 hablo...

    Saludos

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    1. Un grandísimo grupo que merece ser reivindicado, ya no solo por su tema más conocido "Todo tiene su fin". Sus tres primeros álbumes son imprescindibles para cualquiera que le guste el rock progresivo. La versión de Medina Azahara aun esta bastante bien (pese a endurecer su sonido y cambiarle el ritmo) comparandola con la versión de La Hungara, que es realmente insufrible.

      Gracias por pasarte y comentar... Salu2!

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