miércoles, 29 de mayo de 2013

El Último Encierro (2013) Una Novela de José Montero Muñoz

Me gustaría recomendaros la última novela que he tenido el placer de leerme, escrita por un amigo mio (y también seguidor de este blog) llamado José Montero Muñoz, y que se titula "El Último Encierro".

Bueno, más que una novela en si, "El Último Encierro" es un libro que reúne una veintena de relatos cortos, el cual cada uno es independiente, es decir que no están relacionados entre si. Como dice el propio autor, son de corte muy dispar, porque tocan muchos palos. En cada uno de ellos encontraremos pequeños retazos de realidades, vivencias de personas normales que en un momento concreto se convierte en extraordinarias, no porque ellas lo elijan, sino porque la vida, es la que se encarga de insuflarles el valor suficiente como para darse cuenta de lo que realmente valen.

Estos estupendos cuentos beben de reconocidos autores como Borges, Cortázar, Monterroso, entre otros muchos cuentistas. En resumen, lo que se pretende encontrar en estas narraciones es un mundo que espera ser descubierto y una realidad que desea ser cuestionada.

Huelga decir que en lineas generales me ha gustado bastante. En la mayoría de ellos hay pinceladas autobiográficas, pero siempre bajo su influjo e imaginación, como buen escritor que es. Sin desvelar demasiado de ellas, podemos encontrarnos a Kafka acudiendo a la consulta del señor Freund, homenajes a grandes clásicos del cine como Casablanca, referencias al genial Don Quijote de La Mancha, y hasta incluso su entrañable inspector Vaguera, que tanto nos deleito en su notable novela anterior "Ruido de Tambores", que hace algún tiempo atrás la comentamos aquí.

Como es habitual en este tipo de novelas de relatos cortos, hay algunos que son mejores que otros. A mi personalmente el que más me ha gustado, podría ser quizás el más autobiográfico de todos, titulado Mi Memoria, en el que nos cuenta como era su madre y como se enamoró de su esposa Jussara, algo que hace de este relato sea muy especial. Hay otros como "Algo negro pasa en Alicante" o "El Libro" que también me han gustado mucho. En lineas generales, se trata de una buena novela, muy entretenida, que no se hace para nada pesada, debido a su corta duración, ya que tiene poco más de cien páginas, y por lo bien escritas que están.

Sobre José Montero Muñoz (Alicante, 1973) huelga decir que debutó en el mundo literario en el 2005 con el cuento "Dualidad" en el libro colectivo Cosecha Negra (Agua Clara editorial). Y en el 2007 aporto algo de su oficio con el relato negro "Algo negro pasa en Alicante" (incluido en esta novela), homenaje particular a William Shakespeare, al Taller de los cuentos oscuros (Editorial Club Universitario). 

En el 2007 La Gansterera publicó su relato “Matadero”, y en el 2011, la revista Calibre 38, especializada en el género negro, publica varios de sus cuentos como "Último día", "Judías con queso azul", o "Sr Lobo" entre otros. En este mismo año le concedieron el diploma y una publicación en el Premio Historias de Hospital organizado a través del portal Club Córdoba Jove con el cuento “La habitación” y fue finalista en el I Concurso Sueños de Opio organizado por Valentía Autores, con el cuento "La casa".

También ha publicado "La Búsqueda", la novela inspirada en la figura de Salvador Dalí "El Ángelus", otra novela que reúne relatos cortos protagonizados por el carismático inspector Vaguera titulada "Los casos del inspector Vaguera". Y en estos momentos está escribiendo la segunda parte de "Ruido de Tambores" titulada "Efecto Lunar", y ultimando la novela "Querida Marilyn".

Si quieres leer "El Último Encierro" puedes adquirirla en versión kindle a través de Amazon.es, por un precio que se podría decir simbólico (menos de un euro), así que vale la pena hacerse con ella y disfrutarla.


FRAGMENTO DEL LIBRO:

MI MEMORIA

Almaceno mis recuerdos en diminutas mentes de papel. Este acto artificial de supervivencia histórica me obligaba a retener mis pensamientos y vivencias en libretas de colegial. Tal vez por esto, las fantasías leídas poblaban mi cuerpo dormido. La luz se escapaba furtivamente de la puerta del armario entreabierta, y yo me agarraba a ella como un ciego a su bastón. Otras veces, me levantaba de la cama, compartida con mi hermano Andrés, ese pequeño coloso coronado por un mundo completo y personal de músculos tan duros como el acero, que cuando nadie lo ve, duerme en estado fetal, como si fuese un bebé informe por su masa muscular, roncando arias inventadas a golpe de resoplido de elefante moribundo, lo abandono en su trono de sueños, una vieja cama heredada de mis padres, con un colchón tan castigado por nuestros nacimientos y los de mis hermanas, que con cualquier movimiento, aunque sea ligero, siento en mi espalda las punzadas de su odio. Salgo de su dominio y entro en los míos, en mi laberinto de soledad. Abro la puerta de la nevera, saco los guantes y el gorro escondidos en el fregadero, y me protejo del frío. Sin embargo, el blanco de la bombilla no me dejaba distinguir las letras de mi libro. Me encanta su hormiguear curioso de diminutas obreras, me fijo en ellas hasta imaginarme que puedo entenderlas; ya no son sencillos insectos, se han transformado por influjo de la imaginación en poderosos señores feudales coronados por la sabiduría del tiempo, y después de mucho mirarlos, al final mis pupilas terminaban acostumbrándose a su magia, perdiéndome con ellos en una nube de luz blanca. Cuando me ocurría esto, buscaba a tientas en la mesita mi bolígrafo e intentaba grabar en mi memoria lo observado; en la otra cama, los ronquidos de mi hermano me acunaban en mis largos insomnios. La vigilia empequeñecía por arte de magia entre las sábanas planchadas por mi madre. 


Mi madre era un barco que rompía el hielo, todo en ella era grande, más bien inmenso, toda ella era humanidad… Me acercaba a su cuerpo de montaña y la contemplaba desde mi altura, me encantaba imaginar, a partir de la arena blanca que caía de la mesa, cómo mi madre trabajaba la masa para las tartas de manzana. Sus manos se movían ágiles con el rodillo de madera, unos golpes de harina en la superficie y todo un mundo dulce se desplegaba ante mis sentidos. Sus caricias se reformulaban, creando una finísima telilla blanca. Después pelaba amorosamente las manzanas: las desnudaba de su traje rojo, las troceaba, tirando el corazón inservible al cubo de la basura. ¿Por qué no sirven los corazones de las manzanas?, le preguntaba, sabiendo la respuesta que me daría. No sé porqué, pero siempre me gustó oír su voz, su cadencia dulce, su ronroneo aterciopelado jugueteando en mis oídos. 

Fuentes:
Fragmento extraido del propio Libro. ©José Montero Muñoz

La imagen de "MI Memoria" es un cuadro titulado "Amor de Madre" de ©Marie.

http://www.amazon.es/El-%C3%BAltimo-encierro-ebook/dp/B00BEFNPES
http://tavernamasti.blogspot.com.es/2012/12/ruido-de-tambores-2012-una-novela-de.html
http://oscurocomolatumbadondeyacetuamigo.blogspot.com.es/2013/02/el-ultimo-encierro.html

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