viernes, 27 de diciembre de 2013

Grandes Grupos del Rock Progresivo Español: Compañía Eléctrica Dharma (1974 - Actualidad)

Seguimos con los especiales dedicados a rescatar de su injusto olvido a las grandes bandas que formaron el movimiento musical durante la década de los setenta y principios de los ochenta del rock progresivo en España. Tras repasar a grupos como Módulos, Máquina!, Triana, Smash, Iceberg, Bloque, Fusioon, Atila, Om, Imán Califato Independiente, Granada, Mezquita, Cai y Crack; ahora le toca el turno a Compañía Eléctrica Dharma.

La Compañía Eléctrica Dharma es la creación de los hermanos Fortuny. Empezaron a tocar juntos cuando aún llevaban pantalones cortos y se dejaron el pelo largo cuando aquellos señores aún no se habían quitado las sotanas. La música pronto se convirtió en una obsesión para ellos y los libros quedaron arrinconados por los ensayos. Autodidactas, prefirieron la aventura de los escenarios al academicismo de las aulas. Montaron un repertorio a base de la inevitable Casa del Sol Naciente y temas de los Beatles y los Stones y se estrenaron en una fiesta de fin de curso. El trío (Esteve a la guitarra, Juan al bajo y José en la batería) alcanzó una cierta reputación en el circuito de institutos y centros parroquiales.


Carlos Vidal se unió para hacerse cargo del bajo, Juan se pasó al saxofón soprano y el cuarteto quedó definitivamente organizado como quinteto con la incorporación de Jordi Soley los teclados. Así que en 1974 nació la Compañía Eléctrica Dharma. El nombre se inspira en un libro de Jack Kerouac, "The Dharma Bums", en el que el profeta de la "beat generation" bebía a su vez de las fuentes orientales. Pronto encontraron el que sería su sello musical característico. Ese mismo año fundaron una comuna urbana que se trasladó a una masía de Girona para establecerse como una comuna rural. Allí, rodeados de árboles y colinas, mimados por templado sol de un invierno primaveral, fueron tomando cuerpo las canciones de su primer álbum "Diumenge". Lanzado a principios del 1975, pasaron por sus alambiques las músicas que habían escuchado de pequeños, con toda la tradición popular catalana, melódicamente rica y rítmicamente peculiar, y les salió una modernidad fresca.


Inicialmente muy influenciados por Miles Davis, su estilo evoluciona, las influencias del jazz-rock americano se diluyéndose y la Dharma se define con un sonido autóctono y mediterráneo. En verano de 1975, se dan a conocer a nivel de todo el Estado Español tras participar en los festivales de rock de Burgos y Canet. En poco tiempo se convirtieron en uno de los grupos más emblemáticos del momento, en una referencia obligada. Más seguros de sí mismos y de su propia identidad musical, su estilo fresco cayó bien entre un público ávido de novedades y sus conciertos eran un ejemplo de comunicación.


La historia de la Dharma es también un poco la historia del pop-rock del país. Unos chicos que, en tiempos de represión establecida, descubren una música liberadora que les permite disfrutar de la explosión de su creatividad e imaginación con el volumen a toda pastilla. Es un recorrido que incluye el escultismo, los Beatles, el rythm & blues, las primeras comunidades "hippies", el cambio de Jesucristo por Buda, el amor libre y, sobre todo, la invención de una música en un género en el que el mundo se limitaba a copiar porque parecía que copiar era el único posible.

Actuación del grupo en Canet Rock 1975.
Sin perder su contacto con el mar, la comuna gerundense se trasladó a Canet. Allí se produjo la mágica encuentro con los Comediants. Tomaron posesión de la calle y fueron los primeros en poner de moda los pasacalles que, en sus manos, se transformaban en verdaderos "happenings" de música, acción y color. Escogiendo materiales humildes, se proponían nuevas formas de mirar el mundo. El alba despuntaba por detrás del escenario y los 50.000 espectadores del Canet Rock de 1975 fueron testigos de un insólito y bello espectáculo. El espíritu de estas celebradas actuaciones conjuntas quedó plasmado en "L'Oucomballa", una excitante mezcla de rock, aires de fiesta mayor, pasacalles, carpas y fuegos de San Juan. Un viaje musical que trataba de ver el mundo por primera vez, es decir, por su cuenta y originalmente.


"La Compañía Eléctrica Dharma introdujo el cambio más significativo de la moderna música pop española. Los intentos de combinar fórmulas de rock con el folclore y la canción popular no eran nuevos, pero hasta entonces habían obtenido poco éxito. Los Dharma escogieron una parcela . la inédita: la música mediterránea, abierta, soleada y marinera. en la instrumentación habitual del rock - batería, guitarras, teclados - añadieron un saxofón soprano. Su música evoca docenas de melodías populares de todas las regiones del país, pero no pretende ser tradicionalista ni folclórica. Los Dharma han creado un sistema propio, un planeta particular, lleno de símbolos y fantasías, de música y de danzas populares ".


1977 es el año de su consagración definitiva, con la aparición del tercer álbum titulado "Tramuntana" y la posterior gira de presentación, en el que tocaron en once ciudades, con conciertos de más de 25.000 espectadores, y se coronaron el sábado 3 de diciembre en el Pabellón Deportivo del Real Madrid; el mismo local donde actuaron Jethro Tull, Lou Reed y la Mahavishnu Orchestra. El éxito fue rotundo. Tanto, que el grupo se vio obligado a realizar más de seis "bises". Por la mañana los pasajeros del metro madrileño pudieron contemplar, pintadas en las paredes de los pasillos, con frases como: "DHARMA EL PODER!" y "LA DHARMA LA ARMA!".



En mayo de 1978 editan su cuarto álbum, "L'Angel De La Dansa", que presentan en el Palacio de los Deportes de Barcelona ante más de nueve mil personas y donde la Dharma ofrece un concierto espléndido, con la última actuación de Jordi Soley, que deja el grupo. Después, giras por Cataluña y España. "El oucomballa" y "Tramuntana" son los discos más vendidos del rock catalán. Editan en Italia, ocupan portadas de revistas y aparecen a menudo en programas de televisión. El quinto L.P. "Ordinàries Aventures", llega con un cambio: la interpretación vocal y los textos adquieren mayor relevancia. Tras la partida de Jordi Soley, la formación del cuarteto no les acaba de convencer. Es entonces cuando se incorpora otro de los hermanos Fortuny: Luis, para hacerse cargo de los teclados y la trompeta. La Navidad de 1980 presentan en la sala Zeleste de Barcelona un nuevo trabajo discográfico. Se trata de un poema musical titulado "L'Atlàntida". La reacción del público y crítica fue unánime.


En 1981 actúan en las Fiestas de la Mercè de Barcelona ante 100.000 espectadores. Músicos inquietos, una idea les ronda la cabeza desde hace tiempo: mezclar los sonidos de la copla con su música. Entran en contacto con una copla joven, el Mediterráneo, y fruto de esta relación será el magnífico concierto ofrecido el 11 de diciembre de 1981 en el Palacio de la Música. Se editará un disco del concierto, no previsto en un principio, ya que la insólita combinación caló profundamente en el auditorio y fue un éxito clamoroso.
En 1984, presentan el disco y el espectáculo "Catalluna", acertando de lleno al volver a transitar por los caminos de la fusión con la música tradicional. Durante diez días actúan en el Mercat de les Flors, abriendo así un nuevo espacio escénico estable en Barcelona. Tanto el público como la crítica se muestran entusiasmados.


En 1985 es un año de aniversario para la Dharma. Hace más de diez años que pisan los escenarios y deciden celebrarlo con un álbum titulado "Força Dharma!, Diez años de resistencia". Es un disco que huye del rock más sudado y profundiza en la música y los ritmos de origen africano, explorando los territorios de lo que después se ha denominado "world music".

El concierto de presentación en el Teatro Griego de Barcelona fue todo un acontecimiento. Dos o tres generaciones han pasado ya por conciertos de Dharma. El público se renueva y cada día es más joven. La participación de la gente cantando y bailando cada una de las canciones es la tónica de todos los conciertos. Sus seguidores han aumentado, reafirmándose día a día los sentimientos pacifistas. Ante ello, la Dharma decide plasmar en un disco toda la química del directo. "No Volem Ser " (grabado los días 21, 22 y 23 de febrero de 1986 en el Mercat de les Flors) confirma que el grupo disfruta en aquellos momentos, de una madurez envidiable.

El 15 de agosto de 1986 mientras el grupo actuaba en Cardedeu, Esteve Fortuny sufrió una hemorragia cerebral. A los pocos días, el 19 de agosto, moría en plena juventud, a los 32 años, en el Hospital Clínic de Barcelona. El golpe es muy duro, la desmoralización es total, no tienen fuerzas para continuar y el grupo se disuelve. Lo único que les ronda por la cabeza es hacerle un homenaje. De hecho, esperan que alguien organice un acto para reconocer la importante labor de Esteban, uno de los músicos más creativos que ha conocido nuestro país, pero al ver que no hay ningún interés, deciden sacar adelante ellos mismos el proyecto. Finalmente, el 12 de marzo de 1987, ofrecen una única actuación en el Palau de la Música como homenaje a su hermano y amigo desaparecido, donde interpretan mayoritariamente las canciones que forman "Homenatge A Esteve Fortuny", un conjunto de composiciones sinfónicas del guitarrista, inéditas hasta entonces, debido a la cantidad de instrumentos que eran necesarios para su ejecución. En el concierto participan María, la pequeña de los hermanos Fortuny, al piano, y la Orquesta de Cámara de Barcelona, dirigida por Manel Camp.

De hecho, este concierto tenía que significar el punto final del grupo: "Ahora todo es diferente. Nunca podremos volver a ser como éramos. Pero al mismo tiempo también seguimos siendo los mismos. Es como si nos hubiéramos hecho grandes de golpe". La Dharma vuelve a sumirse en el silencio hasta que, después de un largo y difícil paréntesis, vuelven a la actualidad discográfica con "Fibres Del Cor" (1989): 

"Cuando nos planteábamos la posibilidad de volver a grabar un nuevo disco, fue primordial a la hora de decidirnos, el hecho de contar con un gran número de composiciones de Esteban. Éramos cinco personas con una sola energía. Y aquella energía, sigue presente en sus canciones". 

La novedad es la incorporación definitiva de María Fortuny al piano. El conjunto había renunciado a buscar un sustituto. Sencillamente, Esteve era insustituible.


En septiembre de 1990, la Dharma viaja a París para tocar en el Showcase de la Feria Anualde Música MARES. Tienen ofertas de diferentes promotores europeos, americanos y asiáticos. En 1991 viajan a Estados Unidos para hacer una serie de conciertos por las universidades del país, que culminan en la prestigiosa sala SOB's de Manhattan.

El once de enero de 1992 presentan en público "Tifa Head", en la Sala Zeleste de Barcelona.Hacía dos años que no actuaban en la ciudad. En marzo de 1993 aparece "Que no se pierda este sonido", un disco en el que trabajan con melodías medievales del "Libro Rojo" de Montserrat. Este retorno a las raíces es paralelo a la refundación de su sonido, muy próximo a la fusión que les hizo populares en sus inicios. Gracias a ese disco vuelven a Estados Unidos por segunda vez. Hacen una gira por festivales de verano que se cierra con un concierto memorable en una de las salas de más prestigio de Nueva York, el Knitting Factory.


El 23 de abril de 1994 la Compañía Eléctrica Dharma convoca más de 18.000 personas en el Palau Sant Jordi de Barcelona, para celebrar sus veinte años de música. Numerosos artistas suben al escenario para interpretar temas de la Dharma, lo que otorga una riqueza inusitada a sus canciones y tiene para el público el incentivo de lo sorprendente. El cartel es variado: Joan Manuel Serrat, Maria del Mar Bonet, Ginesa Ortega, Toti Soler, Max Sunyer, Pascal Comelade, Cae Ma Deila, Cobla Mediterrània, Els Pets, Sau, Sangtraït, la & Batiste, Grallers del Acuerdo, Joan Vinyals, Toni Oró y Jordi Soley, el antiguo teclista. El concierto se graba en directo y constituye todo un acontecimiento

En octubre de 1996 editan "El vientre de la bestia". Se trata de una selección de temas propuestos desde una madurez en busca de los orígenes de su vocación por la música: 

"Nuestro ideal, a la hora de tocar, sería hacerlo como cuando jugábamos de pequeños, como los niños, que no distinguen entre jugar, trabajar o relajarse ". 

Con la trilogía "Rincón de mundo", "Sonada" y "Libro Rojo", la Companyia Elèctrica Dharma ha querido poner cara a cara mundos muy distantes: los sonidos de un grupo de rock con melodías medievales, trabajos corales con improvisaciones contemporáneas, el sonido de la tenora con ritmos africanos, música vieja y nueva música. La Dharma forma parte de este tipo de músicos dispuestos a romper con su entusiasmo. Después de 30 años de carrera artística, esta banda ecléctica y singular, mantiene intacto el espíritu de sus inicios y cada nueva propuesta significa ampliar un poco más el territorio de la música popular. Las músicas tradicionales siempre han tenido un alma nómada.

La Dharma es, sobre todo, un grupo de escenario. Sus actuaciones sorprenden por su fuerza eléctrica con que interpretan y transmiten su lirismo incandescente, sus ritmos trepidantes y vitales. Un concierto de la Dharma es sinónimo de fiesta popular, multicultural, mediterránea y musical, un acontecimiento único e irrepetible cada vez. Todo pasa muy deprisa. Sobre el escenario, sus directos siguen siendo agua fresca y saltadora, canciones y "sonadas" atravesadas por el inconformismo característico de todo artista comprometido con sus raíces. Las etiquetas sobran. Es la Dharma y su decidido ímpetu escénico.

Fuentes:
http://www.ladharma.com/
http://es.wikipedia.org/wiki/Rock_progresivo_espa%C3%B1ol
http://es.wikipedia.org/wiki/Companyia_El%C3%A8ctrica_Dharma
http://radioparccentralmataro.es/companya_electrica_dharma.html
http://rollingstone.es/specials/view/los-25-momentos-del-rock-espanol-por-diego-a-manrique

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