miércoles, 13 de agosto de 2014

Entrevista a Sandra Nettelbeck, directora de "Mi amigo Mr. Morgan"

El próximo viernes 15 de agosto se estrena en las carteleras españolas la película "Mi amigo Mr. Morgan", dirigida por la realizadora alemana Sandra Nettelbeck, responsable de la maravillosa "Deliciosa Martha".

Esta coproducción germano-belga está basada en la novela francesa "La douceur assassine", de Françoise Dorner. En su reparto encontramos a una leyenda de la interpretación británica con dos Oscar en su haber, Sir Michael Caine, a una estrella en alza del cine francés, Clémence Poésy, a y Gillian Anderson, conocida por su personaje de Scully en la serie "Expediente X"; asimismo, nos cuenta la historia de Mr. Morgan, un terco anciano norteamericano que vive solo en París. Es viudo y lleva una vida aburrida hasta que conoce a Pauline. La vitalidad de la joven y su optimismo inquebrantable le devuelven la alegría perdida y las ganas de vivir.

Su directora Nettelbeck nos habla en una entrevista sobre su última película, "Mi amigo Mr. Morgan"...
La directora Sandra Nettelbeck con el gran Sir Michael Caine.



¿En qué momento de la lectura de la novela de Françoise Dorner “La douceur assassine” supo que quería convertirla en película?

Empecé a ver la película más o menos cuando iba por la quinta página. Con las adaptaciones, mi experiencia siempre ha sido así: o conecto desde el principio, o no lo hago. Creo que se trata del espacio que crean (o no) que tú puedes llenar con tus propias ideas e imágenes. De lo inspiradores que sean. 

¿Françoise Dorner participó en el proceso de escritura del guión?

No. A Françoise no la conocí hasta el rodaje de París. Pero en algún momento de la fase de desarrollo del proyecto le oí decir a su agente que había leído el guión y que le había gustado mucho. Fue un alivio, porque me había tomado algunas libertades con su historia, al tiempo que intentaba conservar su espíritu.

¿Por qué convirtió al personaje protagonista del libro, el francés Monsieur Armand, en el norteamericano Mr. Morgan?

Porque esa era mi visión personal de la historia, y para que yo escriba algo tiene que ser personal. Para una película francesa con un personaje francés no habría sido yo la persona adecuada; no hablo bien el idioma, y escribirlo no digamos. Conozco bien la cultura francesa porque he vivido allí como extranjera, sin siquiera aprender la lengua correctamente (me defiendo, pero para escribir y dirigir en un idioma hay que dominarlo perfectamente y conocer todos sus matices). Ése es el punto de vista que yo conozco y entiendo. Y ése es el punto de vista que le di a Matt. Además, también he vivido en Estados Unidos, he aprendido a hacer cine allí, hablar en inglés es algo que llevo dentro y me gusta escribir en inglés. Mis padres se fueron a vivir a Francia hace 17 años, porque les gusta el país, la comida y el vino, o sea que también sé lo que es que una pareja decida marcharse a Francia a esa edad. Me gustaba la idea de recuperar ese concepto clásico del americano en París de una manera distinta, jugar con los tópicos y explorar el choque cultural que se produce. También quería mostrar otra imagen de París, apartarme del camino trillado todo lo posible, pero sin perder de vista de lo que le puede atraer de París a un norteamericano, su romanticismo. Pero sobre todo me interesaba lo que le pasa a alguien que se instala en la ciudad más romántica del mundo… para perder en ella al amor de su vida. Matt no puede irse de París porque sería como abandonar a su mujer, que se fue hace mucho tiempo. Pero por otra parte se siente muy solo, y su familia está muy lejos… Todo esto me pareció una buena idea para la película, porque incrementa el impacto dramático de la pérdida y el conflicto familiar. Y por supuesto también hace el encuentro con Pauline tanto más improbable y fascinante para Matt. 




Justin Kirk la describe a usted como una “directora de actores”, alguien que sabe cómo arrancar la mejor interpretación de cada actor. Cuando escribe sus guiones –como ha hecho en todas las películas que ha dirigido hasta ahora–, ¿hasta qué punto lo hace pensando en un actor o actriz determinados? ¿Retoca sus guiones mientras rueda? 

Cuando empiezo a escribir no suelo tener ningún actor en mente, pero cuando he terminado la primera versión, sí me gusta pensar en el reparto, y en este caso tuve la suerte de tener asegurados a Michael Caine y a Clémence Poésy desde una fase muy temprana. Michael leyó el guión cuando éste ya estaba adaptado a él, pero con Clémence trabajamos bastante juntas en él; y tenerla a ella fue muy inspirador, el personaje evolucionó mucho gracias a sus aportaciones, su personalidad y sus preguntas, fue una situación privilegiada que no suele darse muy a menudo.

Durante los rodajes no reescribo mucho, más bien lo que hago es cortar, muchas veces descubro que en una determinada escena hay cosas que en el guión hacía falta decir y aquí no. A veces se me ocurren detalles nuevos, actores como Justin Kirk o Gillian Anderson me inspiran sobre la marcha. A Justin, por ejemplo, le escribí un diálogo cinco minutos antes de rodar porque decidí que quería que estuviera hablando por teléfono con su hijo, en vez de estar simplemente en su habitación del hotel. Pero normalmente tampoco paso de ahí. No soy una directora que construya a sus personajes o la historia una vez las cámaras se ponen en marcha. Eso lo hago (o lo intento) cuando estoy escribiendo. 

Describe usted "Mi amigo Mr. Morgan" como una “comedia simpática, agridulce y melancólica”: un viudo maduro y solitario recupera las ganas de vivir cuando conoce a una francesa joven e impulsiva. ¿Qué cree que diferencia a esta película y a esta historia de una relación entre un hombre mayor y una mujer joven de otras películas con argumentos similares?

Que en la relación entre Pauline y Matt no hay nada sexual. Su atracción se basa en otra clase de belleza, un deseo insatisfecho que tienen los dos, y que tiene que ver con el hecho de pertenecer a alguien, no en el sentido romántico, sino en el de almas gemelas. Creo que cuando se conocen en el autobús, ya hay una conexión entre ellos. La película no explota esa idea, pero a veces, pocas, conocemos a alguien y en el acto sabemos que vamos a conocer a esa persona el resto de nuestras vidas. Creo que Matt y Pauline comparten una amistad muy íntima, y el modo en que Michael Caine y Clémence Poésy interpretan esa relación no deja lugar para la duda, ni sobre la intimidad de la relación ni sobre sus límites. A mí me pareció algo muy especial mientras lo rodábamos, y espero que sea verdad. Pero "Mi amigo Mr. Morgan" también habla de muchas cosas más aparte de la relación entre Pauline y Matt. Habla de lo que ella le ayuda a él a resolver y aceptar; la pérdida de su mujer, la relación de confrontación que mantiene con su hijo. Joan es el eslabón que falta en esa familia, y de alguna manera, Pauline se convierte en ese eslabón. 




Ha trabajado con el director de fotografía Michael Bertl en todas sus películas. ¿Nos puede explicar cómo crea la fotografía de sus filmes? ¿Qué trabajo de cámara buscaba para "Mi amigo Mr. Morgan"?

Llevar tanto tiempo, y tan bien, trabajando con una persona como yo con Michael Bertl te permite maximizar el tiempo y el esfuerzo de la mejor forma. Michael y yo hablamos el mismo lenguaje cinematográfico, y la fotografía de Michael forma parte de mi sello tanto como cualquier cosa que haya podido adquirir, en estilo y ritmo, a lo largo de los años. En dieciséis años, Michael nunca me ha dado un plano que no me gustara, y su trabajo y su talento nunca han dejado de asombrarme. Si sacamos adelante un rodaje tan bien como lo hemos hecho con éste es por cómo preparamos cada película, y claro, también tenemos un código personal para comunicarnos que nos ahorra mucho tiempo y energía. Cuando llegamos al set de rodaje ya sabemos lo que queremos y lo que necesitamos, hemos comentado cada escena, cada plano, hemos hablado de la atmósfera, el color, el ritmo, hemos desmenuzado el guión. Algo muy importante es que con los años hemos aprendido a transigir cuando hace falta y a no hacerlo cuando no debemos. No hay nada más importante. Y Michael también es mi primer espectador; es una voz fundamental en la mise en scène y también en el diseño de decorados, en el vestuario, a la hora de cortar cosas del guión (o añadirlas) y también en la parte de interpretación. De toda la gente con la que trabajo, nadie cuenta con mi confianza y mi lealtad tanto como Michael. Y como además es mi mejor amigo, no podría encontrar una colaboración más privilegiada y gratificante. Sólo me queda desear dar a Michael el tiempo y el espacio necesarios para mostrar todo lo que realmente es capaz de hacer como director de fotografía.

Michael fue el primero que pidió rodar en otoño. Hablamos del estilo visual de la película, sobre todo de la visión de París que queríamos dar, y quedó claro que por el tema del color y la atmósfera, sería mucho mejor en otoño. Simplemente, es más apropiado para la historia. Michael consiguió capturar esa ciudad, que ha sido explotada hasta la saciedad cinematográficamente, y su belleza singular con una autenticidad que no cae en el tópico en ningún momento. Además, cuando empezamos a hablar del estilo fotográfico de la película, decidimos optar por la simplicidad. Porque "Mi amigo Mr. Morgan" es una película de actores, y lo que queríamos era dar a los actores tanto espacio y libertad como fuera posible. Además, así es también como lo hacen los franceses, o sea que forma parte del concepto. Planos largos de dos, en vez de manipular una escena hasta decir basta, troceándola. A Michael le gusta tanto la toma única que a veces tengo que insistir en hacer cobertura para poder dormir por las noches. Desde luego es un reto que a veces no resulta muy cómodo, porque o te sale o no te sale. Pero si te sale, te sale lo mejor, creo yo. 




¿Cuáles fueron sus momentos más memorables del rodaje de "Mi amigo Mr. Morgan"?

Creo que ni un solo día dejé de lamentar que no hubiera nadie haciendo un “making of”, porque hubo muchos buenos momentos, muchas risas y muchas aventuras. Cada día era un regalo y una sorpresa. Si tuviera que destacar un momento concreto, creo que me quedaría con los días de la academia de danza, por muchas razones. En primer lugar, Clémence hizo un trabajo tan magnífico preparando el personaje y aprendiendo unos pasos y unos bailes de los que no sabía nada cuando nos conocimos, que no sabe el placer que era verla bailar y dar vida a ese personaje. Y también están las escenas del baile en línea, que me deslumbraron. Paul Ansell, un amigo mío de hace muchos años, el compositor de la mayoría de las canciones de Pepper, me envió dos canciones para esas escenas, y escuchar su música y ver a Michael Caine y Clémence Poésy, junto a un grupo extraordinario de bailarines de Bruselas, bailar al son de esa música de una forma tan alegre y desinhibida, desde luego entra en mi categoría de momentos perfectos como guionista y directora de una película.

Fuentes:
Pressbook e imágenes cortesía de ©A Contracorriente Films
https://www.image.net  ©Getty Images
http://www.filmaffinity.com/es/film107100.html
http://www.elseptimoarte.net/peliculas/mr--morgans-last-love-8163.html

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