lunes, 17 de noviembre de 2014

Nunca es demasiado tarde. Una película de Uberto Pasolini


El próximo viernes 21 de noviembre se estrena en las carteleras españolas la película "Nunca es demasiado tarde", dirigida por Uberto Pasolini, protagonizada por Eddie Marsan, y que nos cuenta na historia centrada en John May, que se dedica a encontrar a los familiares de los que han muerto solos. Es un tipo meticuloso hasta la obsesión y su vida es tranquila y ordenada hasta que su jefe le anuncia su futuro despido por recortes. Involucrado todavía en su último caso, John se liberará de las rutinas y por fin sabrá lo que es la vida, con su excitante y peligrosa imprevisibilidad.

"Nunca es demasiado tarde" es el segundo largometraje que dirige Uberto Pasolini exitoso productor de películas como Full Monty (The Full Monty) y Palookaville (Palookaville), Pasolini debutó como director con "Machan", una cinta que fue un éxito de crítica. Comedia amable sobre un grupo de 'esrilanqueses' que se hacen pasar por un equipo de balonmano cuando les deniegan un visado para entrar en Alemania, Machan disfrutó de una larga vida en el circuito de festivales, en el que ganó premios del jurado y del público.


El director Uberto Pasolini con Eddie Marsan, en un lance del rodaje.

"Nunca es demasiado tarde" también se inspira en personas y hechos reales. En sus lecturas sobre los hombres y mujeres cuyo trabajo consiste en organizar funerales para las personas que no dejan deudos al morir, Pasolini reconoció algo tan profundo como universal. "La idea de las tumbas solitarias y los funerales desiertos me llamaba mucho la atención", —explica Pasolini—. "Es una imagen muy poderosa. Empecé a pensar en la soledad y en la muerte, y en lo que significa formar parte de una comunidad, y en cómo el concepto de vecindad ya no existe para mucha gente. Escribiendo el guión me sentí culpable de no conocer a mis vecinos ni la comunidad en la que vivo. Por primera vez fui a la fiesta de mi calle, porque quería participar en ese pequeño intento de crear un vínculo entre vecinos".

Esta sensación de falta de compromiso con la comunidad dio lugar a reflexiones más profundas sobre la sociedad moderna. "¿Qué estamos diciendo sobre el valor que la sociedad adjudica a las vidas individuales? ¿Cómo es posible que haya tanta gente olvidada, que muere sola?", —se pregunta el cineasta—. "La calidad de nuestra sociedad se juzga por el valor que otorga a sus miembros más débiles, y ¿quién es más débil que un muerto? Nuestra forma de tratar a los muertos es un reflejo de cómo nuestra sociedad trata a los vivos. Y en la sociedad occidental parece fácil olvidar cómo se honra a los muertos. Estoy convencido de que el reconocimiento de las vidas pasadas es algo fundamental para una sociedad que se pretende civilizada".


Pasolini integró estas ideas en una película sobre un funcionario de la administración local, John May, un hombre de mediana edad cuya última misión, antes de ser víctima de una reducción de personal, consiste en organizar el funeral de un hombre que ha muerto solo en el piso de enfrente de su casa. Decidido a convertir su último trabajo en un éxito, John May recorre el país buscando a la familia y los amigos del hombre. Por el camino conoce a la hija distanciada del padre muerto, que le ofrece la posibilidad de un futuro de amor y compañía.

La pasión que sentía por esta historia y sus temas hicieron que le fuera imposible entregar a otro las riendas del proyecto. Y así, como en "Machan", Pasolini decidió dirigir él mismo la película y escribir el guión: "Con 'Nunca es demasiado tarde' yo quería una película tan estática como indica su título ['vida inmóvil']. Mis principales referencias visuales eran las últimas cintas de Ozu, con esas imágenes tan reposadas, pero tan poderosas, de la vida cotidiana".


Dirigir a un reparto inglés fue una experiencia nueva. "En Machan tuve un reparto increíble de actores 'esrilanqueses', a los que dirigía a través de un intérprete, por lo que más que a través del lenguaje, dirigía a través de la tonalidad. En 'Nunca es demasiado tarde' no sólo tuve bastante menos tiempo para ensayar con los actores, y un plan de rodaje mucho más corto, sino que hablábamos el mismo idioma, por lo que tenía un vínculo emocional más profundo con las palabras concretas. Afortunadamente, gracias a la brillantez de los actores con los que trabajé, conseguí arrancarles los mismos tonos, inflexiones y énfasis en los que pensaba al escribir el guión".

Encabezando el reparto de Pasolini encontramos a Eddie Marsan, sin duda uno de los mejores actores de carácter del Reino Unido, y alguien cuyo talento ha sido reconocido por directores de renombre internacional como Martin Scorsese, Steven Spielberg, Mike Leigh y J.J. Abrams. Pasolini escribió el personaje de John May –el concienzudo empleado de servicios funerarios, el hombre que organiza los funerales de los muertos sin compañía– pensando en Marsan, porque estaba absolutamente convencido de que este actor podía sacar a la luz las complejidades del personaje con la quietud de su trabajo.


"La soledad de John May forma parte intrínseca de la película, pero él no es consciente de esa soledad, no ve que hay otras formas de vivir", dice Pasolini. "Tendemos a asumir que si nosotros pensamos de una manera, todo el mundo tiene que pensar igual, y con la soledad y la sensación de soledad proyectamos nuestros miedos en los que nos rodean. Hay gente cuyas vidas personales parecen vacías, pero que son autónomos emocionalmente y se realizan en otros aspectos de sus vidas, en el trabajo, por ejemplo. La vida de John May es una vida plena en sí misma, está llena de las vidas olvidadas a las que se ha consagrado. Y aunque a lo mejor nosotros no queremos vivir una vida "estática", es importante que no nos sintamos ajenos a él. Y cuando empieza a abrirse en la película lo disfrutamos, claro: empieza a probar otras comidas, viaja a sitios en los que nunca había estado, comparte una botella con dos vagabundos. La habilidad y la humanidad de Eddie consiguieron llenar de verdad los actos y los pequeños cambios en la vida de John May".

El rodaje de la película concluyó a finales de junio. El hecho de que Pasolini lograra hacer realidad sus ambiciones creativas acredita el talento de sus colaboradores creativos y de sus actores. "De lo que más orgulloso estoy es del trabajo de Eddie Marsan", —dice el cineasta—. "Que es un actor extraordinario lo sabe todo el mundo, pero la verdad es que nunca había hecho un papel protagonista en una película. Me alegra mucho haberlo podido hacer yo".

Fuentes:
Pressbook e imágenes cortesía de ©A Contracorriente Films
http://www.image.net/  ©Getty Images
http://www.filmaffinity.com/es/film337216.html
http://www.elseptimoarte.net/peliculas/still-life-9496.html
http://www.primissima.it/cinema_news/scheda/uberto_pasolini_ci_racconta_un_suo_piccolo_gioiello_still_life/

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