martes, 9 de diciembre de 2014

Camino de la cruz. Una película de Dietrich Brüggemann

El próximo viernes 12 de diciembre se estrena en las carteleras españolas, "Camino de la cruz", dirigida por Dietrich Brüggemann, y que nos cuenta la historia de María, una joven de 14 años que se encuentra atrapada entre dos mundos, ya que vive con su familia, profundamente católica, que pertenece a la congregación de la Sociedad ficticia de San Pablo, que en la realidad sería comparable a la Sociedad de San Pío X. Esta sociedad rechaza todas las reformas que se hicieron en la Iglesia desde la década de 1960 y defiende una fe muy rigurosa, como supuestamente se enseñaba hace siglos. Es un sistema simple y claro cuyo radicalismo no deja ningún espacio al crecimiento y a la realización individual. En el colegio, Maria tiene los típicos intereses de una adolescente, pero cuando está en su casa debe seguir los dictados religiosos impuestos y su tradicional interpretación del catolicismo. Todo lo que Maria piensa y hace debe ser examinado ante Dios.


El director alemán Dietrich Brüggemann, en una foto de archivo.

Su director Dietrich Brüggemann nos comenta: El tema de "Camino de la cruz" es, si se quiere, una versión de Neun Szenen, pero vista desde su lado oscuro. Entonces nos hicimos una pregunta: ¿Qué pasa entre los jóvenes de 20 años y sus padres? ¿Cómo se consigue cortar el cordón umbilical? ¿Cuántas maneras hay de aferrarse a tus hijos o para darles su libertad? Esta vez, empezamos unos años antes y nos preguntamos: ¿qué sucede en una familia profundamente religiosa que reza a un Dios que se toma más en serio a sí mismo que a cualquier otra cosa? Por supuesto, nos encontramos frente a un par de problemas muy importantes que hemos "desglosado" en preguntas individuales. Mientras que a finales del siglo XX aun así podíamos creer que la religión se había vuelto más o menos irrelevante, hoy vemos lo opuesto en todas partes: la multiplicación de los cristianos evangélicos en Estados Unidos, la presencia permanente del Islam militante en los medios de comunicación... La Sociedad de San Pío X, que sirvió de inspiración para la Sociedad de San Pablo en la película no es, en comparación con otras sociedades, un movimiento de masas a pesar de que tiene sus seguidores. Y lejos de estar al margen del catolicismo, ocupa en realidad el corazón de la Iglesia. Según ellos, la Iglesia se vació de contenido en la década de los 60, y sólo la Sociedad de San Pío X se mantuvo fiel a la verdadera esencia de la fe. Su incuestionabilidad plantea algunas preguntas incómodas a la Madre Iglesia: ¿Hasta qué punto se lo toma en serio? ¿Está difundiendo la fe con compromiso y coherencia o es una especie de compañía moderna de servicios especializados que ya no interesa a nadie?


"Hace mucho tiempo que no oíamos hablar de la Sociedad de San Pío X. De vez en cuando te encuentras con artículos divertidos o bien intencionados sobre los "fundamentalistas religiosos". Pero fue con la elección de Joseph Ratzinger como Papa de que el catolicismo - incluyendo los tradicionalistas- volvió a ser protagonista del debate público. En 2009 el Papa revocó las excomuniones de los obispos de San Pío, y, al mismo tiempo, también salió a la luz que uno de ellos, el obispo Richard Williamson, mantuvo negó repetidamente el Holocausto, lo que produjo grandes convulsiones en la Iglesia. Una página web agitadora y repleta de odio llamada kreuz.net comenzó a atraer a un público cada vez más numeroso hasta que el año pasado generó tantas protestas que fue retirada de Internet. Mientras investigábamos para la película, nos dimos cuenta de que la Sociedad de San Pío -que parece tener muchos seguidores- había dejado de celebrar sus servicios en almacenes y otro tipo de edificios industriales; dondequiera que miramos, habían encontrado sedes en iglesias bien construidas, muchas de ellas nuevas. Todos estos aspectos sugerían que era el momento adecuado. Por otra parte, percibí en mis propios círculos una especie de regreso a la religión. Nuestras vidas están tan fragmentadas, nadamos en un mar de accionismo sin sentido. Estamos a un paso de empezar a soñar con un monasterio, viendo películas en las que la práctica silenciosa de la fe adquiere todo su valor. Añade esto a lo anterior, al resurgimiento mundial de los que practican una fe radical. Pero antes de hacer una película sobre baptistas o musulmanes radicales, prefiero observar este fenómeno desde el punto de vista de sus manifestaciones locales, tal y como aparece aquí, en la sociedad en la que vivo."


"Queremos distinguirnos de las críticas habituales que se dirigen contra la Iglesia." —puntualiza Brüggemann— "Personalmente, no tengo nada contra la religión, ni tampoco contra la Iglesia católica. Dejemos a la gente que forme comunidades, funde coros y se ayude mutuamente. Este es uno de los subsistemas que da a luz a nuestra sociedad como tal, y tiene su legitimidad. Tampoco me interesan los escándalos de abusos; ya tenemos suficiente información sobre ese tema y el interés que despierta siempre deja un regusto amargo de sensacionalismo morboso. Pero me gustaría plantear una pregunta más radical: ¿Dónde está el abuso del sistema? ¿Qué sucede cuando nadie puede cruzar sus fronteras firmemente delimitadas? Cuando el párroco da clases de confirmación y los padres educan a sus hijos de acuerdo con lo que les dicta su conciencia, ¿no es esto un abuso de por sí, no un abuso esporádico o sexual, sino global y espiritual?"

Fuentes:
Pressbook e imágenes cortesía de ©Caramel Films
http://www.caramelfilms.es/
http://www.filmaffinity.com/es/film755023.html
http://www.elseptimoarte.net/peliculas/stations-of-the-cross-kreuzweg-10013.html

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