miércoles, 25 de febrero de 2015

Fuerza mayor. Una película de Ruben Östlund

El próximo viernes 27 de febrero se estrena en las carteleras españolas, "Fuerza mayor", dirigida por Ruben Östlund, y que estuvo nominada en la presente edición de los Globos de oro, a la mejor película de habla no inglesa.

La premisa se centra en una familia que va a esquiar a los Alpes. Están almorzando en un restaurante cuando se produce una avalancha y todo el mundo es presa del pánico. Ebba, la madre, llama a su esposo Tomas para que la ayude a proteger a sus hijos, pero Tomas ha huido para salvar su vida. La avalancha se detiene sin ocasionar daños; sin embargo, el universo familiar no volverá a ser el mismo. La actitud de Tomas ha despertado dudas y ahora busca desesperadamente la forma de recuperar su lugar como padre de familia. Una película acerca del papel del hombre en la familia moderna.


El director Ruben Östlund, en una foto de archivo.

Su director, el sueco Ruben Östlund, conocido por formar parte de la 'Escuela de Gotemburgo', nos comenta sobre su cuarta película: "La película nace a partir de una pregunta que me fascina desde hace mucho: ¿Cómo reacciona el ser humano ante situaciones inesperadas, ante una catástrofe? En este caso se trata de unas personas que están de vacaciones y cuando se produce una avalancha huyen, aterradas. La nieve se detiene y se avergüenzan de su reacción, de haberse dejado llevar por los instintos más básicos. La idea me vino a través de una anécdota que nunca he podido olvidar. Hace unos años, una pareja sueca amiga mía estaba de vacaciones en Latinoamérica. Durante una excursión, un grupo de hombres armados apareció y empezó a disparar. El marido reaccionó por instinto y se puso a cubierto, dejando a su mujer totalmente desprotegida. De vuelta a Suecia, y cuando se tomaba un par de copas, ella contaba la historia una y otra vez, era superior a sus fuerzas."


"Consiguió despertar mi curiosidad." —afirma Östlund "Empecé a documentarme sobre otras historias verdaderas del mismo tipo: historias de urgencia, de peligro, pasajeros en un barco durante un naufragio, turistas azotados por un tsunami o retenidos como rehenes. Descubrí que en situaciones extremas, el ser humano puede reaccionar de forma sorprendente y totalmente egoísta. Parece ser – y se han realizado estudios científicos al respecto – que después de una catástrofe, un ataque de piratas o un naufragio, un elevado número de supervivientes se separa o divorcia. También parece ser que, en numerosos casos, los hombres no hacen prueba de la esperada y tradicional caballerosidad. En situaciones de vida o muerte, cuando la supervivencia de cada uno está en juego, los hombres tienen tendencia a huir y a salvarse en vez de proteger a las mujeres, lo que posteriormente es una de las principales causas de divorcio."


"Me entraron ganas de hablar de esa noción que nos inculcan a todos, según la cual el hombre debe ser el protector de su mujer y de su familia, y del código social que nos enseña que el hombre nunca debe retroceder ante el peligro. Eso me llevó a la idea de un drama existencial que transcurriera en una estación de esquí, lo que me pareció muy interesante por varias razones. Para mí, ir a esquiar simboliza el control absoluto de la vida. “Les Arcs”, donde se rodó la película, se construyó en los años cincuenta, como la mayoría de las estaciones europeas, para acoger a familias de clase media formadas por una madre (que a veces trabajaba fuera de casa), de un padre ejecutivo medio y de dos hijos. Se supone que el padre eche una mano en la cocina americana perfectamente equipada del apartamento para que la madre pueda hacer otras cosas, relajarse o salir a esquiar con la familia. Las estaciones de esquí son lugares cómodos. En los anuncios, vemos a la madre descansando y al padre jugando con sus hijos. Las vacaciones son el momento en que el padre occidental se dedica plenamente a la familia para compensar su habitual ausencia por trabajo. Dedica tiempo a la familia y se ocupa de los hijos; no obstante, en 'Fuerza mayor', “el hombre civilizado” se enfrenta inesperadamente a la “naturaleza”. Los personajes se ven involucrados en una situación dramática y Tomas, el padre, se somete a su lado más primitivo; por instinto, se salva a sí mismo, abandonando a su mujer y a sus hijos. De pronto, se ve obligado a aceptar que él también está sometido a las fuerzas de la naturaleza y que no ha sido capaz de disimular un reflejo de lo más elemental, el instinto de supervivencia."


"Pasado el momento de pánico de la avalancha, los personajes se esfuerzan en sonreír, se levantan y se sacuden para quitarse la nieve… No ha habido daños físicos, pero los lazos familiares nunca volverán a ser los mismos. Poco a poco empiezan a plantearse preguntas acerca de los papeles que cada uno pensaba cumplir. Los hijos deben acostumbrarse a una imagen diferente de su padre, que no ha reaccionado como se suponía. El propio Tomas debe intentar conciliar sus acciones con la imagen que tiene de sí mismo, y a su mujer Ebba no le queda más remedio que reconocer que su marido y padre de sus hijos les ha abandonado en el momento que más le necesitaban."


"Dicha situación ilustra las expectativas mutuas existentes en el seno de una familia aunque no suele hablarse abiertamente de ellas. Cada miembro tiene un papel concreto y todos esperan que los demás cumplan con ese papel asignado. La mayoría, quizá inconscientemente, espera que la madre se ocupe de los hijos en el día a día, mientras que el padre debe intervenir en situaciones peligrosas, fuera de lo común. Sin embargo, en la actualidad, al hombre se le presentan muy pocas ocasiones de intervenir y proteger a su familia. Muchos nunca tendrán la oportunidad de cumplir con ese papel, ya que muy pocos peligros acechan a la familia de clase media. Pero todo el mundo – él incluido – espera que se comporte como un héroe. "


"Me interesa esa expectación y, sobre todo, el hecho de que no tiene nada que ver con la realidad." —puntualiza Östlund—. Según las estadísticas, es más probable de lo que imaginamos que un hombre abandone a su familia en una situación crítica. Las investigaciones posteriores a naufragios demuestran que hay más supervivientes masculinos que femeninos. De hecho, desde el naufragio del Titanic, se ha hecho muy popular la idea de que la norma social “las mujeres y los niños primero” confiere al sexo femenino más posibilidades de supervivencia en una catástrofe marítima, y también que la tripulación y el capitán dan prioridad a los pasajeros. Hemos analizado los datos de 18 naufragios ocurridos durante tres siglos en los que se vieron involucradas más de 15.000 personas de treinta nacionalidades diferentes. Los resultados aportan una nueva imagen de las catástrofes marítimas. Las mujeres tienen menos posibilidades de sobrevivir que los hombres, y la supervivencia de la tripulación y del capitán es más elevada que la de los pasajeros. También descubrimos que el capitán puede imponer un comportamiento específico, que las mujeres tienen todavía menos probabilidades de supervivencia en un naufragio británico y que, aparentemente, no hay conexión alguna entre la duración de un naufragio y el impacto de las normas sociales. En conjunto, los resultados demuestran que la expresión “sálvese quien pueda” es la que mejor describe el comportamiento humano en situaciones de vida o muerte."

Fuentes:
Pressbook e imágenes cortesía de ©Golem Distribución S.L.
http://www.image.net/  ©Getty Images
http://www.filmaffinity.com/es/film191760.html
http://www.elseptimoarte.net/peliculas/force-majeure-10193.html

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