jueves, 5 de marzo de 2015

Entrevista a Olivier Nakache y Eric Toledano, directores de "Samba".

El pasado viernes 27 de febrero se estrenó en las carteleras españolas, "Samba", la última película de Olivier Nakache y Eric Toledano, directores de la exitosa comedia "Intocable".

En "Samba", también protagonizada por Omar Sy, Nakache y Toledano nos vuelven a contar una historia sobre dos extraños que podrían encontrar juntos la senda de la felicidad. La premisa se centra en Samba y Alice: él es un joven que hace diez años que llegó a Francia desde Senegal y desde entonces ha tenido varios empleos humildes, y ella es una ejecutiva que está pasando una mala racha y sufre de agotamiento. Ambos luchan por salir de su particular laberinto. Mientras Samba está dispuesto a hacer lo que sea necesario para conseguir los papeles, lo que Alice intenta es recuperar su vida, propiciando que finalmente el destino hace que sus caminos se crucen y empiecen una singular amistad.

Sus directores Olivier Nakache y Eric Toledano, nos hablan de su última película a través de una entrevista concedida por A Contracorriente Films:


Los directores Olivier Nakache y Eric Toledano.

¿Cómo nació la idea de construir una película alrededor de un inmigrante clandestino y una víctima de desgaste profesional?

Eric Toledano: "Samba" se construyó por etapas. A Olivier y a mí nos rondaba desde hacía tiempo la imagen de esos trabajadores con mandil a los que se ve fumando a la puerta de los restaurantes. Africanos, asiáticos, esrilanqueses tomándose unos minutos de descanso. Antes de rodar "Intocable", escribimos un guión de una decena de páginas sobre el tema. Al principio, lo que nos inspiró fueron las imágenes: las imágenes cuentan vidas, destinos. 

Olivier Nakache: En este sentido, la aventura de "Intocable" nos puso en contacto directo –sin sufrir por ello, al contrario– con lo que podía ser el fenómeno del desgaste profesional, del agotamiento, de la falta de horarios y fines de semana. Empezamos a documentarnos sobre este fenómeno cada vez más frecuente. Sobre las mujeres y los hombres que se desploman bajo la presión de los resultados; aquellos para los que el trabajo devora todo lo demás… 

De ahí a provocar la colisión entre estos dos personajes… 

Eric Toledano: Eso surgió de forma natural: en realidad es el mismo tema: nuestra relación con el trabajo, de lo más bajo a lo más alto del escalafón. Por un lado está Samba, un trabajador clandestino que se fue de su país y que ahora intenta regularizar su situación para poder cumplir con una oferta de trabajo que ha recibido. Por otro lado, Alice, una ejecutiva que lo tiene todo para ser feliz, pero que está sobrecargada de trabajo y ha reventado. El trabajo es el valor supremo para ambos, pero cuando se conocen van a descubrir nuevos horizontes e intentar encontrar un camino hacia la felicidad distinto del que impone el mundo del trabajo y del éxito social. ¿Es el trabajo el sentido último de la existencia? Nos gustaba mucho la idea de plantear esta cuestión abiertamente.


También se inspiran ustedes en el libro de Delphine Coulin "Samba pour la France"…

Olivier Nakache: Nos sirvió de base. Nos hicimos con él y lo que aportamos fue el personaje de Alice, que en la novela no existe. En "Samba pour la France", una narradora –Delphine Coulin– cuenta la historia de Samba a través de su experiencia en una asociación que se ocupa de ayudar a los inmigrantes. Nosotros quisimos definir mejor este personaje: Eric y yo deseábamos llevar a la pantalla una auténtica pareja de cine, cosa que nunca habíamos hecho antes. 

Con la descripción del descenso a los infiernos de Samba, plantean ustedes un problema social delicado… 

Eric Toledano: En realidad lo que hemos hecho es ponerle un rostro a las estadísticas. Abordar el aspecto político del problema no es nuestro trabajo, como tampoco lo es comunicar un mensaje. Lo que sí permite el cine es que el espectador descubra, a través de unos personajes y de su vida cotidiana, un mundo que en muchos casos sólo conoce a través del debate público y de los medios de comunicación. Y a partir de ahí, esto puede dar pie a reflexionar de otra manera.

Olivier Nakache: Esta historia nos ofrecía la ocasión de mostrar un mundo por el que el cine francés no se ha interesado mucho hasta ahora: andamios, obras, centros de separación de residuos, fondos de cocinas, imágenes de esos jóvenes de los andenes de 'Aubervilliers' que esperan a las cinco de la mañana a que los jefes de las obras les contraten para la jornada… Hemos querido filmar a estos trabajadores invisibles de ahora en sus ambientes. 

"Samba" está muy bien documentada… 

Eric Toledano: Sí, hemos hecho prácticas en asociaciones, hemos visto documentales y hemos leído mucho. Cada personaje de la película se corresponde con alguien a quien conocemos o es una mezcla de varios. 


La escena en la que Samba sale del centro de internamiento e inmediatamente le piden que abandone el territorio francés antes de 72 horas es especialmente divertida…

Eric Toledano: Es absolutamente realista, y resume la hipocresía de un sistema que a pesar de todo necesita de esa mano de obra: es evidente que un trabajador clandestino al que le costó dos años llegar a Francia no va a abandonar el país por decisión propia, comprando un billete de ida. Pero decidimos convertir eso en una escena cómica. Es una forma menos didáctica de comunicarse con el espectador, más ligera. Sea cual sea la situación, nosotros nunca cerramos la puerta al registro cómico. Cuando una escena tiene mucha carga dramática, nosotros no dudamos en salpicarla con un poco de humor. Es el arma más eficaz. Repito, no tenemos vocación de transmitir un mensaje. 

¿Es verdad que hay víctimas de "burn-out" [desgaste profesional] que acuden a asociaciones solidarias para tratar su problema, como hace el personaje de Charlotte Gainsbourg?

Eric Toledano: Por lo menos cabe imaginarlo. A principios de siglo, el médico que inventó la expresión "burn-out", después de haber padecido este síndrome en sus carnes, cuenta que se fue a África a curar leprosos. Para él fue el modo de recuperar la sensibilidad por el mundo exterior y de encontrar de nuevo un sentido a la vida. Eso es lo que encarna, con brillantez, el personaje de Charlotte Gainsbourg: ella intenta volver a sentir, recuperar la empatía, la sensibilidad hacia los demás, hacia el mundo exterior…

Olivier Nakache: Cuando te enteras de que para aliviar a las personas afectadas por esta enfermedad, a veces se las pone en contacto con caballos o ponis, y que les hacen acariciarlos, también eso lo adoptas: ahí hay una escena cómica. 


Samba se ve obligado a cambiar de identidad continuamente, a jugar con su aspecto físico, hasta el punto de no saber ya quién es realmente…

Olivier Nakache: Tiene que echar mano de toda clase de estratagemas para reducir el riesgo de que lo detenga la policía: evitar las estaciones de tren, confundirse con la masa vistiéndose de ejecutivo, pasearse con un maletín de cuero… aunque esté vacío. Se disfraza, cambia de nombre y de aspecto, y al hacerlo se separa poco a poco de sí mismo. ¿Cómo puede uno saber quién es cuando vive en la clandestinidad? Ya verán, en la película se descubren muchas cosas sobre los lectores de "Cheval Magazine". 

Eric Toledano: Adopta una mentalidad de actor, y eso es algo que forma parte del gran teatro de la vida: el abogado se pone una toga para defenderlo, Samba lleva una gorra para parecerse a su tío, cuya identidad adopta en un momento dado. Esto no es una farsa ni una comedia de premisa. Esto es la realidad, y el cine aspira a representarla. 

En la película, el cambio de tono es continuo: navegan ustedes constantemente entre dos aguas.

Eric Toledano: Sí, como en la vida real… Es lo que nos gusta ver en el cine, y lo que siempre intentamos reproducir. A imagen de la vida, en nuestras películas buscamos esa transición perpetua entre el humor y la emoción, entre los momentos de felicidad intensa y la aventura más trágica, entre la comedia y el drama. Y en cierto modo esa mezcla de géneros es una forma de sorprender, y eso es algo fundamental para nosotros como espectadores, y más aún cuando se es director. 


En sus largometrajes anteriores, reivindicaban ustedes la influencia de la comedia italiana de los años sesenta y setenta…

Eric Toledano: Y aun más en el caso de "Samba". El cine de Ettore Scola, de Dino Risi y de Mario Monicelli tenía el talento de abordar temas auténticos con una emoción, una empatía y una gracia extraordinarias, y siempre sostenido por unos actores muy grandes. Tenemos la sensación de que después de este cine, la comedia se ha visto un poco denigrada, y que el cine auténtico se ha vuelto más serio. Un poco como si las dos ramas se hubieran separado. Hemos explotado esta veta y la de la comedia social inglesa. Nosotros, a imagen de éstas, bebemos de lo real y luego lo transformamos. 

En "Intocable" enfrentaban ustedes a un gamberro de barrio con un rico empresario discapacitado; en "Samba" reúnen a un inmigrante sin papeles con una joven ejecutiva psíquicamente frágil. ¿De dónde les viene ese afán de reconciliar los extremos?

Eric Toledano: Reconciliar, quizá no, pero hacer que se conozcan y ver qué pasa, ¡sí, es verdad! A lo mejor algún día nos hacemos un psicoanálisis para entender la razón de ese afán… ¿Es porque la sociedad nos parece cada vez más dividida, más crispada, cada vez más comunitarista? Y además, esos encuentros inesperados son tesoros de humor y emoción para el cine. No tenemos por qué dar el monopolio de la palabra al discurso del odio. Y además, la última vez que llevamos a la pantalla ese mensaje de reconciliación, nos dimos cuenta de que mucha gente lo necesitaba, que se identificaban con él.

El actor Omar Sy, con los directores Olivier Nakache y Eric Toledano, en un lance del rodaje.

Mezclar generaciones también parece gustarles, sobre todo en las escenas de los voluntarios de la asociación. 

Olivier Nakache: Las personas que trabajan en esas asociaciones lo hacen de forma desinteresada, no están por los resultados. En ellas encontramos jóvenes en prácticas que han terminado un ciclo de estudios, jubilados… En la película hay muchos personajes que sirven para el recurso cómico, pero también hay bastantes que están en activo y que aprovechan una temporada de descanso para implicarse y hacerse útiles. El mundo del voluntariado nos resulta familiar: siempre nos hemos sentido cómodos en él. 

Eric Toledano: Es un mundo que nos dice algo, y que por lo tanto describimos: como en la escena en la que cada uno de ellos, todas las generaciones incluidas, formula un deseo y baila al ritmo de Bob Marley. Y sin duda también hay una afinidad entre esa clase de ambiente y nuestra forma de hacer cine. En los rodajes nosotros también lo hacemos todo juntos, y siempre hay setenta personas sentadas a la mesa. Asumimos totalmente ese deseo y esa necesidad de grupo. 

Los inmigrantes sin papeles que describen ustedes no son precisamente unos ángeles: Samba traiciona a su amigo Jonas, al que ha conocido en el centro de internamiento, acostándose con su novia…

Olivier Nakache: ¿Y por qué tienen que ser unos ángeles? Si no es posible concebirlos únicamente como una amenaza, tampoco cabe idealizarlos. Son historias de la vida. Samba es, ante todo, un hombre con debilidades, defectos y tentaciones. Convertirlo en un santo habría sido reducirlo a una única dimensión, la del inmigrante que trabaja para enviar dinero a su familia. No, él también vive, y bien que hace. Lo flipante es el contexto en el que conoce a Jonas en el centro de internamiento, eso ya estaba en el libro de Delphine Coulin, y era una de las muchas cualidades de su escritura, su realismo, en un momento dado se impone la vida. Samba hace una tontería y lo paga caro.    


El doble final de la película sorprende mucho…

Eric Toledano: Es que necesitábamos mantener hasta el final esa mezcla de comedia y drama que la caracteriza. No podíamos acabar sobre una nota única, no habría sido nuestra película. Por eso hay un final dramático y otro con más carga de esperanza. Omar Sy está formidable en el papel de Samba…

Olivier Nakache: Vuelve a demostrar que es un gran actor. Cuando uno ha nacido en Trappes, interpretar a un trabajador clandestino es todo un trabajo de composición. A Eric y a mí nos impresionó: ha ganado peso, ha trabajado el acento y se ha entregado al personaje. 

¿Supieron desde el principio que él iba a formar parte de la aventura o temían que les reprocharan el hecho de recuperar al actor del éxito de "Intocable"? 

Olivier Nakache: Aparte de nuestra amistad y de los lazos personales que nos unen, nuestras ganas de trabajar con Omar permanecían intactas.

Eric Toledano: Tanto más cuanto que al recoger su César, Omar, con el que siempre hemos tenido una relación muy púdica, declaró públicamente, mirándonos directamente a los ojos, que esperaba que nuestra colaboración continuara. Unos días después nos volvimos a ver en una cafetería y le dijimos: "Si tú estás dispuesto a hacer otra película, nosotros también". A partir de entonces, lo que nos interesó fue saber con quién lo íbamos a emparejar. Omar es un actor de reacciones. El personaje de Samba es muy distinto de Driss, el de "Intocable", es más sensible, más tímido, más frágil. Tenía que estar rodeado de delicadeza y sutilidad. ¿Y quién mejor que Charlotte Gainsbourg para encarnar esas dos cualidades de forma palmaria? 


"Intocable" suscitó un gran debate a su estreno. Algunas asociaciones de ayuda a los discapacitados se abalanzaron sobre el tema. ¿Creen que con "Samba" se producirá la misma reacción? 

Eric Toledano: No es ése nuestro objetivo, pero si pasa, no vamos a quejarnos. Y si además de distraerles, "Samba" hace que algunos espectadores sientan que conocen un poco mejor a los desconocidos con los que se cruzan en el metro o por la calle, pues nos encantaría. Sea cual sea el recibimiento que nos reserven, el reto es que "Samba" no deje indiferente a nadie. 

Fuentes:
Pressbook e imágenes cortesía de ©A Contracorriente Films
http://www.image.net/  ©Getty Images
http://www.filmaffinity.com/es/film860099.html
http://www.elseptimoarte.net/peliculas/samba-8465.html

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