miércoles, 25 de noviembre de 2015

Entrevista a Marielle Heller, directora de "The Diary of a Teenage Girl"

El próximo viernes 27 de noviembre llega a las carteleras españolas la película "The Diary of a Teenage Girl", escrita y dirigida por Marielle Heller, protagonizada por Bel Powley, Alexander Skarsgård, Kristen Wiig y Christopher Meloni, y que está basada en el libro homónimo de Phoebe Gloeckner, considerada por Salon 'uno de los retratos más brutalmente sinceros, sorprendentes, tiernos y hermosos de lo que es ser una chica en Estados Unidos'.

Ambientada en el año 1976 en la ciudad estadounidense de San Francisco, "The Diary of a Teenage Girl" parte de la encrucijada producida por el final del movimiento hippie y el amanecer del punk rock. Con el eco de las noticias del proceso judicial de Patty Hearst como telón de fondo, cuando la joven y expresiva mirada de Minnie Goetze lo absorbe todo en una ciudad en transición en la que abundan las drogas, y donde la rebeldía adolescente choca con la responsabilidad adulta en personajes perdidos y cargados de deseos. Minnie es una chica de 15 años que aspira a ser artista de cómics. Con una insaciable curiosidad por el mundo que le rodea, es una adolescente bastante típica; el problema es que tiene una compleja relación amorosa con el novio de su madre. Lo que sigue es una mirada franca, divertida y provocativa del despertar sexual y artístico de una chica, sin juicios de valor, como solo pueden darse en las páginas del diario de una adolescente.

La directora Marielle Heller, en el set de rodaje.
La guionista y directora Marielle Heller ha convivido con el personaje de “Minnie Goetze” mucho tiempo. Ocho años de hecho. Primero como fan de la novela híbrida de Phoebe Gloeckner escrita con “palabras a imágenes” y después emprendió un largo camino para obtener los derechos de adaptar 'The Diary of a Teenage Girl' al teatro. En 2010, ella interpretó al personaje principal en una aclamada producción off-Broadway en el 3LD Art & Technology Center. Posteriormente y ya en calidad de guionista, desarrolló “The Diary of a Teenage Girl” en los Sundance Labs con la ayuda de asesores de la talla de Lisa Cholodenko y Nicole Holofcener. Finalmente y ya como directora Heller debuta con su primer largometraje en el festival de cine de Sundance de 2015 con el proyecto.

Hay una constante en todo este camino. A Heller le llamaba la “brutal sinceridad” del personaje, y, como actriz, habiendo encarnado a muchas chicas adolescentes, le parecía que este papel era el que más se acercaba a la vida real. Tras cada nuevo hito en el desarrollo del proyecto, sentía que aun no había acabado de contar la historia de esta chica.

En las líneas que siguen, la directora se sincera con respecto a la sexualidad y provocación del filme, habla de la llamativa interpretación de Bel Powley, de la experiencia de fichar en un papel de reparto a su gran amiga Kristen Wiig, y comenta la disposición de Alexander Skarsgård de indagar en las sombras de su complejo personaje, así como las ventajas de rodar en tu ciudad. 


¿Cómo llegó a tus manos el libro The Diary of a Teenage Girl de Phoebe Gloeckner y cómo lo describirías?

Mi hermana me regaló un ejemplar por Navidad hace ocho años y dijo algo así como “Creo que te gustará”. Ella es seis años más joven y le gustan las novelas gráficas y siempre me está enseñando cosas interesantes. Me dijo que se lo había leído en el instituto y le había ayudado bastante. 

The Diary of a Teenage Girl es una especie de novela híbrida: mitad diario, mitad novela gráfica o cómic. Y es una versión increíblemente honesta de lo que supone ser una adolescente, contada desde la perspectiva de una adolescente. Aunque tú no lo seas todos pasamos por ahí, mi experiencia no fue exactamente la misma, pero se acerca mucho más a la realidad de ser una adolescente que todo lo demás que había leído con anterioridad. Conforme Minnie llega a ser un ser sexual — junto con el recorrido emocional que acompaña ese proceso— nos presenta una versión más honesta de lo que supone esta experiencia, mucho más sincera de lo que acostumbramos a ver.

Es muy raro ver a una chica disfrutando y siendo dueña de su propia sexualidad de una forma tan potente.

Recuerdo que cuando vi American Pie me sentí muy al margen de la historia, y eso que tenía 17 o 18 años cuando se estrenó. Recuerdo haber pensado, “las chicas son la meta de esta historia”. Pero no están presentes. Toda la historia trata acerca de lo que piensan los chicos de las chicas y nunca hay ningún punto de vista de lo que ellas piensan de ellos. Yo me identifiqué más con los chicos. 

La idea de que los chicos son los únicos que quieren practicar sexo es un mensaje muy malo que dar a las jóvenes. Eres tú la que no va a querer hacerlo. Eres tú la que se va a negar hasta que decidas que estás dispuesta a dárselo al chico. Esta va a ser tu lucha de poder. Nadie le explica a una chica qué pasa cuando quiere mantener relaciones sexuales. ¿Y si eres una adolescente que quiere tenerlas? Si es así, aún existe esa sensación de que eres un bicho raro porque todo lo que has leído o visto te dice que deberías reprimir ese deseo. Solo los chicos quieren hacerlo. Eso no es cierto. A los chicos se les dan muchos ejemplos en películas que dicen que lo que sienten sexualmente es normal, incluso si es a costa de desfigurar un pastel. Mientras que las chicas quedan prácticamente relegadas al pequeño apartado de “tienes una virginidad que proteger y los chicos van a intentar quitártela”. 

Pienso que tenemos que reprogramar un poco nuestras mentes como público, que no pase nada viendo estas historias con chicas en lugar de chicos. Como mujeres, hemos sido educadas durante mucho tiempo para empatizar con un protagonista masculino, para sentir sus historias y participar en ellas. No hay ninguna razón por la que no podamos involucrarnos de la misma manera con personajes femeninos.  ¿Por qué los chicos no pueden ver esta película y pensar, “jolín, aunque Minnie sea una chica me identifico con ella”? Es normal. Yo tuve que leer El guardián entre el centeno y sentirme identificada con Holden Caulfield. Cuando leí el libro de Phoebe pensé que era lo que los chicos sentían al leer El guardián entre el centeno. Entonces, ¿por qué los chicos no pueden ver esta película e identificarse con Minnie? Es una vía en dos direcciones. La sexualidad es algo que tanto hombres como mujeres experimentamos y si se muestra desde la perspectiva de uno, también se debe mostrar desde la perspectiva del otro. 


¿Te preocupa que la promiscuidad excesiva en la película dé una imagen equivocada?

No creo que el problema sea que los adolescentes mantienen relaciones sexuales. Creo que hay un problema cuando la gente desconoce su valor y no se respeta a sí misma. En todo momento intenté evitar que esta historia fuese una lección. No es una historia moral. Es simplemente una representación de lo que se siente al ser una mujer joven. Siempre esperamos que las historias de las adolescentes tengan grandes lecciones morales y sean una especie de cuento con moral puritana. No pretendo que sea eso, en absoluto. Es una rebelión contra esa idea. 

Pero Minnie sí que crece como persona a pasos agigantados en la película. 

Sin duda. Creo que las películas solo son interesantes si los protagonistas emprenden un viaje y mejoran en cierta manera. Sin embargo, no creo que el viaje de Minnie consista en darse cuenta de que el sexo es malo. Su viaje consiste en descubrir  que se quiere a sí misma y que su valor no es meramente exterior, que no está en nadie más. No está en un hombre o en una mujer. No está en ninguna fuente exterior, sino en su interior. 

Quise plasmar esta idea sin necesidad de que la película fuese un cuento moral sobre lo malo que es el sexo o que si vas por ese camino estás jodido. Creo que ya tenemos muchas historias sobre chicas que se han equivocado y han terminado así. El sexo no va a arruinarte la vida a la fuerza ya que, si la lección final es aprender a amarte a ti misma y tomar las riendas, termina resultando algo bueno. 

Minnie no tiene un buen ejemplo a seguir que digamos. 

No tiene ninguno. No tiene ejemplos en su vida para saber cómo afrontar las situaciones que atraviesa como adolescente. Tiene una madre que le dice que se vista “más mona” y que enseñe lo que tiene mientras puede. Le enseñaron que necesita que los hombres la admiren para tener autoestima. Entonces Minnie tiene que aprender sola y por eso le lleva un tiempo, tropieza y tiene que vivir situaciones muy dolorosas.

Pero divertidas a pesar de todo. 

Creo que es porque, incluso estando en las peores situaciones, sobre todo en la adolescencia –al recordar esa época lo cierto es que yo viví situaciones muy peligrosas o en las que podría haber muerto– no crees que sean horribles. Yo sentía que eran divertidas y me lo pasaba en grande. Solo al verlo en retrospectiva piensas “Dios mío, ¿pero cómo pude salir de esa?”

Bel Powley es una auténtica revelación. ¿Cómo la descubriste?

Ella es sensacional. Es una actriz británica. Envió una prueba que era simplemente estupenda y al final de la cinta incluyó un mensaje personal para mí explicando el porqué le encantó el material. Realmente conectaba con el material. Fue extraño porque recibí su cinta cuando estábamos iniciando el casting y en verdad me encantó lo que hizo Bel, pero seguía pensando que era muy pronto para haber encontrar a Minnie, así que seguí buscando y entrevisté a cientos de chicas, pero al final siempre las comparaba con ella.

Quería fichar a Monroe antes de Minnie porque percibía que su química iba a ser esencial. Cuando encontré a Alexander (Skarsgård), que borda el papel, hice que Bel volará hasta Nueva York. Los reuní a los dos y estuvimos unas 3 a 4 horas trabajando las escenas; hubo una conexión real entre ambos y entonces supe que encajaban. 

Ese día hablamos de que prácticamente todos los personajes de la cinta están mermados emocionalmente. Él sin duda lo está y de alguna forma ambos encajan en lo emocional. O en todo caso es ella la que lo ha superado a él. No se trata de una relación abusiva. De hecho él está sintiendo cosas en realidad. Aunque él sabe que está mal mantener la relación no se está aprovechando de ella ni mucho menos. Es bastante más complicado y ambiguo. Creo que al final de la cinta él descubre que en realidad sí está enamorado de ella. Y es un momento muy real para él. 

Bel fue una campeona. Aparece prácticamente en todas las secuencias del filme. Tenía 21 años cuando rodamos (actualmente 22) y eso es muy joven para llevar el peso de toda una película. Había encontrado la esencia del personaje y lo habitó durante cinco semanas, las 24 horas. Fue una auténtica profesional. Hace teatro, y yo vengo del teatro. Creo que los actores teatrales aprenden a ser profesionales y llegan con los deberes hechos. 


¿Puedes describir el proceso de creación del guion? Tienes una gran vis cómica. 

Siempre veo momentos muy cómicos en el guion. Habrá personas que me dirán que lo que a mí me parece gracioso quizá no lo es para otros, pero yo le veo mucho humor  porque creo que hay algo muy cercano y cómico en todo lo que supone ser un adolescente. Tanto si eres un chico o una chica, es divertidísimo ver cómo funciona la lógica a esa edad. 

También es brutalmente honesto. Arranca la película y ella no quiere perder la oportunidad de acostarse con el chico porque cree que quizá ya no habrá otra. Recuerdo haber pensado lo mismo cuando fui adolescente: ¿Y si nadie más quiere tener sexo conmigo? Pero al ser adulta terminas dándote cuenta de que esa idea es una locura. Y es una locura sobre todo porque las chicas pueden tener sexo siempre que quieran. En definitiva, siempre hay alguien que quiere hacerlo contigo. Sin embargo, todas pensamos “quizá no vuelve a pasar nunca más”. 

Bel es muy real. Es hermosa, pero sin llamar mucho la atención. 

Sí. Para mí era muy importante que fuese una chica con la que poder identificarte de forma real… que fuese alguien a quien mires y pienses “esa soy yo”. Y Bel te atrapa. Su rostro te atrapa. Cuando hacíamos un primer plano, veías a todo el mundo inclinándose hacia los monitores para verla de cerca. La piel y los ojos de Bel te atraen y ella es muy abierta. No es la típica adolescente sarcástica, de esas que ya he visto a montones. Es muy curiosa, completamente sincera y no es cohibida. Francamente, es mi heroína en ese sentido. Mostramos algo crudo y sin filtros y Bel era perfecta para aquel papel. 


El que la película esté ambientada en los setenta le da cierta distancia que hace que el despertar sexual de Minnie sea más asequible. En mi opinión, hubiese sido más delicado ver ocurrir esto en el momento actual. 

Tienes toda la razón. La historia se desarrolla en el San Francisco de los años setenta y yo soy del Área de la Bahía. Todavía hay presente una cultura muy diferente en la ciudad. Aunque viví allí durante mi adolescencia en los años noventa, conecté con la localización. Incluso al crecer sentí los efectos del movimiento hippie. 

Mis padres fueron hippies. Mi madre creció en San Francisco, pero mi padre vino de Nueva York escapando de allí. Creo que San Francisco es un lugar donde la gente va para escapar de su vida real y vivir una especie de utopía. Pero hay consecuencias, sobre todo si eres una cría cuyos padres huyen de su vida real.

El movimiento feminista comenzó a cobrar fuerza en aquella época. 

Sí, la época de los setenta fue un tanto peculiar para el país. Utilicé el juicio de Patty Hearst como un pequeño reflejo de aquel tiempo. Leí un artículo sobre el juicio de Patty Hearst que había sido escrito décadas después. En 1976 la pregunta fue “¿Somos responsables de nuestras propias decisiones?”. Básicamente esa era la cuestión. Esta chica, Patty Hearst, ¿es una víctima o es culpable? Aquel artículo afirmaba que si el juicio se hubiese celebrado en 1966 habríamos dicho que era una víctima, que había sido secuestrada y le lavaron el cerebro. Era una víctima sin lugar a duda. Si hubiese ocurrido en 1986, se habría dicho que ella era la única responsable, que tenía que coger el toro por los cuernos, que cada cual es responsable de sus actos y hay que espabilarse. 

Sin embargo, en 1976, estábamos a medio camino de aquellos dos extremos y el personaje de Minnie vive en esa época. Existe la gran pregunta de quién es responsable de esta situación. ¿El personaje es responsable de lo que le ocurre o no? Culturalmente estábamos muy obsesionados con eso en aquel momento. Culturalmente vivíamos en algún lugar en medio de aquellos dos extremos: el victimismo y la responsabilidad personal. 


Comenzó como una obra de teatro.

Me pasé tres años adaptando el libro de Phoebe para una obra de teatro, la cual montamos en Nueva York en 2010 y en la que yo interpreté el papel de Minnie. Al ser actriz, me acerqué desde la perspectiva de la interpretación y me enamoré de este personaje. Extrañamente en esa época había estado interpretando a muchas chicas adolescentes en el escenario y no me había sentido tan identificada con ellas. Después de leer el libro pensé, “Esta es la chica adolescente que quiero interpretar en el escenario”. Así que me dediqué al proceso de básicamente intentar convencer a cualquiera, al editor, al agente y finalmente a la autora, de mi credibilidad. Intentaba darles una razón por la que debían dejar en mis manos la adaptación de este libro. Tomó algo de tiempo porque básicamente llegué a ello sin ningún conocimiento previo. Nunca había hecho algo parecido. Pero era tal la pasión que me movía que me sentía completamente motivada, como si fuera algo que tuviera que hacer sí o sí.

Así comenzó el proceso; representar la obra fue una experiencia de aprendizaje increíble, realmente estupenda. Mientras tanto había comenzado a escribir otras cosas, otros guiones y otras cosas para el cine y la televisión, al tiempo que trabajaba en la obra teatral. Entonces, tras acabar la producción y luego de tener un gran éxito y la buena crítica del New York Times y cosas por el estilo, todo acabó. Pero para mí aún no había terminado. Contemplamos la posibilidad de representarla en San Francisco, parecía interesante pero luego pensé que ya lo había hecho antes. La producción en Nueva York había sido estupenda y no iba a ser mucho mejor en otra ciudad y entonces comencé a verla como una película, la cual iba a ser muy distinta de la obra de teatro. Una de las primeras personas con las que hablé sobre ello fue Anne Carey (productora). Ella había visto la obra teatral y fue sugerencia suya que yo intentara entrar a Sundance Labs porque se trataba de material complicado. Puede abrirte puertas si logras que te asocien con algo tan prestigioso como los laboratorios. Comencé a trabajar en el guion y luego tuve la suerte de entrar en el Writers Lab.

Desde "Writers Lab" fui a "Directors Lab" y a partir de allí fue que realmente se desarrolló. Lisa Cholodenko y Nicole Holofcener fueron algunas de mis primeras asesoras. Simplemente conté con asesores increíbles, incluyendo a David Stevens, Michael Arndt, Susannah Grant y Scott Frank. Conté con el apoyo de personas estupendas.  


Me gusta el recurso de que Minnie grabe las anotaciones de su diario.

En cierta forma eso surgió de la idea de que el libro es una especie de híbrido. Hasta cierto punto, Phoebe reinventó un poco la forma con su libro, porque en parte es una novela gráfica y en parte un diario. Tenía imágenes y palabras, una especie de mezcla multimedia; y creo que el mundo de la novela gráfica tampoco sabía realmente qué hacer con eso cuando surgió. Por ello, me pareció que la película tenía que ser una experiencia multimedia en muchos sentidos, incluyendo animaciones y grabaciones. Tenía que justificarse por qué esta historia había sido grabada de una forma tan interesante, y es debido a la creatividad de este personaje, lo que implicaba que ella documentaría su vida de formas muy creativas.

Minnie encuentra su identidad como artista. 

Todas estas cosas surgen de ella, el arte fluye de ella y eso la hace sentirse como un bicho raro durante un tiempo. Sin embargo, al final se convierte en eso que la hace única en el mundo. Esos dibujos la ayudan a sobrevivir y a seguir adelante porque a través del arte gestiona todo lo que experimenta. Hay una evolución de su yo creativo y artístico que va en paralelo a su despertar sexual y emocional. Y en cierta manera, el arte de Minnie se convierte en aquello que te asegura que le va a ir bien en la vida porque tiene mucho talento. 


Y qué nos dices de Kristen Wiig, ¿cómo llega ella al proyecto?

Kristen es una amiga muy querida y nunca había querido hablar con ella en absoluto sobre trabajo porque tenemos una relación personal, pero cuando todo empezó me entusiasmó mucho la idea de que representara ese papel porque me pareció que sería sorprendente. Seguro que la gente ya se imaginaba que yo ficharía a una de las muchas actrices dramáticas que serían las opciones más evidentes. En realidad pensé que Kristen iría mejor con la línea del personaje y que sería capaz de crear a esta encantadora tía rara que yo buscaba; sabía que dotaría al personaje de mucho más atractivo y que lo haría alguien con quien es fácil identificarse. Todo ello lo logra a la perfección.

Le di el guion y un pequeño avance que había rodado para la película y a ella simplemente le encantó. Fue muy emocionante porque al sumarse ella la sensación fue “Guay, ahora sí que podemos avanzar con esto”. Yo iba a rodar la película sí o sí y la estaba impulsando, pero la incorporación de Kristen fue indudablemente un empujón, como decir “Vale, a por ello, esto va a hacerse pronto”.

El personaje de Kristen tuvo una hija cuando tenía 16 años de edad y nunca maduró. Su crecimiento emocional se estancó cuando tuvo a su niña. No se trata de una madre responsable en absoluto. Creo que eso pasó mucho tras la llegada del movimiento del amor libre. Nacieron muchos niños sin planificación familiar alguna. La gente no decidía a conciencia que quería tener un hijo, simplemente ocurría y todas las reglas las tiraron por la ventana. Esos padres no querían ser una figura de autoridad porque odiaban a la autoridad, entonces ¿cómo iban a ser padres? Fue un momento de mucha confusión y creo que San Francisco es una ciudad de muchos niños perdidos y pocos padres, especialmente durante esa época.

Kristen no tenía miedo de abordar las sombras de su personaje, lo cual me encanta. Se incorporó al rodaje con toda clase de ideas sobre los gestos y la imagen de Charlotte. Se presentó con uñas largas y oscuras que sirvieron para transmitir esa forma de ser. La vestimos con atuendos increíbles de la década de los 70. Es como si hubiera nacido para esa época. Cada prueba de vestuario con ella fue una gozada porque todos los monos estrafalarios con los que la vestimos le quedaban estupendamente. Teníamos demasiada ropa para ella. Queríamos que luciera looks distintos, grandes abrigos raros y prendas locas.


La música es fantástica. Cuéntanos más. 

Es un desafío hacer una película de presupuesto reducido ambientada en otra época y tampoco hay muchos trucos a la hora de recrear ese mundo, porque no contábamos con  presupuesto para tener miles de coches y platós enormes y todo eso. En cambio, teníamos vestuario, la casa y toda la dirección de producción y la música. Esas fueron las claves de nuestros pequeños trucos. En todas estas tomas de decisiones relacionadas con la dirección de producción, escenografía, vestuario, música, fue prioritario para todos evitar caer en una especie de fiesta cursi de disfraces de los 70. Todos hemos acudido a fiestas de disfraces cursi y hemos escuchado las mismas canciones disco y llevado los típicos pantalones de campana y toda esa parafernalia. Queríamos realmente crear un mundo auténtico en el Área de la Bahía en los 70, que fue en gran parte herencia de los 60. Pero en 1976 existían ya distintas corrientes en la ciudad. El Disco Punk estaba en auge, el primer elepé de los Ramones salió a la venta ese año, Iggy Pop; así que todo ese otro mundo estaba en plena formación. Influencias diversas se estaban manifestando a la vez y queríamos reflejar todas ellas. Así que básicamente, con un presupuesto restringido y mucha creatividad intentamos priorizar a los personajes y entrar en detalle. Nos preguntamos cosas como ¿qué tipo de música escucharía Minnie?, ¿y su madre?, ¿en qué se diferenciarían?, ¿cómo evolucionaría el gusto musical de Minnie?

Y, ¿cuál es la diferencia entre la música de Minnie y la de Charlotte?

Creo que Charlotte aún se mantiene fiel a ciertos elementos de los 60. Es un poco sensiblera pero también se aventura un poco en la música disco. Mientras que Minnie cuenta con influencias de su madre porque ha escuchado esa música toda su vida, pero se siente atraída por la escena punk que seguramente ni siquiera se denominaba de esa manera. Rocky Horror, Iggy Pop y toda esta suerte de música glam comienzan a tirar de ella. Así que nuestro desafío fue usar música real y auténtica de los 70 y luego crear música que encajara con el clima emocional. En consecuencia, el compositor, que da la causalidad que es mi hermano, tuvo una gran tarea por delante que consistía básicamente en coger todos esos elementos musicales e influencias que surgían de fuentes diversas y descifrar la manera de entrelazarlas. Tuvo que crear la evolución emocional con la limitada cantidad de música real de los 70 que pudimos permitirnos y completarla con una partitura original que también se sintiera auténtica para la época. No fue nada fácil.


Háblanos sobre las secuencias de animación en la película. 

Encontré una animadora increíble de Islandia, Sara Gunnarsdottir. Era muy importante hallar a alguien interesado en este estilo de cómic setentero. Ella acababa de terminar la universidad y nunca había trabajado en una película. Su estilo era justo lo que queríamos: una sensación de papel rugoso, dibujado a mano, muy táctil y tosco. Fue la primera persona que contratamos para la película. Hace dos años comenzamos a desarrollar el estilo y encontrar maneras de sorprender con la animación… porque creo que hay muchas películas que utilizan la animación de formas un tanto aburridas. Queríamos llevarlo al límite y encontrar formas interesantes y raras de hacer que la animación avanzara la película. Queríamos que tuviese un papel emocional y mostrase cuán increíble es la mente de este personaje; a modo de pequeñas pistas del subconsciente y la psiquis de Minnie. Queríamos que la animación fuese divertida y sorprendente. Siempre estábamos hablando de dónde podía aparecer y sorprenderte sin verla venir. No queríamos que fuese el estereotipo en el que una chica entra de pronto en su mundo de dibujos animados. 

El estilo de animación está basado en el estilo de dibujar de Phoebe. Es muy detallista y representa la humanidad y la sexualidad de forma honesta e impactante. Como son dibujos de una adolescente, no podía ser nada avanzado o sofisticado. Cuando Phoebe escribió su libro hizo muchos de sus dibujos posteriormente, recordando sus propias experiencias. Algunos tienen mucho detalle y son increíblemente complejos. Nosotros intentamos mantener un realismo más simple porque Minnie apenas está aprendiendo a desarrollar su estilo artístico. 

¿Con qué esperas que se quede el público?

Solamente espero que las personas sientan que entienden un poco mejor a las mujeres jóvenes o que vean algo de su vida reflejado en la historia. Espero que parezca real, honesto. Lo único que quiero es que la gente sienta que es una historia honesta, no una historia enlatada y predecible, sino como la vida misma.

Fuentes:
Entrevista extraída del Pressbook.
Pressbook e imágenes cortesía de ©Sony Pictures Releasing de España S.A
http://www.image.net/ By ©Getty Images

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