jueves, 18 de febrero de 2016

Anomalisa: la primera película de animación de Charlie Kaufman y Duke Johnson

Anomalisa, la primera película animada dirigida por Charlie Kaufman y Duke Johnson (que se estrena en nuestras carteleras el próximo viernes 19 de febrero), nació como una obra de teatro en 2005,  formando parte del intrépido proyecto teatral del compositor Carter Burwell en el Theater of a New Ear. Este reunió a los guionistas y directores ganadores de un premio Oscar de la Academia de Hollywood Charlie Kaufman, Joel y Ethan Coen para la representación de dos obras de ‘radioteatro’ en Nueva York, Londres y Los Ángeles. Burwell ha compuesto tanto la banda sonora de Como ser John Malkovich  y Adaptation (El ladrón de orquídeas), escritas por Kaufman, como la de muchas de las películas de los hermanos Coen. Para estas representaciones, contó con una orquesta de cámara para el acompañamiento en vivo junto a los efectos de sala del artista de foley Marko Constanzo. “Hope Leaves the Theater”, de Kaufman, con Hope Davis, Peter Dinklage y Meryl Streep, y “Sawbones”, de los hermanos Coen, se desplegaron sobre un escenario vacío,  y los actores leyeron sus líneas desde taburetes al estilo de las antiguas obras radiofónicas. En Los Ángeles, debido a cuestiones de agenda, la obra de los Coen fue remplazada por “Anomalisa”, escrita por Francis Fregoli, el pseudónimo de un famoso escritor que terminó por desvelarse que era Kaufman. 

Los directores Charlie Kaufman y Duke Johnson en el set de rodaje.

En el escenario, “Anomalisa” contaba la historia del conferenciante motivacional Michael Stone –un inglés que vive en Los Ángeles con su esposa y su pequeño hijo– que viaja por Estados Unidos dando motivadoras charlas a profesionales de la atención al cliente. Durante una lúgubre parada en Cincinnati conoce a Lisa Hesselman, una comercial socialmente inadaptada de Akron que es una de sus seguidoras más fervientes. Protagonizada por Jennifer Jason Leigh, Tom Noonan y David Thewlis, “Anomalisa” fue una proeza narrativa en cuanto a lo que revelaba y lo que no. Entre el público de la obra de Los Ángeles se encontraba el matrimonio de productores ejecutivos Keith y Jess Calder, que han producido títulos como Faults, The guest y "Tu eres el siguiente" bajo la firma de su productora Snoot Entertainment. “Disfruté de ‘Anomalisa’ como experiencia teatral porque su representación tomó muchas técnicas del cine con la orquesta y los efectos de sala”, señala Keith Calder. “Fue muy evocadora y jugó con la idea de la soledad, el amor y lo que es ser una persona. Temas universales que pueden funcionar en cualquier medio. Había un sentido de desconexión en la versión teatral que pensé que podría encajar bien en un largometraje”. 


“Anomalisa” comenzó su transición a la gran pantalla después de que el guion teatral cayera en manos de Dino Stamatopoulos, cofundador de Starburns Industries Inc., y Dan  Harmon, creador de “Community” de NBC; convirtiéndose en la primera película de animación de Kaufman y en la primera incursión de Starburns fuera de televisión. Starburns, que comenzó su andadura en 2010, es un innovador estudio de producción especializado en animación stop-motion y animación tradicional en 2D. La productora ganó un premio Emmy al Logro Excepcional de Animación de Personajes por “Abed’s Uncontrollable Christmas”, un capítulo de la serie “Community” grabado plenamente en animación stop-motion. Duke Johnson, su director y productor, que también trabajó con Stamatopoulos en las series del canal Adult Swim “Moral Orel” y “Mary Shelley’s Frankenhole”, fue el elegido para adaptar Anomalisa a la gran pantalla como una película animada. “Se respiraba una calma en el estudio cuando terminamos de producir un episodio especial para una de las series de Dino”, explica Johnson. “Estábamos pensando en nuevos proyectos y Dino tenía el guion de Charlie Kaufman. Soy un gran admirador su trabajo y aproveché la oportunidad para participar”. La productora, Rosa Tran (“Robot Chicken”, “Frankenhole”), se unió al equipo creativo colaborando con Kaufman y Johnson cuando Anomalisa entró en la fase de animación. 


Kaufman, que se niega a pronunciar palabra alguna sobre lo que tratan sus obras, prefiere que el público saque sus propias conclusiones y confiesa en broma que Anomalisa –en su versión animada–  “dura una hora y media”. Tras una exitosa campaña de Kickstarter, Kaufman, Johnson y Tran lograron reunir a un grupo de expertos en stop-motion capaces de dar vida animada a las dificultades y sufrimientos de Michael Stone y Lisa Hesselman y todo lo que les sucede en el Hotel Fregoli. La mayor parte del guion teatral se mantuvo igual. “Los personajes son los mismos, los actores son los mismos, el guion es el mismo –casi el mismo”, asegura Kaufman. Johnson añade que “desde el principio hubo la sensación de que el guion podía convertirse en una película de animación –se presta para ello”. 


Kaufman y Johnson trabajaron juntos para crear la estética y el ambiente distintivos de Anomalisa. Junto a Tran, buscaron a los mayores talentos en stop-motion y reunieron a especialistas en escultura, moldura y fundición; diseño de vestuario y peluquería; pintura para escenografía; ambientación y animación de marionetas. Esta última consiste en un complejo proceso a la hora de grabar los movimientos de marionetas de unos treinta centímetros de altura, que se convirtieron en los personajes de la película, poniéndolas sobre el escenario en diferentes poses y volviendo a ajustarlas para cada toma. Ficharon al director de fotografía Joe Passarelli, que trabajó en la serie de Starburns “Mary Shelley’s Frankenhole”, debido a su experiencia fuera del campo del stop-motion. Aunque Anomalisa es un proyecto de animación, su historia desvela un mundo que sin duda parece real y cotidiano: desde la desaliñada ropa de los personajes hasta las monótonas habitaciones de hotel, los pasillos, los bares de copas y las salas de convenciones que aparecen. 


El equipo de Anomalisa se esforzó en todos los niveles de producción para lograr que el mundo de la historia pareciese real, con diseñadores centrados en detalles minuciosos de los personajes como los ojos relucientes, las facciones toscas, las manos gruesas y otras características realistas. “Queríamos que los cuerpos pareciesen reales”, afirma Kaufman. “Las marionetas son muy pequeñas y requerían movimientos sumamente precisos por parte de los animadores para infundir vida a sus miradas. Nuestro objetivo fue hacer que los personajes parecieran conmovedores y expresivos”. Los directores dejaron visibles las costuras en las caras de Michael, Lisa y otros personajes a propósito para alejar la animación de las típicas películas en stop-motion, donde las dos partes frontales del rostro del personaje –la frente y la zona inferior de la cara– están separadas y, por lo general, tapadas con pintura digitalmente para crear un aspecto más uniforme y antropomórfico. Kaufman y Johnson preferían revelar los defectos e imperfecciones, en armonía con el drama existencial de Michael Stone. “Cuando ves las películas de animación de gran presupuesto que utilizan esa técnica, las marionetas se retocan en postproducción hasta tal punto que pueden intercambiarse visualmente con los personajes creados por ordenador”, comenta Kaufman. “Es muy difícil notar la diferencia. No queríamos luchar contra los materiales que estábamos utilizando. Simbólica y metafóricamente, esta decisión creativa influyó en lo que queríamos hacer y decir en la película, por eso optamos por mantener las costuras intactas”. 


Intactos también, logrando una fluida transición del escenario a la pantalla, están los miembros clave del reparto de la obra teatral: Jennifer Jason Leigh, Tom Noonan y David Thewlis. Kaufman prefiere una vez más no pronunciarse sobre sus intenciones con la singular estrategia de doblaje de la película –sin  duda Anomalisa no se parece a ninguna película que usted haya oído antes– y únicamente desvela que estaba entusiasmado de trabajar con su equipo otra vez, después de interpretar con exactitud la versión teatral en dos ocasiones. “Nos reunimos, hicimos esto juntos, nos esforzamos mucho y después cada cual continuó por su camino”, recuerda. “Todos disfrutamos de la experiencia y lo hicimos únicamente por amor, no hubo dinero de por medio para nadie. Nos sentimos como si hacíamos una obra de instituto, dando lo mejor por amor al arte. Todo aquel que estaba allí era porque realmente quería, y eso provoca cierta emoción. Quería trabajar con ellos de nuevo”. 


Keith Calder, el productor ejecutivo, intervino en Anomalisa desde 2012. Después de ver la versión teatral, aceptó financiar buena parte del filme tras una fructífera reunión con Kaufman, Johnson y el resto del equipo de Starburns. Calder era ya un admirador del trabajo de ambos directores. En sus palabras, “los guiones de Charlie me han encantado desde Cómo ser John Malkovich y, a mi parecer, el episodio especial de animación en “Community” de Duke estaba magníficamente logrado –un capítulo de una comedia de acción real hecho totalmente en animación stop-motion fue toda una innovación en televisión“. Snoot Entertainment, propiedad de Calder, ha producido títulos en un sinfín de géneros y formatos, entre los que se incluyen películas de terror, documentales y animación por ordenador. Sin embargo, una producción en stop-motion era terreno nuevo, además de una bien recibida adición a la ecléctica lista de títulos de la compañía. “Nos atraía muchísimo producir algo en un medio donde no habíamos trabajado antes”, asegura Calder, que asesoró al equipo de Anomalisa durante todas las fases de producción. “A mi parecer, la combinación del stop-motion, Charlie Kaufman y Starburns Industries dotaron a este proyecto de un gran atractivo en todos los aspectos”. 


En pantalla, Anomalisa encaja a la perfección junto a otros trabajos firmados por Kaufman, entre los que se incluyen Cómo ser John Malkovich, Adaptation (El ladrón de orquídeas), ¡Olvídate de mi! y "Synecdoche, New York", clásicos modernos que muestran a protagonistas desdichados, aunque sin duda inolvidables, atravesando la noche oscura del alma en unas circunstancias surrealistas y oscuramente cómicas. Con un juego de palabras en su título que evoca el profundo amor del director por estos y por la lengua en sí, Anomalisa aborda los distintivos temas de Kaufman como son el aislamiento, soledad, melancolía, depresión, y la búsqueda de una conexión o, en palabras del director, “cierta esperanza de conexión”.


Para Kaufman y Johnson, el mayor reto de llevar Anomalisa a la pantalla en formato stop-motion fue averiguar cómo crear algo visual a partir de un proyecto que estaba específicamente concebido para no serlo. “Algunos de los conceptos más importantes de esta obra están diseñados para que el público los construya por sí mismos”, concluye Kaufman. “Sin desvelar específicamente cuáles son estos conceptos, puedo decir que averiguar cómo traducirlos a imágenes se convirtió en un proceso largo y complejo.  Por ese motivo, fue emocionante cuando comenzamos a tener la sensación de que esto era una película y no una obra de ‘radioteatro’. Ciertos elementos actúan de forma distinta cuando los pones en pantalla y no dentro de la mente del público, como en la versión teatral. Ahora nos resulta difícil pensar en Anomalisa como aquella obra de teatro”.


Si queréis escuchar la opinión de nuestra compañera María Abad, del blog "La Princesa Prometida", en el podcast cinéfilo "El Perfil de Hitchcock", os adjunto el reproductor del programa:


También lo podéis escuchar en este enlace: Podcast 2x20 Anomalisa

Fuentes:
Pressbook e imágenes cortesía de ©Paramount Pictures Spain
http://www.image.net/  By ©Getty Images

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