viernes, 5 de febrero de 2016

Crítica de "Segundo origen", de Carles Porta

HECATOMBE EXTRATERRESTRE EN BARCELONA.

"Mecanoscrito del segundo origen" es una de las novelas que más me han marcado en mi vida. Escrita y publicada en 1974 por Manuel de Pedrolo, es uno de los libros más vendidos y posiblemente el más leído de la literatura catalana. Para quien desconozca la obra de Pedrolo, es necesario indicar que bebe directamente de algunos de los grandes clásicos de la literatura fantástica y de ciencia ficción, como el Richard Matheson de "Soy Leyenda", así como "La guerra de los mundos" de H.G. Wells; en el que se podría decir que comparte diversos puntos en común con su premisa, pero ambientada en tierras españolas.


Acorde con lo dicho anteriormente, efectuar una adaptación cinematográfica de una obra de tal envergadura es una ardua tarea. En 2007, la productora Antàrtida Produccions de Carles Porta adquirió los derechos del libro, y el gran director español Bigas Luna (responsable de clásicos como "Jamón, jamón" y "Huevos de oro", entre otros) mostró interés en dirigirla, ya que llevaba alrededor de 25 años intentando llevarla a la gran pantalla. Cuando todo parecía ir rodado, le detectaron leucemia a Bigas Luna, falleciendo posteriormente en 2013, hecho que propició parar en seco el proyecto. Así que, Carles Porta, dueño de la productora y amigo personal del director, decidió sacar adelante el proyecto y así rendirle homenaje. Con un largometraje de animación y un documental a sus espaldas, Carles se hizo cargo también de la dirección.


Llegados a este punto, y tras lo reseñado precedentemente, incido en la complejidad de llevar a cabo la adaptación de una historia de tal calibre, en el que los efectos especiales iban a jugar un papel importante en el filme, ya que su premisa nos trae a dos adolescentes: Alba, una chica blanca de 14 años, y Dídac, un niño negro de 9. Ellos son los únicos supervivientes de un holocausto de origen extraterrestre que ha asolado todo el planeta. Mientras se recuperan de la catástrofe, además de tener que adaptarse a un mundo devastado y plagado de cadáveres, se proponen como objetivo la misión de preservar la cultura humana.


Entrando ya en la valoración de la cinta propiamente dicha, diría que Porta no ha arriesgado demasiado con respecto al referente literario, que es verdaderamente demoledor, en el que sientes realmente esa soledad en un mundo en ruinas (un sentir parecido al protagonista de "Soy Leyenda"); y además, el miedo a lo desconocido, a esos seres venidos de otro planeta dispuesto a terminar con la existencia humana. Por otro lado, su factura técnica es bastante correcta, más sabiendo del escaso presupuesto con el que han contado. La recreación de una Barcelona reducida a escombros es realmente impactante, repleta de edificios ruinosos en llamas, coches malparados en las calles y cadáveres calcinados esparcidos por doquier.


Obviando a los extraterrestres como responsables de la hecatombe, los cuales no hacen acto de presencia en el transcurso del metraje, aunque se intuyen por algunos guiños y referencias, sirviendo como ejemplo el póster colgado en la pared de la serie "Expediente X" o las famosas palabras 'klaatu barada nikto' pertenecientes al clásico "Ultimatum a la Tierra" de Robert Wise; es conveniente decir que la premisa se centra en nuestra pareja adolescente, que serían una especie de Adan y Eva en el Siglo XXI, con el principal propósito de perpetuar la especie humana. Toda la acción se centra absolutamente en ellos dos, a través de una historia intimista, la cual muestra como sobreviven durante años en un ambiente alineado, además del proceso de maduración que una traumática experiencia conlleva, y el descubrimiento de la sexualidad. En contraste con lo anterior, es destacable el último tercio del filme, en el que un estupendo Sergi López hace acto de aparición, y pone en peligro la estabilidad (entre comillas) de nuestros jóvenes personajes. Es pertinente indicar que los actores son posiblemente lo más flojo del filme (exceptuando del veterano Sergi López), ya que tanto Rachel Hurd-Wood como los debutantes Andrés Batista y Ibrahim Mané, no transmiten muy bien toda la desesperación y rabia que deberían de sentir, tras encontrarse inmersos en un mundo totalmente destrozado y carente de esperanza. 


En síntesis, aunque su resultado general es bastante digno, o incluso podría a aventurarme a decir que es interesante, este "Segundo origen" se queda a medio camino, ya que la fuente original mostraba una historia desgarradora y sin concesiones, calando hondo en el lector. Siempre nos quedará la 'espinita' clavada de saber que es lo que hubiera hecho Bigas Luna, si el maldito cáncer no hubiera hecho acto de presencia.

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