domingo, 9 de octubre de 2016

Oleg y las raras artes. Un documental de Andrés Duque

El pasado viernes 7 de octubre se estrenó en las carteleras españolas "Oleg y las raras artes", un documental de Andrés Duque centrado en la figura del talentoso y peculiar Oleg Karavaychuk, pero... ¿Quién era este hombre que parece extraído de un cuento de Gogol? ¿Era acaso un siervo del Zar Nicolás II a quien le fue confiado el piano del palacio para mantener vivo el espíritu de otros tiempos? 

Oleg Karavaychuk fue un niño prodigio a los siete años, ganando un concurso de jóvenes talentos delante de Stalin quien le regaló un piano blanco y le posteriormente invitó a una escuela veraniega que se celebraba en una de sus residencias de verano. Allí todos los días se jugaba a un extraño juego de oído: se rellenan unas finas copas con distintas cantidades de agua y se intenta adivinar con la ayuda de un lápiz cuál es la nota que el cristal da. 

Stalin, que siempre había tenido buen oído, suele pasearse perezosamente por el salón algunas mañanas y frente a una nota especialmente sutil que incita al debate rectifica a los presentes: “Eso no es un do, es un do sostenido”. Karavaichuk le responde: “Tiene usted razón camarada Stalin, es un do sostenido. Pero se ha equivocado en algo: en encerrar a mi padre en un campo de trabajo”. 


Se produjo un pesado silencio donde resuena el canto de los ortópteros. A la semana siguiente su padre reapareció por casa pero portando una terrible maldición para él: como hijo de represaliado político sus obras no podrán oírse nunca más. Su situación empeoró cuando a los catorce años fue expulsado del conservatorio por su radicalidad artística. A partir de un determinado momento y en una biografía amnésica llena de lagunas se refugió en las bandas sonoras ya que el cine es el único sitio donde el gobierno le dejaría trabajar. Allí compuso para las primeras obras de la genial directora Kira Muratova (Los encuentros breves y La larga despedida) que fueron censuradas por su falta de sentido cívico siendo su autora invitada amablemente a dejar la cinematografía. Dentro de esos mismos estudios cinematográficos corre una leyenda: según sea el carácter de la mirada con la que Oleg se digne a mirarte vivirás más o menos.


A través de la figura de Kira Murotava la música de Oleg llega a oídos de Andrés Duque, director de origen venezolano que lleva unos años trabajando y dirigiendo en Barcelona, obras como "Iván Z" 2004) un retrato del cineasta de culto Iván Zulueta que le valió una nominación al Premio Goya de la Academia. En 2011 realiza su primer largometraje titulado "Color perro que huye" estrenado en el Festival Internacional de Cine de Rotterdam y ganador del premio del público en el Festival de Cine Documental Punto de Vista. En 2012 es uno de los cineastas invitados al prestigioso seminario Flaherty que se celebra en Nueva York. En 2013 recibe el Premio Ciudad de Barcelona por su película "Ensayo final para utopía".

La música de la película de Murotava aparece y desaparece, se mezcla con los ruidos de la calle, con diálogos de películas, con voces espectrales de Internet y con las de sus alumnos. Pero finalmente esos sonidos se asientan entre la confusión cuando un proyecto le lleva a San Petersburgo, donde inicia su búsqueda. Oleg no aparece y sólo lo percibe por las historias orales de sus amigos y conocidos, muchos de ellos de la escena artística de los 60, que como bardos recuentan la historia de sus escándalos y la persecución de la KGB, narran y fabulan cerrando el círculo alrededor del compositor. 

Andrés Duque junto con Oleg Karavaychuk, en el set de rodaje.
Andrés descubre que Oleg es un fantasma que sólo se manifiesta en un lugar determinado y a una hora determinada: los lunes en la sala 305 del Hermitage donde como niño mimado de la institución es la única persona a la que se le permite tocar un bello y aparatoso piano perteneciente al Zar Nicolas II. Allí, el día que cierra el museo, Oleg, adoptando una inclinación perfecta de 25 grados, aporrea virtuosamente el piano hasta hacer temblar en sus expositores a la famosa vajilla de la Rana Verde de Josiah Wedgwood encargada por Catalina La Grande en 1773. El tintineo de la vajilla suena como el canto de los ortópteros.

Pero Duque no conoció a Karavaichuk en un gran palacio, ni tampoco en su casa vieja y roída, donde existía una habitación exclusiva para pilas de papeles biográficos y artísticos amontonados por años: 1940, 1941… marcando toda una vida de obras censuradas y también  escondidas por el propio artista quien pese a su pobreza se niega a trabajar con quien no le interesa. Definitivamente, lo iba a conocer en la calle, y tanto Oleg, como Andrés, como su ayudante, Karina Karaeva, iban a estar vestidos de azul, una coincidencia cromática que tranquilizó al Maestro, que poco a poco fue cautivando su atención, accediendo a ser grabado. Así fue como se gestó este documental. 


Cabe puntualizar que Duque fue el primer extranjero en ganarse la confianza del siempre activo y excéntrico ruso de 89 años, que falleció poco después de terminar el presente documental. Karavaychuk ha sido siempre una figura controvertida y desconcertante en la cultura rusa. La hermosa película que Andrés Duque le ha dedicado es un regalo para el espectador, un regalo de un viejo artista que alejado de toda convención social, quería reconciliarse con el mundo, transportándonos lejos de la realidad a través de sus palabras, sus gestos y su interpretación al piano, a un mundo donde las perturbadoras disonancias son portadoras de una liberadora belleza.

Fuentes:
Pressbook e imágenes cortesía de Márgenes Distribución
Crónica: Fantasmagorías En El Prado: Oleg Alucinado
en Febrero 2015.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Ya disponible el Nº3 de la Revista Westernworld

Ya disponible el Nº3 de la Revista Westernworld
¿Te gusta el cine? ¿Te gusta el western? Más concretamente... ¿el Eurowestern? Pues estás de enhorabuena... porque ya se puede adquirir WESTERNWORLD #3 Primer especial de una trilogía sobre el Eurowestern. 310 Páginas a todo color con cantidad de material de coleccionismo junto a un meticuloso análisis del género. Numerosos meses de trabajo y años de coleccionismo para llevar a cabo esta revista, la cual no sería posible sin la colaboración de profesionales como: Juan Pablo Campelo (su creador), Javier G. Romero, Miguel Angel Plana Fernández, Carlos Díaz Maroto, James Wallestein, José Abad, Dani Morell, Lucia Perez García, Dario Lavia y un servidor Oscar Vela "Mastí". SOLO VENTA POR CORREO. Info. y pedidos: westernworldspain@gmail.com