domingo, 2 de abril de 2017

Entrevista a Hugo Gélin, director de "Mañana empieza todo"

El pasado viernes 31 de marzo se estrenó en las carteleras españolas "Mañana empieza todo", dirigida por Hugo Gélin, y protagonizada por Omar Sy, conocido especialmente por el entrañable cuidador Driss de la magistral comedia de Olivier Nakache y Eric Toledano "Incocable".

"Mañana empieza todo" nos trae la historia de Samuel, un hombre que vive la vida sin responsabilidades en una playa en el sur de Francia. Hasta que un día, una de sus antiguos amores le deja en los brazos a un bebé de pocos meses, Gloria: su hija. Incapaz de cuidar de un bebé y decidido a devolverle la niña a su madre, Samuel se va a a Londres para tratar de encontrarla pero no tiene éxito. Ocho años más tarde, mientras que Samuel y Gloria viven en Londres y son inseparables, la madre de Gloria regresa a su vida para recuperar a su hija. 

Su director Hugo Gélin nos comenta, a través de una entrevista proporcionada por A Contracorriente Films, todo el proceso de la gestación del remake de "No se aceptan devoluciones" (Eugenio Derbez, 2013), una de las películas mexicanas más exitosas de todos los tiempos. 



El director Hugo Gélin dando instrucciones a Omar Sy,
durante un lance del rodaje de "Mañana empieza todo".
¿Cómo empieza la aventura?

Acababa de escribir el guión de mi segundo largometraje cuando Stéphane Célérier y Philippe Rousselet me propusieron que leyera este guión escrito por Jean-André Yerlès, y adaptado libremente de una película mejicana. Lo que me sedujo realmente fue el traslado de la acción desde el sur de Francia a Londres. Es una ciudad extraordinaria, que ofrece una gran variedad de decorados y que no está muy explotada en el cine francés. Por otra parte, desde el principio, sabía que Omar Sy soñaba con hacer el protagonista: tenía que interpretar a un tipo del sur, carismático y moderno, que vive al día, como un niño, y que seduce a todo el mundo con el que se cruza con el encanto único que le caracteriza. La idea de que el contraste entre el personaje y el mundo en el que está sumergido viene del desfase entre la Costa Azul y la capital inglesa me encantó desde el primer momento. Omar interpreta a un juerguista profesional, a un tipo feliz que, de repente, se ve catapultado a una ciudad en la que llueve todos los días.

¿Qué es lo que le emocionó y le sedujo del guión?

Me conmocionaba la historia de este hombre que decide dedicar su vida a su hijita. Me recordaba a algunas películas, como LA VIDA ES BELLA de Roberto Benigni, o EN BUSCA DE LA FELICIDAD de Gabriele Muccino, que llevan a escena de manera maravillosa historias de parejas de un adulto y un niño. Además, me pareció que, con este padre improbable, este amigo de gran corazón y esta madre que vuelve y a la que no quiere nadie, había realmente material para contar una historia divertida y cargada de emoción.


¿Cómo se apropia uno de una de historia que, al principio, no le pertenece?

Trabajé con el guionista, Mathieu Oullion, que es un padre joven, exactamente como yo. Junto con Jean-André, reescribimos el guión, volvimos a trabajar todos los diálogos, enriquecimos el papel de Bernie, desarrollamos la vida cotidiana de Omar y Gloria para hacerles más entrañables y, sobre todo, volví a dibujar al personaje de Kristin. El hecho de que el punto de partida de este personaje – una mujer que abandona a su bebé de 3 meses – fuera difícil de aceptar a la primera, nos obligó a rehacer su imagen. Quisimos mostrar sus grietas, sus remordimientos, sus fracturas. Luego, cuando vuelve, ocho años después, Samuel y ella tienen que darse un montón de explicaciones. No hemos tratado de excusarla sino más bien de comprenderla. Ella misma reconoce que su acto es imperdonable.  Pero, al final, es increíblemente humana.


¿Qué le inspiró el título de la película?

Se trata de una frase que mi abuela decía siempre. Era actriz, productora y llevó una vida increíble. Desgraciadamente, tuvo que superar una prueba increíble porque perdió a su único hijo. A pesar de todo, no dejaba de repetir todos los días esta frase de Bachelard “mañana empieza todo”. A sus 88 años, seguía yendo al teatro todas las noches, tenía una galería de arte en la que exponían jóvenes artistas porque su mayor placer consistía en descubrir nuevos talentos.  Yo sentía una gran admiración por ella. Una semana antes de que empezara el rodaje, le anuncié que la película iba a llamarse MAÑANA EMPIEZA TODO. Estaba superemocionada y falleció dos meses después. 

Este homenaje significa mucho para mí. Ya había tratado el duelo con humor en COMME DES FRÈRES: quería mostrar que hay que acordarse de los seres humanos con humor. Así que con esta expresión, “mañana empieza todo”, quería subrayar la importancia del momento presente porque, aunque hayamos asistido a dramas terribles, hay que seguir viviendo y ofrecer amor y generosidad a nuestros amigos y familiares.


Hay semejanzas evidentes con Comme Des Frères…

Algunas escenas se parecen. En particular, hay una mezcla de humor y de emoción que me gusta especialmente. Me encanta reírme de las cosas tristes y emocionarme con las cosas alegres. No hay nada más conmovedor que alguien que luce una gran sonrisa aunque debajo se esconda una pena. Es una tonalidad dramática que me gusta y un registro particularmente adaptado al melodrama. Con MAÑANA EMPIEZA TODO, el público puede pensar que está viendo una feel-good movie, y necesitará un cierto tiempo para verse sobrecogido por el drama. Las primeras escenas muestran a un personaje inmaduro, divertido, un tanto frívolo y un poco irresponsable. Y, de repente, se encuentra con la mayor de las responsables que existen.


En efecto, Sam es un niño grande que se encuentra frente a una niña casi más adulta que él…

Sam se comporta como un adolescente poco razonable que empalma una juerga con otra.  Aunque es bastante lúcido porque le dice a Kristin “no se tienen niños con otros niños”. Su hija, Gloria, se comporta más como una adulta: es ella la que le recuerda hasta su horario. Esta niña muestra mucha personalidad en esta familia improbable en donde su padre la cría solo, acompañado de una especie de tío insólito. De repente, es la niña la que conduce un poco sus vidas y todos se dejan llevar. Pienso que el padre trata de sacar a Gloria de la infancia aportándole, al mismo tiempo, un poco de despreocupación en su día a día porque arriesga su vida todos los días en un plató de cine como especialista.

Lo que me gusta es que tanto el padre como la hija tienen cada uno su problemática y tendrán que converger un día u otro. E inventándole un itinerario alucinante a la madre de Gloria, tenemos todos los ingredientes para una comedia de doble lectura: la de los padres, que van a encariñarse con las aventuras del padre y la de los hijos, marcada por la historia y el sentimiento de Gloria.


La película también habla del azar que te agarra con fuerza y te cae encima, haciendo bascular tu destino…

En la película, nos arrastra el personaje de Sam. Vemos que es un tío que se adapta fácilmente porque no le queda otra y que el devenir de los acontecimientos es más fuerte que él: desembarca en Londres, pierde la documentación y, además, ¡como no podía ser de otra manera, llueve! (risas) Se encuentra inmerso en una auténtica pesadilla y, sin embargo, seguimos confiando en él y sabemos que, como siempre, terminará encontrando una solución.

El destino llama varias veces a su puerta: primero con Kristin, que le deja con el bebé, luego con esta obligación de instalarse en Londres y, por último, cuando conoce a Bernie. Siempre velo porque no haya deus ex machina en un guión: sin embargo, el guión tiene ritmo por este azar que no deja de estar presente, aunque  con ello nos acerquemos a la construcción de las series en donde se produce un acontecimiento nuevo cada cuarto de hora. De esta manera podemos hacer que la vida de los personajes bascule. Nunca hay tiempos muertos en la vida de Sam y siempre un sinfín de curvas que tomar: su vida es como una cuenta atrás.


Sam es, en primer lugar, un contador de historias que empuja a los demás a su universo y a sus delirios…

Lo que me fascina en él es que, incluso al principio, sabemos que está contando bobadas pero siempre nos apetece escucharle. Es lo propio de los parlanchines, que tienen tal encanto que nos seducen. Su relación con Clémentine Célarié está cargada de emoción y evocaciones: sabe que está diciendo tonterías todo el tiempo, sabemos que ella lo sabe y, sin embargo, ambos dan muestra de una gran complicidad. Cuando ella le dice con ternura “te odio”, él le contesta divertido “yo también te adoro”. Esta frase lo resume todo.  Es su manera de funcionar. Luego, más adelante, va a dar la vuelta a la tortilla con este defecto y lo desarrollará como una cualidad con su hija: el parlanchín se convierte en un contador de historias que hace que brillen estrellas en los ojos de su hija.


Reinventa una familia totalmente improbable pero magnífica: Sam, Gloria y Bernie. Al final encuentra el equilibrio más hermoso que podamos imaginar.

Bernie es una especie de tío que encuentra realmente su lugar con Sam y Gloria y sabe quedarse en su sitio. Me gusta mucho esta auténtica amistad que une a Sam y a Bernie: poco tiempo después, ya no se plantea la cuestión de la seducción. Aunque al principio a Bernie le seduzca Samuel, cae bajo el embrujo de la familia y se convierte en el "padrastro" ideal, lleno de generosidad y de afecto hacia Gloria. También es como el compinche de la película: aporta humor y ternura. Y me divertía contar la historia de un personaje homosexual no afeminado, un auténtico hombre poderoso, fuerte y carismático. Su sexualidad no es más que un pretexto para una caracterización tierna y divertida de un hombre que puede perfectamente integrar a Sam y a Gloria en su vida. Luego Gloria, es la buena estrella que se cruza en la vida de Sam.


Hábleme del casting.

Al conocer a Omar Sy, he podido conocer a una persona formidable.
Es un tipo carismático y generoso, pero sobre todo he visto en él a un actor muy currante, siempre a la escucha de lo que decía, aunque yo no sea más que un joven realizador. Desde el primer momento, depositó toda su confianza en mí. Es muy agradable colaborar con él porque siente curiosidad por todo y está muy implicado con la película: le gustan las pullas de Bernie, el personaje de Kristin, Gloria… Por ejemplo, el primer día de rodaje, no empezaba a rodar hasta por la tarde, pero quiso venir a las 9 de la mañana para conocer al equipo. Es una estrella para el público, pero se comporta como un auténtico profesional en el plató: es un tipo sencillo, simpático, divertido y humano y ha sabido acoger a Gloria bajo su ala construyendo una relación divertida con ella para que se sintiera a gusto. ¡Ahora se adoran!


No es exactamente su registro habitual...

De entrada, lo que me gustaba del proyecto es que el protagonista era un Omar Sy que actuaba como un sencillo papá. No es que no me gusten sus películas anteriores, que son excelentes, pero me parecía interesante, después de M. CHOCOLAT, SAMBA e INTOCABLE, buscar un padre en él sin que su origen fuera un tema en sí mismo. Lo primero que le dije es que estaba encantado de dirigir a un padre, sin hablar de religión, pertenencia étnica o color de piel. Un padre que trata de convertirse en un padre mágico. Me encantaría que todos los niños sueñen con Omar Sy, como padre y que todos los padres piensen que podrían tener una hija como Gloria. En cuanto a su paleta de actor, me ha encantado buscar sus grietas, mostrarle con todo el encanto que le caracteriza pero también con todo el pudor, la emoción y el corazón que tiene. Para un personaje como este, quería que fuera puro, sin filtro. Es verdad que algunas escenas emotivas le han obligado a ir a buscar cosas íntimas en su relación con la infancia. Hemos creado una verdadera relación de confianza y me ha regalado auténticos momentos de gracia durante la película.


La película explota de manera formidable los decorados naturales.

En Londres, tuve la posibilidad de filmar en Picadilly y en Notting Hill, evidentemente, ya que uno no se puede quedar indiferente ante la singularidad de estos barrios… Sin embargo, rodamos sobre todo en Shoreditch, barrio muy vivo y arty del East End. Cuando descubrí este rincón de la ciudad, pensé que podía filmar un Londres un poco menos cliché pero muy gráfico, con edificios hermosos, chimeneas, street art. Quería que mis protagonistas se vieran sumergidos en una jungla urbana llena de vida. Se trata por tanto de un Londres habitado por gentes improbables, hindúes, skateurs barbudos. Es un barrio cosmopolita y lleno de color, que le pega mucho al oficio y al carácter de Samuel.

Me he divertido mucho también filmando los tejados de Londres con la City como telón de fondo. No conozco bien la ciudad y, por tanto, no manejaba ningún tipo de cliché. Hice cientos de horas en coche para buscar localizaciones, pero no tenía los a priori de alguien que conoce bien Londres: llegaba con una mirada nueva sobre la ciudad.

Fuentes:
Entrevista extraída del Pressbook.
Pressbook e imágenes cortesía de ©A Contracorriente Films
http://www.image.net  By ©Getty Images

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