lunes, 24 de julio de 2017

Crítica de "La guerra del planeta de los simios", de Matt Reeves

SIMIOS UNIDOS JAMÁS SERÁN VENCIDOS

La trilogía de César cierra el círculo... el mismo que dio comienzo hace unos años con el asombroso reinicio de una de las cumbres de la ciencia ficción, tanto en cine como en la literatura, como es el clásico protagonizado por Charlton Heston en 1968 y la impresionante novela distópica de Pierre Boulle respectivamente. Aquella nueva trilogía iniciada en 2011 se centró en contarnos el origen de la historia, ofreciendo un punto de vista novedoso a una franquicia que cuenta con numerosas secuelas, series de televisión varias y hasta un descafeinado remake a cargo de Tim Burton. Recapitulemos pues... todo empezó con aquel experimento para tratar el alzheimer que provocó el desarrollo de las capacidades cognitivas de los primates, al mismo tiempo que el retrovirus de la gripe simia convirtiera a los humanos afectados en seres erráticos y sin habla. Tiempo después, con el planeta devastado y la humanidad prácticamente desvanecida, ambas civilizaciones se enfrentaron entre si por la supervivencia de la especie dominante. Y ahora, tras estar años sumidos en encarnizados enfrentamientos, nos meten de lleno en la guerra entre simios y humanos... una guerra entiéndase a diferentes niveles, mostrando tanto el campo de batalla como ahondando en la moralidad de ambos bandos, así como en la deshumanización del individuo, predominando un tono entre el wéstern crepuscular, las historias de fugas carcelarias y el cine bélico.




Se podría decir que Matt Reeves es un verdadero artesano. Antiguo socio de J. J. Abrams en series como "Felicity" (1998 - 2002) y en películas como "Monstruoso" (Cloverfield, 2008), así como responsable del estimable remake de "Déjame entrar" (Let Me In, 2010)... cabe decir que con la sobriedad que le caracteriza, ha sido capaz de otorgarle alma y profundidad a una historia que a priori podría instaurarse en el ridículo, tal y como ya hiciera en la segunda entrega con el hecho de mostrar a los simios montando a caballo. De por si, ésto ya es un logro importante. Caso aparte es el impresionante trabajo de Weta Digital con el tema de la captura de movimiento, que en esta nueva trilogía sustituyera al maquillaje imperante en los clásicos. Y más concretamente, destacar el trabajo de un profesional como Andy Serkis, que ha demostrado que además de ser todo un especialista en éste campo también es un excelente actor. Suyas son las creaciones de personajes tan maravillosos y ambiguos como el Gollum de "El Señor de los anillos", el Captain Haddock del "Tintín..." de Spielberg o como este César de la trilogía simiesca. Una caracterización que va mucho más allá de los efectos especiales, ya que Serkis ha creado un personaje con alma propia, dotándolo de sensibilidad y valores. Acosado por los fantasmas del pasado y el dolor infundido por la pérdida de sus seres queridos, en "La guerra del planeta de los simios" vemos a un César cegado por la ira, pero también a un ser abatido y con el anhelo de descansar de una vez por todas, de terminar con el sufrimiento y vivir en paz con su pueblo. Huelga decir que con el notorio trabajo de Serkis es muy fácil identificarse en los conflictos morales de César, siendo uno de los puntos fuertes de la propuesta que nos ocupa.


Por otro lado, el coronel encarnado por Woody Harrelson se convierte en el contrapunto perfecto de César. Un señor de la guerra megalómano y sin compasión que es capaz de cualquier cosa por ganar la contienda. Personalmente, me ha recordado en muchos momentos al coronel Kurtz interpretado por Marlon Brando en la monumental "Apocalypse Now" (Id., Francis Ford Coppola, 1979) —solo basta con ver la primera aparición de éste en las cuevas con la cara pintada casi al completo de negro—. Su fanatismo ideológico hace que someta a los simios a través de la violencia y el miedo en un improvisado campo de concentración; del mismo modo que ya hicieran otros en conflagraciones pasadas, como por ejemplo los nazis a los judíos en la segunda guerra mundial.


Destaca también, como en las anteriores entregas, su factura técnica, compuesta por unos rutilantes efectos visuales y una banda sonora a cargo de Michael Giacchino, que sin ser brillante, adereza de maravilla al broche final de una serie ejemplar (sobresaliendo en una época trazada por la proliferación de remakes, reboots, precuelas y spin-offs de toda índole). En resumidas cuentas, un fantástico filme que disuelve los desvaríos del ser humano entre agua, fuego y nieve, tres elementos de una naturaleza desprovista de su esencia. 


LO MEJOR: Andy Serkis y su impresionante caracterización de César, todo un personaje rebosante de alma, sentimientos y valores.

LO PEOR: Prácticamente nada. (Si acaso, la publicidad engañosa con la que nos han vendido el producto, con un título y unos carteles inapropiados para un filme que tira por otros derroteros).

PUNTUACIÓN: ★★½

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