lunes, 2 de octubre de 2017

Museum. Una película de Keishi Otomo

El próximo viernes 6 de octubre se estrena en las carteleras españolas "Museum", la última película del gran director japonés Keishi Otomo, cineasta que se convirtió en una estrella gracias al increíble éxito de crítica y público que supuso la trilogía "Kenshin, el Guerrero Samurái".

Presentada en la Sección Oficial del SITGES Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya,  "Museum" adapta el popular manga homónimo de terror creado por Ryousuke Tomoe, editado en España por Norma Editorial. Protagonizada por el carismático Shun Oguri ("Crows-Zero"), Satoshi Tsumabuki ("Dororo") y Machiko Ono ("De tal padre, tal hijo")... su premisa nos trae al detective Sawamura de la policía de Tokio, que se encarga de investigar un caso de asesinato desconcertante. La víctima ha sido salvajemente torturada y al lado del cadáver se encuentra una nota que apunta que no será el único crimen cometido por el asesino. A partir de ese momento, comienza una cuenta atrás para intentar detenerle, a pesar de que los únicos datos que se tienen sobre él son que ataca cuando llueve y que cubre su rostro con una inquietante máscara de rana.



Cabe mencionar que en noviembre del 2013, se lanzó el primer volumen del manga Museum, que empezó a salir en forma de fascículos en la revista Young Magazine, de la editorial Kodansha. El productor Hiroyoshi Koiwai leyó el manga que tanto había atraído a muchos seguidores cuando se publicó, y pensó en adaptarlo a la gran pantalla con Keishi Otomo, con el que había colaborado en la saga de Kenshin. Museum es la suma de unos efectos especiales magníficos, una historia emocionante, la temática derivada del sistema de jueces ciudadanos y el enfrentamiento entre las personas implicadas. Con estos elementos, Koiwai decidió que el director Otomo sería el más apropiado para hacer una buena adaptación. Y, tras largas negociaciones, Koiwai adquirió los derechos; sin embargo, Otomo se mostró un poco reticente la primera vez que le hablaron del proyecto: “Al pensar en otras obras de este tipo, lo primero que me viene a la cabeza es Seven (1995). Pero esa película, basada en la fe cristiana de Occidente, no se puede comparar con Museum, cuya trama transcurre en Japón y está muy alejada de la religión. ¿Cómo atraer a una generación influenciada por el manga y el anime? ¿Cómo hacer que les apasione una película así? ¿Cómo mantener la inigualable estética del manga eliminando la banalización del crimen para que no se perciba como un simple juego? Ese era el reto al llevar a la gran pantalla una adaptación de tal complejidad”, aclara Otomo.


Por otro lado, era un tema que merecía la pena. Tras pensárselo bien durante unos días, Otomo decidió centrarse en el Japón moderno de hoy en día a través de esta adaptación, ya que carece de una base estable, y para expresar la esperanza y la desesperanza que esto le hace sentir. Ha dirigido series de la cadena NHK TV como The Vulture o Jiro Shirasu, y ha sido muy alabado tanto en el país como en el extranjero. Otomo llena de realismo esta película gracias a haber entrevistado minuciosamente a diferentes personas, entre ellas, miembros del sistema de jueces ciudadanos y altos cargos de la policía. Incluso llegó a ir a casa de varios agentes.


Otomo quiso asegurarse de que el impacto visual de algunas partes de la historia del manga original no se viera disminuido al trasladarlas a la gran pantalla. Se planteó constantemente lo que haría una determinada persona en una situación concreta, y lo que los personajes podían hacer para resolver el problema principal, ya que el final podía ser diferente al del manga original.


Otomo explica que quería una película que mostrara el Japón moderno. “En el manga original, el final se mete de lleno en el fuero interno del protagonista. Sin embargo, la película tiene una vista más panorámica. Sabía que el crimen afecta a las personas que están al límite. Cuando entrevisté a trabajadores del ámbito judicial, me dijeron que cuando acabara la película, sacudiría todo el sistema de jueces ciudadanos.”


La constante angustia que se siente a lo largo de toda la película se debe a toda la detallada información recogida por Otomo, el cual confiesa que: “Al principio, estaba algo preocupado, pero luego dejé de estarlo porque creo que la película acabó convirtiéndose en un reflejo del Japón actual que los adultos pueden disfrutar.”

Fuentes:
Pressbook e imágenes cortesía de © Mediatres Estudio

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