sábado, 4 de noviembre de 2017

Isabel Coixet vuelve con "La Librería", basada en la novela de Penelope Fitzgerald

El próximo viernes 10 de noviembre se estrena en la cartelera española la última película de Isabel Coixet, titulada "La Librería", basada en la novela homónima Penelope Fitzgerald y protagonizada por Emily Mortimer, Patricia Clarkson y Bill Nighy.

La premisa nos sitúa en el corazón de un pequeño pueblo de la Inglaterra de 1959, en el que una mujer decide, en contra de la educada pero implacable oposición vecinal, abrir la primera librería que haya habido nunca en esa zona.


Su directora Isabel Coixet nos da las claves de su última película tras las cámaras: "Leí la novela de Penelope Fitzgerald hace casi diez años, durante un particularmente frío verano en las Islas Británicas. La lectura del libro fue una verdadera revelación: me sentí totalmente transportada al año 1959 y me creí verdaderamente ser, de algún modo, esa inocente, dulce e idealista Florence Green. De hecho, lo soy. Me siento profundamente conectada a este personaje como nunca me he sentido con los protagonistas de mis anteriores películas."

Isabel Coixet dando instrucciones a Emily Mortimer en el set de rodaje.
La gente corre riesgos todos los días. Grandes, pequeños, peligrosos o seguros: y la mayoría de ellos pasan desapercibidas. Pero, ¿qué pasa cuyo NO pasan desapercibidas? ¿Y eso cómo refleja el mundo actual que todos habitamos? 

Hay algo heroico en el personaje de FLORENCE GREEN, algo simple y familiar. Ella se está aventuro, y por ningún otro motivo que el del deseo de abrir una librería. No le importa ni busca tener el apoyo de su entorno. Simplemente pone empeño y resolución. Como resultado, Florence Green no pasa desapercibida. 


Y es ahí donde la cosa se pone interesante. Esta mujer tranquila, en un pueblo tranquilo, en un Suffolk, Inglaterra de posguerra muy tranquilo, es una llamada a todos a madurar y responsabilizarse de hacer que la vida sea mejor para todos nosotros. Es una alegoría para el segundón antes de que hubiera nadie que le animara o que lograra que creyera en sí mismo. Florence no es la persona que suele ir en cabeza. Hay otros que desempeñan ese papel, y no les gusta que se lo usurpen. En realidad, las acciones de Florence ilustran la pasividad de sus líderes sociales, y por lo tanto atraen su ira. Pero Florence tiene agallas: no afloja, ni siquiera tras varios avisos. 


Florence representa tantos mundos que me interesan como cineasta– es una mujer con una visión – una visión que no comparte todo el mundo en su pueblo. Florence está haciendo algo nuevo. Ve una oportunidad de llenar un vacío. No hay ninguna librería en su pueblo. El orgullo desmedido de Florence radica en su creencia de que este es un pueblo que desea una librería tanto como ella cree que la desea. Corre un riesgo, y algunos de sus coetáneos tomarán medidas extremas para bajarle los humos. Florence se enfrenta a la poderosa élite social sin darse cuenta ni tan solo de que lo ha hecho. Florence recibe apoyo de la vieja Guardia, o el “verdadero” liderazgo en su pueblo, pero ¿es suficiente? A mí me recuerda a la primera serie de coches eléctricos. Ella es una vocecita con una idea gigantesca. Mientras que los poderes en contra de Florence son las personas agresivas en la autopista que siempre quitan al conductor más lento de en medio, y los triunfos de ella son esas tardes preciosas en las que somos testigos de su arresto. 


En el texto original, hay una referencia constante al poder del mar, la mención de humedad o moho en una casa, y de la conveniencia general de un espacio interior basada en su capacidad de mantenerse seco. Esto se traduce casi a la perfección en el estado de las mentes de nuestros personajes. Me encanta el desafío de mostrar a Florence como una bocanada de aire fresco desafío las ideas enmohecidas de su pequeño pueblo. Su rival social, la señora Gamart, es la reina del moho – utiliza al gobierno enmohecido saturado de papeleo para obstaculizarle el camino a Florence, sigue inyectyo el carácter mohoso y pegajoso de Milo North en el entorno de Florence y persiste, aunque no puede vencer, no hasta que encuentra un escondite en la estructura física de la librería. 

El equilibrio de esta película radicará en las capas de las varias escaramuzas que Florence deberá superar en su pequeña sociedad. Dichas escaramuzas suman todas las batallas y dichas batallas componen la guerra. 


Mientras somos testigos de cómo se establece, y de las decisiones que toma para seguir adelante, también debemos ver la onda expansiva de esa gota en el estanque y cómo afecta a los que la rodean. Y aunque Florence no gana la guerra, deja una impresión en unas pocas personas que pueden o no tener que asumir fuertes acciones en sus propios futuros. 

Al final queda el dulce dolor sordo de la inevitabilidad. Los fuegos de la resistencia necesitan oxígeno para sobrevivir. El agua sigue fluyendo y, como el moho logra introducirse en una estructura y derribarla, se lleva la historia. Cada uno debe estar alerta para mantenerse. La guerra contra Florence no da lugar a nada tan impactante. Todos volvemos a ser humanos, llenos “de sonido y furia.” Florence pierde su batalla, pero ¿habrá inspirado a la siguiente generación de guerreros? 


Mi misión es demostrar que, en efecto, Florence nos ha inspirado a todos a luchar por las causas justas. —concluye Coixet—. 

Fuentes:
Pressbook e imágenes cortesía de © A Contracorriente Films
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