viernes, 9 de noviembre de 2018

Crítica de "Bohemian Rhapsody", de Bryan Singer.

LAS LEYENDAS VIVEN PARA SIEMPRE

Hablar de Queen es hacerlo de una de las bandas más importantes de la historia de la música. Sin duda, es un grupo que ha trascendido mucho más allá de su estilo de rock duro; y sobre todo, mucho más allá de la propia escena musical, para formar parte del imaginario cultural colectivo. Todo ello gracias al inmenso carisma que destilaba su vocalista y líder Freddie Mercury, quizás el mejor cantante que haya podido existir durante todo el Siglo XX, así como la conmoción que produjo en su momento su triste fallecimiento a causa del SIDA, que lo convirtió definitivamente en una leyenda. También gracias a la alta técnica musical de todos sus miembros, capaces de crear himnos por doquier. Posiblemente Queen es, junto a The Beatles, la banda que más himnos ha creado. Cualquier persona conoce al menos una canción de esta mítica banda. Su grandeza y su atemporalidad han permitido convertir a Queen en un fenómeno universal, que se va transmitiendo de generación en generación, desde sus inicios a principios de la década de 1970 hasta nuestros días, en los cuales la banda (con otro cantante) (1) consigue siempre agotar las entradas de todos los conciertos que da, casi treinta años después de la muerte de Freddie Mercury. Algo insólito al alcance de muy pocos artistas.



Llegados a este punto, huelga decir que la adaptación cinematográfica de la historia sobre la banda Queen en general, y de Freddie Mercury en particular, se antojaba como una tarea obligatoria e imprescindible. Por mi parte, debo confesaros que Queen es la banda sonora de mi vida. Se que suena a tópico, pero es totalmente cierto. La música de Queen me ha acompañado desde que tengo uso de razón. Recuerdo haber visto en la televisión el divertido y controvertido videoclip de "I want to break free" con el grupo ataviado de ropajes femeninos. Recuerdo también las canciones de la mítica banda sonora de "Los inmortales" (Highlander, Russell Mulcahy, 1986). Como también recuerdo su concierto en Wembley del 1986, su canción de "Barcelona" junto a nuestra Montserrat Caballé, (2) y el impacto que causó su muerte a principios de los años noventa. Son todo recuerdos que han estado unidos a mi vida a través de su fantástica música; a pesar de que en casi todos esos acontecimientos yo aun era un niño. Un chiquillo que rellenaba de logos 'queeneros' garabateados las libretas escolares, que tarareaba sin cesar las tonadillas de sus éxitos durante el recreo, y conseguía hacer amistad con otros compañeros de clase, a base de intercambiarnos los vinilos y las cintas de casete de nuestros padres. Con esto quiero decir que la valoración de esta película que nos concierne, titulada "Bohemian Rhapsody", es un cometido bastante peliagudo por mi parte, llegando a la conclusión de que podemos considerarla de dos formas distintas: por sus valores puramente cinematográficos o por nuestra condición de fan.



Bohemian Rhapsody es un filme biográfico formulario y simplemente correcto, que sigue a pies juntillas las típicas fases que suelen tener este tipo de historias: inicio, ascenso, estrellato, caída y redención. A todo ello, también cabría mencionar que pasa de puntillas por ciertos aspectos espinosos de la tumultuosa vida de Freddie Mercury, como su sexualidad y sus escarceos con las drogas; y además, falsea ciertos acontecimientos de la banda. Pero a pesar de todo esto, es una película emotiva, que toca la fibra sensible al fan, amparado por la épica de las canciones de Queen.





Si tuviera que valorarla como crítico cinematográfico, basándome solo en su calidad como película per se, podría afirmar que estamos ante un filme biográfico simplemente correcto. Su estructura narrativa es de manual, ya que sigue a pies juntillas las típicas fases que suelen tener este tipo de historias: inicio, ascenso, estrellato, caída y redención. De igual modo, es pertinente apostillar que no consigue profundizar en ningún aspecto de su premisa, sobre todo en lo que respecta a la sexualidad de Freddie Mercury y la espiral de sexo, drogas y alcohol que llevaba implícita la escena gay británica en la que estaba sumido por aquel momento; sin embargo, me ha parecido de buen gusto el no contemplar su demacración a causa de su fatal enfermedad, dejando el relato justo cuando Mercury está en el punto álgido de su carrera profesional. También podría ponerle pegas a ciertas licencias narrativas con respecto al devenir de la banda, como por ejemplo tocar en un concierto de 1974 un tema como "Fat bottomed girls" que salió en el álbum "Jazz" de 1978; falsear la concepción del tema "We will rock you", perteneciente al álbum "News of the world" de 1977, cuando Mercury aun tenía el pelo largo y carecía del famoso bigote, para llevarlo a inicios de los años 80; o incluso que informara primero a los miembros de la banda que había contraído el SIDA antes que a Mary Austin, en realidad la primera persona en enterarse de que estaba enfermo.



Todo esto (y mucho más) comentaría si tuviera que valorarla como crítico; no obstante, esta película no puedo reseñarla de esa manera, me es totalmente imposible porque me toca la fibra sensible como fan que soy. No me importa demasiado que no hayan profundizado en ciertos aspectos de la historia, a pesar de que podría haber sido muy interesante. Tampoco me atañe en exceso que se hayan tomado ciertas libertades en los acontecimientos del grupo. De la misma forma que no me importuna que hayan omitido completamente los últimos seis años de vida de Freddie. Todo ello me da absolutamente igual, porque la película funciona a nivel emocional; es decir, sabe tocar la tecla al fan de toda la vida. Gracias a las magníficas caracterizaciones de su elenco. Gwilym Lee, Ben Hardy y Joseph Mazzello están fantásticos como Brian May, Roger Taylor y John Deacon respectivamente, así como la maravillosa Lucy Boynton dando vida a Mary Austin, el primer y gran amor de Freddie Mercury. También me han gustado mucho las caracterizaciones de los mánagers que ha tenido la banda por aquellos lares, como Aidan Gillen, Tom Hollander y Mike Myers, (3) que encarnan a John Reid, Jim Beach y Ray Foster. Pero por encima de todos ellos sobresale la figura de Rami Malek, que con un magnetismo impresionante a dotado de vida a Freddie Mercury, interiorizando al personaje a la perfección sin llegar a parodiarlo en ningún momento. Él se adueña sin remisión del filme, consiguiendo que nos adentremos en su historia, por muy superficial y falseada que esté. Su gesticulación es impecable, al igual que la forma en la que imposta su voz para asemejarse a la de Freddie. Un trabajo tan soberbio que va mucho más allá de la mera imitación, y que a buen seguro pueda proporcionarle diversas nominaciones en los principales premios.



Los interpretes del filme están fantásticos, resaltando por encima de todos la figura de un Rami Malek impresionante, que se mete en la piel de Freddie Mercury. Pero si hay que destacar algo de "Bohemian Rhapsody" son sus últimos veinte minutos, en los cuales Bryan Singer recrea casi al completo la actuación de Queen en el Live Aid '85... un auténtico regalo para el fan de la banda, que emociona y pone los pelos como escarpias.





Aunque si hay que destacar algo por encima del resto, sin lugar a dudas serían sus últimos veinte minutos. Son un auténtico regalo. Hay que tener en cuenta que Queen era una banda que vivía del directo, era una de sus señas de identidad más importantes. La banda abarrotaba estadios por todo el mundo, y los conciertos permitían a Freddie Mercury desgranar toda su personalidad, interaccionando con el público cara a cara. En el caso del 'Live Aid' decir que fue el concierto que supuso un punto de inflexión para el grupoUn recital multitudinario que congregó a los mejores artistas de la escena musical de aquel momento, celebrado en 1985 en el Estadio Wembley de Londres (Inglaterra), con el motivo de recaudar fondos en beneficio de los países de África Oriental, en concreto Etiopía y Somalia. (4) Como decía, este concierto sirvió como un punto de inflexión en la banda, que por aquel tiempo se encontraba fracturada; (5) y además, sirvió para demostrar a todo el mundo el potencial de Queen como banda en directo, ya que el evento fue retransmitido por vía satélite. Pues bien, en esos últimos veinte minutos el director Bryan Singer ha replicado casi al completo (haciendo unos pequeños cortes) la actuación del grupo en este evento. Pone los pelos como escarpias el realismo con el que han recreado el estadio de Wembley, un recinto que fue demolido en 2002 y rehecho de nuevo con otro diseño en 2007. (6) También son muy emocionantes las tomas aéreas, con esos barridos de cámara de los asistentes. Y sobre todo, como se mueve la cámara a pie del escenario, con los actores exprimiendo hasta su última gota de sudor y la música de Queen sonando a toda pastilla. La manera en la que Singer pone en escena este mítico recital en vivo es impresionante, un precioso obsequio que nos hace vibrar de emoción, y deja bien patente (si aun quedaba alguna duda de ello) que Freddie Mercury ha sido el mejor cantante del mundo sobre el escenario.



Con semejante presente me es imposible reseñar el filme como crítico, porque como fan me ha conquistado. Una película en la que sus virtudes compensan con creces sus carencias; y que asimismo, logra transmitir la grandeza y las maravillosas canciones de Queen a las nuevas generaciones. En resumidas cuentas, tal y como decía uno de sus últimos himnos: El show debe de continuar... y por muchos años.



LO MEJOR: Las actuaciones del elenco, sobre todo las de Gwilym Lee como Brian May y Rami Malek como Freddie Mercury; y los maravillosos veinte últimos minutos que te hacen vibrar con la mítica actuación de la banda en el "Live Aid '85", recreada casi al completo.

LO PEOR: Es un filme que toma pocos riesgos argumentales, siguiendo las pautas habituales de este tipo de propuestas; y además, pasa de puntillas por los temas más espinosos de la vida de Freddie, como su sexualidad y sus excesos.



PUNTUACIÓN: ★★★★



BIBLIOGRAFÍA:

(1) Desde el triste fallecimiento de Freddie Mercury a finales de 1991, la banda ha estado empeñada en perpetuar su legado, bajo el amparo del lema de uno de sus últimos himnos musicales (el show debe de continuar...). Para ello sonaron muchísimos nombres a lo largo de los años. Uno de los candidatos preferidos de la banda siempre fue George Michael, sobre todo después de su brillante actuación en el concierto tributo a Freddie Mercury en 1992; sin embargo, el cantante británico rehusó entrar en la banda, ya que prefería centrarse en su carrera en solitario tras dejar Wham. Desde 2004 hasta 2009, trabajaron junto a Paul Rodgers bajo el nombre de Queen + Paul Rodgers, realizando numerosas giras mundiales e incluso grabando un álbum de estudio (el último de la banda hasta la fecha). Tras la partida de Rodgers, concretamente desde 2011 hasta la actualidad, el joven cantante estadounidense Adam Lambert se ha convertido en el vocalista principal del grupo, bajo el nombre Queen + Adam Lambert, realizando numerosas giras mundiales, repletas de conciertos multitudinarios con las entradas completamente agotadas en cada uno de ellos. Como anécdota final, decir que Lambert hace un pequeño cameo en la película, siendo el camionero que accede a los lavabos de una gasolinera mientras Mercury habla por teléfono con Mary Austin.

(2) En realidad no fue una canción, sino un álbum entero. Tras escuchar a la cantante de ópera Montserrat Caballé en Nueva York, Freddie Mercury pidió un encuentro con ella. El mismo tuvo lugar en marzo de 1987 en el Hotel Ritz de Barcelona. En esa primera reunión, donde mostraron admiración mutua, ella le preguntó "¿Querido, ¿compondrías una canción para mi ciudad?" y se pusieron de acuerdo para grabar un disco juntos. Al domingo siguiente, con Mercury entre la audiencia, Caballé incluyó el tema "Exercises in Free Love" (una de las canciones que Freddie había cantando junto a ella en su primer encuentro) en el bis de su recital en el 'Covent Garden' de Londres. El álbum tardó nueve meses en grabarse. Barcelona combina elementos de la música popular con la ópera. El sencillo que lleva el nombre del álbum se ubicó en el momento de su lanzamiento en el octavo puesto en las listas de sencillos británicas y fue todo un éxito en España, donde el tema se convirtió en el himno oficial de las Olimpiadas de 1992, celebradas en Barcelona un año después de la muerte del cantante, y tras lo cual el tema subió hasta la segunda posición de las listas, cinco años después de su publicación. A raíz de este hecho, en mi colegio cada vez que celebrábamos las 'olimpiadas escolares', el álbum de "Barcelona" sonaba en bucle por la megafonía del recinto.

(3) El personaje que interpreta Mike Myers se podría decir que es bastante curioso. Resulta que en 1992, tras el triste fallecimiento de Freddie Mercury el año anterior, el célebre tema formó parte de la banda sonora de la película "Wayne's world ¡Qué desparrame!" (Wayne's World, Penelope Spheeris). Por esos años, Mike Myers estaba empezando su carrera como actor, y este filme supuso su primer papel como protagonista; en el que además, también formó parte como guionista. Pues Myers sugirió el tema de Queen para una escena en concreto, pero la directora del filme, Penelope Spheeris tenía bastantes dudas en usar la canción, porque no se correspondía con los gustos musicales de los personajes principales, fanáticos del heavy metal y el hard rock. Sin embargo, Myers insistió que la canción sí combinaba con la escena, pasando a la historia como una de las mejores escenas de la historia del celuloide, con los cuatro personajes dentro de un coche agitando sus cabezas en su parte rockera. Gracias a Bohemian Rhapsody, la banda sonora de Wayne's World fue un gran éxito. Esto permitió que posteriormente se estrenara un nuevo videoclip, con extractos del vídeo original, con conciertos en directo de la banda y algunas escenas de la película. Myers se horrorizó cuando descubrió que la compañía de grabación había mezclado fragmentos del vídeo de Queen con pequeños extractos de Wayne's World, creyendo que esto enojaría a la banda. Entonces, le pidió a la discográfica que dijera que lo del vídeo no había sido idea suya y se disculpó ante Queen. Sus miembros le respondieron simplemente diciéndole "gracias por usar nuestra canción". La versión del vídeo de "Bohemian Rhapsody" de Wayne's World hizo que Queen ganara un premio de la MTV por mejor vídeo para una película.​ Cuando Brian May y Roger Taylor subieron al escenario para aceptar el premio, el primero estaba muy emocionado al pensar que "Freddie estaría contento".

Llegados a este punto, recapitulando se podría afirmar que el tema Bohemian Rhapsody le dio el empujón que necesitaba Myers en su carrera profesional, ya que luego vinieron sus películas con su famoso personaje Austin Powers. Pues ahora, en la película de Bohemian Rhapsody, un Myers bastante caracterizado interpreta a Ray Foster, uno de los ejecutivos del estudio que se negaron a lanzar el tema como sencillo, declarando que debido a su larga duración nunca llegaría a ser un gran éxito. Fuentes: WIKIPEDIA: Bohemian Rhapsody y FILMAFFINITY: Wayne's world ¡Qué desparrame!

(4) El Live Aid en realidad fueron dos conciertos realizados el 13 de julio de 1985 de forma simultánea en el Estadio Wembley de Londres (Inglaterra) y en el John F. Kennedy Stadium de Filadelfia (Estados Unidos), con el motivo fue recaudar fondos en beneficio de los países de África Oriental, en concreto Etiopía y Somalia. Después de una gran sequía entre 1983 y 1985 en la región árida del norte de Etiopía, en la cual se produjo lo que se denominó en ese entonces «el infierno de la tierra», la falta de alimentos y la poca agua que había provocaron una muerte masiva de la población por culpa del hambre que reinaba.

La cadena de televisión BBC se hizo eco de la noticia y la mostró al mundo. Este hecho impulsó al músico y actor Bob Geldof a viajar para conocer sobre el terreno lo que estaba pasando en África y posteriormente a crear la fundación Band Aid Trust, encargada de manejar y distribuir toda la ayuda que se lograra recaudar gracias a los dos conciertos. Para lograr la atención del mundo, Geldof y su amigo Midge Ure, cofundador de la fundación y cantante de Ultravox, lograron comunicarse con la mayoría de los grandes y reconocidos artistas europeos de la época que, sin problema en participar, se hicieron presentes de manera voluntaria, formando Band Aid, la cual, grabó en 1984 "Do They Know It's Christmas?", canción de gran éxito mundial y junto a "We Are the World", grabada en 1985 por los grandes artistas de Estados Unidos, que se convirtieron en los grandes himnos de Live Aid.

El Live Aid fue retransmitido por vía satélite en todo el mundo. En nuestro país, España, Radio Televisión Española realizó una amplia cobertura del evento. El Live Aid congregó a los artistas más destacados de la escena musical de aquel momento, participando gente del talante de Status Quo, Spandau Ballet, Phil Collins, Dire Straits, Sting, U2, Bryan Adams, The Beach Boys, Madonna, Elton John, Led Zeppelin, Eric Clapton, Duran Duran, Tears for Fears, Mick Jagger, Simple Minds, entre otros muchos; no obstante, según el público asistente, la mejor actuación de todas fue la participación de Queen, quien se lució tocando versiones recortadas (para ajustarse a los quince minutos por artista) de seis de sus mejores clásicos, los cuales fueron Bohemian Rhapsody, Radio Ga Ga, Crazy Little Thing Called Love, Hammer to Fall, un fragmento de We Will Rock You y We Are The Champions; como ya era costumbre, esta última fue interpretada como un himno por todos los presentes. Freddie Mercury también dio un impresionante duelo vocal con el público, muy característico en sus conciertos. Además, Queen fue el único artista que salió dos veces al escenario, ya que más tarde saldrían el guitarrista Brian May y el cantante para interpretar la canción Is This the World We Created...?, con la cual cerraron su participación en el concierto. Fuente: WIKIPEDIA: Live Aid.

(5) Tanto Freddie Mercury como sus compañeros de Queen atravesaban un bache profesional desde el álbum Hot Space de 1982, que tuvo un sonido muy diferente al de anteriores trabajos, más cercano al disco y al dance pop. Este álbum fue duramente criticado y tuvo una acogida generalmente fría entre los fanáticos, convirtiéndose en su peor lanzamiento desde el Queen II. En esa época empezaron a tener numerosos enfrentamientos entre ellos, desconfiando los unos de los otros, sufriendo diversos estados depresivos, etc. Aun así, en 1984 el grupo consiguió lograr nuevamente algo de éxito con el álbum The Works, donde se considera que la banda se volvió a reconciliar con sus fans en todo el mundo, firmando un trabajo realizado íntegramente en unos estudios de Los Ángeles. Aunque por aquel año, Freddie Mercury también estaba inmerso en su primer álbum como solista, en el cual, según sus palabras, podía expresar cosas que no podía en el contexto de Queen, como situaciones más personales. Si ya de por sí estaban bastante quemados, esto supuso poner aun más leña al fuego, y la sombra de su divorcio con Queen y por consiguiente la separación del grupo planeó sobre sus cabezas. Hasta que apareció Bob Geldof y los convenciera para que aparecieran sobre el estadio de Wembley para actuar en el Live Aid. Este evento ha sido considerado por muchos críticos como el mejor concierto en directo de la historia del rock, y la monumental actuación del grupo les permitió solventar las rencillas entre ellos, y a la postre, retomar su carrera más unidos que nunca. Fuentes: WIKIPEDIA: Queen: The Works y el concierto de Live Aid (1983-1985) y Freddie Mercury: Los años 80.

(6) El Estadio de Wembley (en inglés: Wembley Stadium) fue un estadio multipropósito, pero principalmente utilizado para la práctica del fútbol, y se encontraba ubicado en el barrio del mismo nombre en Londres, capital de Inglaterra (Reino Unido). Fue el estadio más famoso del Reino Unido y uno de los más conocidos de todo el mundo, a tal grado de recibir como sobrenombre el término Catedral del fútbol mundial. Fue inaugurado en 1923 con ocasión de la exposición imperial británica a realizarse el año siguiente, de hecho su nombre inglés era el Empire Stadium. Fue la sede principal de los Juegos Olímpicos de Londres 1948 y la Copa Mundial de Fútbol de 1966. En la escena musical fue el escenario del famoso y multitudinario concierto benéfico del Live Aid en 1985; y también, del concierto Tributo a Freddie Mercury en 1992, uno de los mejores eventos en vivo de la historia. En 2002 fue demolido y en su lugar se construyó el Nuevo Wembley, que fue inaugurado en 2007. Fuente: WIKIPEDIA: Estadio de Wembley (1923).

Fuentes:
Imágenes obtenidas de las webs Filmaffinity y Sensacine.
https://www.filmaffinity.com/es/main.html
http://www.sensacine.com/
Imagen de Mike Myers obtenida de la web Pajiba
http://www.pajiba.com/film_reviews/did-you-catch-the-waynes-world-reference-in-bohemian-rhapsody.php

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Si te ha gustado esta crítica, te invito a que escuches nuestro programa 5x09 del podcast "El Perfil de Hitchcock", que además de contener la reseña, hablamos de otras interesantes películas como "Mandy" de Panos Cosmatos, "El ángel" de Luis Ortega, "Regreso del más allá" de Juan José Porto (sección 'Culto en la Noche') y el clásico de animación japonesa "Mi vecino Totoro" de Hayao Miyazaki y el Studio Ghibli. NO TE QUEDES SIN ESCUCHARNOS!!!


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