sábado, 18 de mayo de 2019

Grandes películas con narrador


En este 2019 se cumplen 25 años de "Cadena perpetua" (The Shawshank Redemption, 1994) de Frank Darabount. Una película que con el paso de los años se ha convertido en una de las grandes favoritas del público y cinéfilos a partes iguales. Una de sus principales características es la voz en off del personaje que encarna Morgan Freeman, que nos va relatando la historia y compartiendo sus sentimientos. Sin lugar a dudas, el narrador en voz en off puede ser un recurso narrativo sumamente útil si se sabe utilizar. Cuando un narrador solamente describe lo que el público ya está viendo o sólo suelta información para ahorrarse tiempo, puede sentirse forzado y fuera de lugar. Cuando le aporta profundidad a la historia, a la psicología del personaje o al misterio de la trama es cuando mejor funciona. Así que con la presente excusa me he decantado a elaborar una lista eligiendo quince filmes que, de una forma u otra, utilizan esta técnica... ordenados cronológicamente y siempre bajo mi punto de vista y preferencias personales.

¡QUÉ VERDE ERA MI VALLE! (How Green Was My Valley, 1941) de John Ford

«Los hombres como mi padre no mueren. Siguen dentro de mí, tan reales en mi memoria, como lo fueron en vida, cariñosos y amados para siempre. Qué verde era entonces mi valle»

El mítico cineasta estadounidense John Ford, tras recibir múltiples nominaciones a los premios Oscar, y recibir dos estatuillas doradas como mejor director, se consagró definitivamente con este extraordinario melodrama que narra las vivencias y los problemas de una familia de mineros galeses durante el siglo XIX. Cinco galardones (incluyendo el de mejor película y director, entre otros) que la convirtieron en la gran vencedora de aquella edición, imponiéndose a la aclamada opera prima de Orson Welles "Ciudadano Kane" (Citizen Kane, 1941). Narrada desde el punto de vista de Huw Morgan (interpretado por Roddy McDowall), el miembro más joven de la familia, la premisa nos sitúa en el pueblo minero de Gales donde viven. Son una familia orgullosa de su profesión, de respetar las tradiciones y la unidad familiar; pero la bajada de los salarios por su trabajo en la mina enfrentará al padre Morgan con sus hijos, que ven en la unión sindical de todos los trabajadores la única manera de hacer frente a los patrones. El cabeza de familia, en cambio, no quiere oír hablar de socialismo ni sindicatos.

PERDICIÓN (Double Indemnity, 1944) de Billy Wilder

«Un crimen se descubre tarde o temprano, y cuando intervienen dos personas, más bien temprano»

Esta lista de filmes con narrador podría (y tal vez debería) estar hecha de puro cine negro, un estilo que ha sabido aprovechar a la perfección el recurso de la narración en off. "La dama de Shangai" (The Lady From Shanghai , 1947) de Orson Welles, "Detour" (1945) de Edgar G. Ulmer, "Retorno al pasado" (Out of the Past, 1947) de Jacques Tourneur, "Laura" (1944) de Otto Preminger, o "El crepúsculo de los dioses" (Sunset Boulevard, 1950) también del maestro Billy Wilder —aunque sobre esta última hablaremos más adelante—. Todas son memorables; sin embargo, la de "Perdición" se podría afirmar que es la más cruel, la más desencantada, la más irónica de todas. Puro Raymond Chandler (no en vano es coautor del guion junto a Wilder). "Lo hice por dinero le confiesa el narrador a una grabadora y lo hice por una mujer. No conseguí el dinero. Y no conseguí a la mujer." ¡Qué bonito! ¿no?

BREVE ENCUENTRO (Brief Encounter, 1945) de David Lean

«No hay nada que dure siempre, ni la felicidad ni la tristeza, ni siquiera la vida dura mucho tiempo»

Este podría ser uno de mis narradores preferidos en una película, ya que transcurre en los pensamientos de Laura Jesson (encarnada de forma magistral por Celia Johnson). Es una historia que nuestra protagonista le gustaría contarle a su marido (al que da vida Cyril Raymond), pero por razones obvias no lo puede hacer. Se trata del corto e intenso romance que ha tenido con Dr. Alec Harvey (un magnífico Trevor Howard), ambos de edad madura y casados, desarrollado en unos pocos y breves encuentros en la estación del ferrocarril que utilizan para dirigirse a sus respectivos trabajos. La melancólica narración de Laura nos perfila una crónica intimista y delicada de un adulterio no consumado, con uno de los finales más devastadores y tristes que ha dado la historia del cine en una película de estas características. Del deslavazado remake televisivo de 1974 a cargo de Alan Bridges mejor ni hablamos; y eso que contó con la presencia de dos grandes actores de la talla de Richard Burton y Sophia Loren.

EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES (Sunset Boulevard, 1950) de Billy Wilder


«Es curiosa la amabilidad de la gente cuando estás muerto»


Otro de mis narradores favoritos es también este. Por eso me he decantado por citar dos filmes del maestro Billy Wilder; a pesar de que en un principio tenía previsto elegir solo un título por cineasta. No obstante, es imposible dejar fuera de esta selección el clásico "El crepúsculo de los dioses", y a ese Joe Gillis (un impresionante William Holden) relatándonos la premisa del filme después de ser asesinado y arrojado a una piscina. Despachado por una excéntrica y pasada de vueltas Norma Desmond, encarnada de forma sublime por Gloria Swanson. Tal vez no sea tan irónica como "Perdición"; sin embargo, el retrato que realiza al mundo del cine, y sobre todo a las antiguas estrellas del cine mudo caídas en desgracia tras la llegada del sonoro, es descarnado y demoledor como pocos. Para el recuerdo queda su escena final, con una Swanson alienada, y con una gestualidad inusitada, bajando las escaleras de su mansión y acercándose posteriormente a la cámara.

FRESAS SALVAJES (Smultronstället, 1957) de Ingmar Bergman

«¿Dónde esta ese amigo al que busco en todas partes? Al clarear el día mi anhelo es más intenso. Cae la noche oscura y aún no hay rastro de él. ¡Aunque arda mi corazón! Pero ahí están las señales. Dondequiera que una fuerza surja, donde exista el perfume de una flor, en los campos por donde el viento sople, en el suspiro que exhalo, en el aire que respiro, su caridad está presente. Escucho su voz en el susurro de la brisa de verano»

El protagonista de esta obra maestra, Isak Borg (que da vida un inmenso Victor Sjöström), es narrador y testigo de su particular periplo espiritual por los territorios caprichosos de la memoria y los sueños. Con ambos ingredientes Bergman construye un universo ficticio que se nutre de la evocación selectiva y el absurdo onírico como formas de indagación irracional, mostrando las carencias de un hombre que, al anteponer el trabajo y éxito profesional a todo lo demás, va tomando paulatinamente conciencia de su vacío espiritual y de su soledad. El director sueco escribió el filme mientras se encontraba hospitalizado, y con él consiguió el reconocimiento internacional, obteniendo en 1959 el Globo de Oro a la Mejor Película Extranjera (entre otros galardones y nominaciones), así como el Oso de Oro en el festival de Berlín en 1957, lo que dio continuidad al obtenido dos años antes en Cannes por "Sonrisas de una noche de verano" (Sommarnattens leende, 1955). Como dato final cabe mencionar que se estrenó el mismo año que una de sus obras cumbre: "El séptimo sello" (Det sjunde inseglet, 1957).

EL MUELLE (LA JETÉE) (La jetée, 1962) de Chris Marker

«Esta es la historia de un hombre marcado por una imagen de la infancia»

Los 'auteurs' de la nueva ola francesa, quizás influenciados por el "Pickpocket" (1959) de Robert Bresson, se sintieron fascinados por la narración en off. "Jules y Jim" (Jules et Jim, 1961) de François Truffaut"Banda aparte" (Bande à part, 1964) de Jean-Luc Godard, así como muchas más tienen esas voces un poco desentendidas que nos invitan por un momento a alejarnos de lo que vemos. La voz que nos habla en "La jetée" (que no es propiamente 'Nouvelle Vague' sino 'Rive Gauche') no quiere que nos alejemos: quiere unirnos para siempre al tristísimo destino de su protagonista. Y, por supuesto, lo acaba logrando. Como apunte es pertinente decir que tres décadas más tarde el excéntrico cineasta británico Terry Gilliam realizó una fascinante reformulación de este filme con su "Doce monos" (Twelve Monkeys, 1995), interpretada por unos inspirados Bruce Willis, Brad Pitt y Madeleine Stowe.

LA NARANJA MECÁNICA (A Clockwork Orange, 1971) de Stanley Kubrick

«Ahí estaba yo. Es decir, Alex y mis tres drugos. O sea Pete, Georgie y Dim. Estábamos sentados en el Korova Milk Bar, exprimiéndonos las rasureras para encontrar algo con que ocupar la noche. En el Korova Milk Bar servían lacta plus. Leche con velloceta o con dencromina… que es lo que estábamos tomando. Eso nos aguzaba los sentidos y nos dejaba listos para una nueva sesión de ultraviolencia»

Mitad comedia, mitad ciencia ficción violentísima y otra mitad (sí, hay una tercera) estudio en narración no confiable. "La naranja mecánica" tiene una de las poquísimas voces absolutamente singulares de la historia del cine —off u on, da igual. Nadie nunca había hablado como Alex (sin duda la mejor interpretación de Malcolm McDowell) y todos los que han intentado hacerlo después se han quedado en unos muy vergonzosos pañales. La voz de Alex es mordaz, lenguaraz, feraz, procaz y, faltaba más, falaz. Desató tanta polémica en su momento que su director tuvo que retirarla de circulación unos años tras sufrir amenazas de muerte, y hasta incluso llegó a estar catalogada (por error, obviamente) como 'video nasty' por el British Board of Film Censors.

BLADE RUNNER (Blade runner, 1982) de Ridley Scott

«Yo... he visto cosas que vosotros no creeríais: Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán... en el tiempo... como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir»

Sin duda este es el ejemplo perfecto de rara avis en lo que a voz en off se refiere. "Blade runner", para muchos una de las mejores películas de los ochenta, se vio durante diez años con la voz en off de su protagonista (un fantástico Harrison Ford), y se ha visto los siguientes veinte sin esa voz en off. Consecuencias del laser disc, el DVD, los torrents, youtube, el blu-ray... y de la imperiosa inquietud (o manía, vete tú a saber) de su artífice, Ridley Scott, que descontento desde el principio con la autoimpuesta voz en off desganada de Ford, ha realizado hasta la fecha la friolera de siete montajes distintos. Tal vez la decisión de si la voz en off de Deckard es un logro o un estorbo sea subjetiva y crónica: quien haya nacido en los setenta o antes, y haya visto primero la versión narrada en off, considerará que es imposible que la película funcione sin ella. A quien (más joven) haya nacido con el director’s cut (u otros montajes posteriores) como estándar le parecerán ridículos nuestros intentos por recuperar esa voz. Imposible decidirse, aún.

EL VIAJE A NINGUNA PARTE (El viaje a ninguna parte, 1986) de Fernando Fernán Gómez
«Pero, ¿Dónde está el maná de los cómicos, en qué tierra caerá que sea nuestra, si nosotros no somos de ninguna parte? Somos… del camino»

"El viaje a ninguna parte" es una crónica del cambio de los tiempos, de la desaparición de una forma de ejercer la profesión, arrinconada por el auge del cine, la radio y otros entretenimientos, y también un retrato de la vida rural en plena dictadura franquista, una época marcada por el hambre, la miseria y la pobreza espiritual y cultural, poblada por unos personajes, medio artistas medio pícaros, que aman y odian su oficio a partes iguales. Pero sobre todo, es un sentido homenaje al teatro y a los cómicos, rebosante de humor, melancolía y humildad. Basada en la novela homónima escrita por el propio Fernán Gómez, la historia está narrada desde el punto de vista de Carlos Galván (encarnado por un brillantísimo José Sacristán), que recuerda la nostalgia de tiempos pasados, de lugares y pueblos, de funciones ambulantes, del ocaso de lo que pudo ser y nunca fue... a partir de la confusión que existe en la mente de un anciano que no distingue la realidad de los sueños. Esta maravillosa obra maestra se erigió como la gran vencedora en la primera edición de los Premios Goya, que iniciaron su andadura en 1987, consiguiendo los galardones a la mejor película, director y actor principal, para uno de los cineastas/actores más grandes que ha dado nuestro cine español: Fernando Fernán Gómez.

UNO DE LOS NUESTROS (Godfellas, 1990) de Martin Scorsese

«Para mi ser gangster era muchísimo mejor que ser presidente de los Estados Unidos»

Una de las mejores películas en la filmografía del gran Martin Scorsese es esta cinta protagonizada por Ray Liotta, Robert De Niro y Joe Pesci, que interpretan a tres mejores amigos y socios en el despiadado mundo de la mafia. La película está narrada en su totalidad a través de la voz de Henry Hill (Liotta), que comienza contando su infancia y su deseo desde niño de convertirse en miembro de la mafia. La narración de Hill hace, no solamente que el personaje sea más entrañable, también le da al público una mirada directa de como el personaje se va desmoronando y volviendo más paranoico conforme avanza la trama.

LÉOLO (Léolo, 1992) de Jean-Claude Lauzon

«El domador de versos se pasaba las noches hurgando en todas las basuras del mundo. El domador cree que las imágenes y las palabras deben mezclarse en las cenizas de los versos para renacer en la imaginación de los hombres»

En este momento es probable que pienses que la mejor voz en off de dicción poética es la que ha practicado Terrence Malick desde "La delgada línea roja" (The Thin Red Line, 1998): susurrada, inquisidora, temblorosa por momentos. Y tal vez estés en lo cierto. Pero tal vez no, porque la voz del protagonista de Léolo (no de Malick sino de Lauzon) cumple con una altísima dosis de intensidad y la sazona con crueldad, con ironía, con ternura, con flores de exquisita poesía en verso francés. "La gente que sólo cree en la realidad me llama Léo Lauzon; de mí dicen que este hombre es mi padre: yo sé que no es así porque este hombre está loco. Porque sueño: yo no estoy loco." Por supuesto, Léolo está loco.

CADENA PERPETUA (The Shawshank Redemption, 1994) de Frank Darabount

«Me doy cuenta que estoy muy emocionado, casi no puedo estar sentado o tener la cabeza tranquila. Creo que es la emoción que sólo un hombre libre puede sentir, un hombre libre al principio de un largo viaje cuyo final es incierto. Espero poder cruzar la frontera, espero poder ver a mi amigo y estrechar su mano, espero que el Pacífico sea tan azul como siempre he soñado. Y espero nunca más perder la esperanza»

Cuando contemplamos la figura de Stephen King automáticamente pensamos en el terror, ya que gran parte de su obra literaria pertenece a este género; no obstante, King no solo ha escrito obras terroríficas o fantásticas, también se ha aventurado con el drama más puro y realista. "Cadena perpetua" es sin duda el ejemplo perfecto, en el que a simple vista no parece sacada de la calenturienta mente del escritor de Maine. Un desconocido por aquel entonces Frank Darabont adaptó el relato corto "Rita Hayworth y la redención de Shawshank (Primavera de esperanza)" recogido en la colección de novelas cortas "Las cuatro estaciones" (Different Seasons, 1982). La inolvidable y profunda voz de Morgan Freeman (uno de los mejores narradores de la historia del cine moderno), nos relataba la preciosa amistad que su personaje Red estableció con Andy Dufresne (encarnado por un maravilloso Tim Robbins) en su estancia en la penitenciaría estatal de Shawshank a finales de los 40. Quizás sea una narración algo redundante y reiterativa, pero su poderosa historia, los valores que transmite y la ternura que desprenden estos personajes, han permitido que esta película sea la preferida de mucha gente (entre los cuales me incluyo); e incluso esté entre las más valoradas de webs como Filmaffinity y IMDB. Ahí es nada.

EL CLUB DE LA LUCHA (Fight club, 1999) de David Fincher

«No somos nuestro trabajo. No somos nuestra cuenta corriente. No somos el coche que tenemos. No somos el contenido de nuestra cartera. No somos nuestros pantalones. Somos la mierda cantante y danzante del mundo»

David Fincher continuó su escalada al olimpo de los directores de culto (con su particular estilo atractivo y moderno), entregando una polémica y violenta cinta sobre tipos desilusionados y luchadores ilegales. Sin duda este es uno de los ejemplos más mencionados por los fanáticos del cine cuando se habla de narradores. Se trata de un recurso que funciona especialmente bien porque el material original es la novela de Chuck Palaniuk, y la voz en off suele ser un buen complemento narrativo en las adaptaciones cinematográficas de libros. La esquizofrénica voz del narrador en esta película se ha vuelto legendaria, y generó muchas de las frases más citadas del cine de los noventa. Además, posiblemente sea el mejor filme pre-11-S de la historia, así tal cual... sin pretenderlo.

MEMENTO (Memento, 2000) de Christopher Nolan

«Tengo que creer en un mundo fuera de mi propia mente. Tengo que creer que mis acciones todavía tienen un significado, aún cuando yo no puedo recordarlas»

Un narrador sospechoso (o poco fiable) es aquel cuya credibilidad está comprometida. A lo largo de la historia del celuloide han habido cineastas que han utilizado este original recurso, tales como Robert Wiene con "El gabinete del doctor Caligari" (Das Cabinet des Dr. Caligari, 1920), Akira Kurosawa en "Rashômon" (1950), Federico Fellini en "Amarcord" (1973), Robert Zemeckis en la entrañable "Forrest Gump" (1993), o incluso David Fincher en "El club de la lucha" (citada anteriormente), entre otros muchos; aunque el narrador de "Memento" me parece de largo el más canalla y ruin de todos. Leonard (que da vida un portentoso Guy Pearce) sufre un trauma cerebral que le causó amnesia anterógrada, siendo incapaz de almacenar nuevos recuerdos; sin embargo, posee memoria sensorial y recuerda cómo realizar las acciones cotidianas. Para "recordar" los sucesos de su vida crea un sistema usando fotos instantáneas para tener un registro de la gente con la cual se relaciona, dónde se hospeda y otros elementos básicos para el desarrollo de su vida. Además de las fotografías, toma notas y se tatúa pistas del asesino de su esposa, a veces demasiado ambiguas. Leonard en su obsesión de vengarse del hombre que violó y asesinó a su mujer, y que le provocó su enfermedad, no tiene ningún reparo en manipular hasta la saciedad sus recuerdos y las pistas que va recogiendo. Todo al servicio de un complejo rompecabezas, plasmado mediante constantes analepsis y prolepsis, que sirvió de carta de presentación para su director: Christopher Nolan.

MÁS EXTRAÑO QUE LA FICCIÓN (Stranger Than Fiction, 2006) de Marc Forster

«Porque era una novela sobre un hombre que no sabe que está a punto de morir y muere. Pero si sabe que va a morir y aun así muere, muere por voluntad propia, sabiendo que él podía evitarlo es... ¿no es ese la clase de hombre que habría que mantener con vida?»

Este es uno de los usos de narrador más divertidos del cine. Harold Crick (Will Ferrell) un hombre común y corriente que trabaja para el IRS (Hacienda en Estados Unidos), comienza a escuchar una voz femenina en su cabeza que va narrando todo lo que hace, y que en cierto momento le informa a los lectores que pronto morirá. La voz es de Karen Eiffel (Emma Thompson), una aclamada escritora que sufre de bloqueo y que no sabe cómo matar al personaje principal de su nuevo libro. Se trata de un estilo de doble narrador (omnisciente y observador) que no solamente le da un giro a la voz en off, si no la convierte en parte esencial de la trama.



Hasta aquí llega nuestra personal y curiosa selección de grandes películas con narrador. Si deseas añadir alguna a la lista, o te apetece dejar tus opiniones al respecto, te invito a que nos dejes un comentario.



Fuentes:
Los carteles están obtenidos de las webs Filmaffinity y Sensacine

© El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras.
Sin ánimo de lucro. Las imágenes publicadas solamente tienen la finalidad de complementar este artículo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario