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miércoles, 22 de enero de 2020

Entrevista a Jonathan Bellés, director del documental "Los albores del Kaiju Eiga".


Uno de los hechos más terribles que ha vivido la humanidad es la destrucción de las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. Harry S. Truman, presidente de los Estados Unidos en 1945, ordenó lanzar las bombas atómicas que arrasaron con las dos ciudades japonesas. Un ataque que contribuyó, junto con la Guerra soviético-japonesa, a la rendición del imperio japonés y al fin de la Segunda Guerra Mundial. Sin lugar a dudas, allí la humanidad se dio cuenta del poder destructor que tenía entre sus manos. En pocos segundos, horas, semanas... el número de víctimas entre las dos ciudades rondaba el medio millón de personas muertas. Fruto del enorme impacto y el verdadero horror por la radiación que tuvo desde entonces la población japonesa, se originó el nacimiento de Godzilla, una criatura que se convirtió en una metáfora del terror que engendra una amenaza a la que no sabemos cómo enfrentarnos.
«Desde el principio simbolizó la venganza de la naturaleza contra la humanidad», —afirmó en 1984 Tomoyuki Tanaka, el productor de “Godzilla. Japón bajo el terror del monstruo” (Gojira, 1954), quien creó al monstruo junto al director Ishirô Honda, el experto en efectos especiales Eiji Tsuburaya y el compositor Akira Ifukube; —y a esto añadió: «el auténtico terror que sentían los japoneses por la radiación hizo a Godzilla tan grande». 

La historia empezó con un decepcionante viaje de negocios del productor Tanaka, que pasó por las islas Bikini en donde unos años antes la tripulación de un atunero japonés sufrió las consecuencias de la radiación, derivadas de la explosión de una bomba de hidrógeno desarrollada por Estados Unidos.

A partir de aquella idea inspiradora, se le ocurrió hacer la historia de un monstruo nuclear que salía de las aguas. Pero volvieron en las reuniones, cada vez más, los vínculos entre bombas y el monstruo. «Pienso que mostrar visualmente que la bomba creó al monstruo, eso hubiera sido ir demasiado lejos y no me habría sorprendido si la gente hubiera protestado por una película así», —así lo explicó Honda, el director de la película, en su biografía escrita por Steve Ryfle y Ed Godziszewski.

El cineasta Jonathan Bellés en Japón
Y es que en la cultura popular japonesa siempre estuvo presente la tragedia colectiva, sobre todo a raíz de las experiencias en Hiroshima y Nagasaki. De hecho, como explicaba Pablo Martínez Pita, redactor de cultura del periódico ABC, «tan apegada a la cultura popular japonesa es la imagen de las colegialas con falda tableada como la de indefensos ciudadanos en constante zozobra. Y una de las más terribles amenazas creadas por la imaginación japonesa se llamó Godzilla».

El cineasta valenciano Jonathan Bellés lleva su fascinación por la cultura nipona y por Godzilla mucho más allá, profundizando en las raíces de su gestación a través del documental “Los albores del Kaiju Eiga”. Para llevarlo a cabo, viajó a Japón y se puso en contacto con directores, actores y expertos en el tema que, a lo largo de más de sesenta años, han tratado la figura del Kaiju Eiga con sus películas. Desde la imprescindible “Godzilla. Japón bajo el terror del monstruo” citada anteriormente, pasando por sus innumerables secuelas, crossovers con otras criaturas y spinoffs, hasta la última gran encarnación con “Shin Godzilla” (Shin Gojira, 2016) de Hideaki Anno y Shinji Higuchi; surgida de la reciente catástrofe en la central nuclear de Fukushima. De esto y mucho más nos habla Jonathan Bellés, a través de una entrevista que le hice en la pasada edición del Fantasti’CS 2019, el festival de cine fantástico, ciencia ficción y terror de la ciudad de Castellón.


Jonathan Bellés filmando a Kazuki Ohmori
Después de muchos años de intenso trabajo consigues terminar y estrenar el documental “Los albores del Kaiju Eiga”. ¿Coméntanos en profundidad como surge este proyecto?

Correcto, la producción de “Los albores del Kaiju Eiga” ha sido intensa y larga; de hecho, la producción empezó en el año 2012, cuando decidí, en primera instancia, realizar un doctorado sobre Kaiju Eiga.

Por supuesto que este proyecto no vino de la nada, soy un seguidor de Kaiju Eiga desde mis ocho años de edad, cuando una amiga de mi madre me habló por primera vez de Godzilla y de su universo. Es a ella a quien le dedico este documental. Desde entonces, y gracias a una videocámara que mis padres me compraron en torno a 1998, pude empezar a contar historias a través del lenguaje audiovisual. Por supuesto que las primeras que conté fueron historias protagonizadas por Godzilla y Mechagodzilla, que eran las únicas figuras que tenía del monstruo, y con las que me dedicaba a destruir las maquetas que yo mismo construía de Tokio.

Con el tiempo, y gracias a la llegada de internet a nuestros hogares, empecé a descubrir que Godzilla era más que un señor disfrazado de monstruo, y que en sí mismo, el personaje engloba una serie de metáforas y alusiones a un tema tan serio como lo es el de la bomba atómica. Ello me llevó a plantearme, en 2009, a realizar una tesis doctoral sobre Godzilla y así fue; cuando por fin acabé mi carrera y máster es lo que hice. En 2012, empecé una investigación académica sobre el personaje, y fue entonces cuando mi director de tesis me dijo: «sólo aceptaré dirigir tu tesis doctoral si vas a Japón a investigar sobre el terreno». Dicho y hecho, después de un año recopilando información y obteniendo contactos de las leyendas que dieron vida a Godzilla, fui a Japón, en una estancia de un mes, en febrero de 2014.


Jonathan Bellés y su equipo técnico en los estudios Toho de Japón
Para conformar este documental tuviste que viajar a Japón, algo indispensable para entrevistar a directores y actores relacionados con los filmes de “Godzilla” y similares, realizados durante más de 60 años. ¿Cómo te organizaste para viajar al país nipón? Y también, ¿qué sentiste al visitar el mítico estudio de Toho?

Como venía diciendo, me llevó un año organizar el viaje. En primer lugar, la financiación, lo cual aprovecho para decir que nunca recibí subvención alguna, por lo que el proyecto lo he ido financiando conforme fui consiguiendo el capital necesario. Me gustaría comentar que, por aquel entonces, ya tenía funcionando mi empresa de producción audiovisual, Producciones 451. Por otro lado, lo importante era llegar a contactar y cerrar citas con los directores, actores, actrices de Kaiju Eiga que quería entrevistar e incluir en mi documental.

Y bueno, visitar los estudios Toho fue ¡fantástico! Lo primero que hice al llegar fue alquilar una sala de prensa a la empresa con el objetivo de entrevistar allí a los directores de efectos especiales, Eiichi Asada e Ishii Yoshikazu. Tras ello, Ishii se ofreció a hacerme una visita guiada por él mismo a través de todas las oficinas. Hay que tener en cuenta que él ha trabajado en las películas de Godzilla de la saga Millennium, por lo que conoce muy bien las instalaciones, la historia de Toho y el Kaiju Eiga. Me iba contando en qué lugares se fueron rodando las diferentes películas de Godzilla, etc.


Jonathan Bellés junto a Haruo Nakajima
El documental se caracteriza por albergar numerosas entrevistas a personalidades relacionadas con el subgénero del “Kaiju Eiga”, como por ejemplo Hauro Nakajima (actor que se enfundó el traje de “Godzilla” en el clásico de 1954), así como el actor Akira Takarada (que interpretó al buzo Hideto Ogata en ese mismo filme), o el cineasta Shinji Higuchi (responsable de “Shin Godzilla”, la última gran película en estrenarse del célebre monstruo), entre otros muchos. ¿A cuántas personalidades del mundo del Kaiju Eiga pudiste entrevistar?

Muchos, más de los que jamás pude imaginar. Hay que tener en cuenta que cuando fui a Japón, yo ya había entrevistado a Haruo Nakajima, en un festival en Alemania a finales de 2013. Cuando fui a Japón tan solo tenía organizadas ocho entrevistas, y al salir me fui con 22; además, esto fue posible debido a la colaboración de muchas personas que me arroparon y apoyaron incondicionalmente, como lo hicieron el escritor Daniel Aguilar o David Muñoz. Por último, comentar, que cuando fui a Japón lo hice sin billete de vuelta. Como no sabía qué sorpresas me aguardaban allí, preferí dejar el viaje abierto. Y gracias a esa decisión, pude entrevistar a tantas leyendas del Kaiju Eiga.


Jonathan Bellés filmando a Kôichi Kawakita
Según tengo entendido realizaste más de una veintena de entrevistas durante cinco años, que dieron como resultado más de 25 horas de metraje que han sido condensadas en unos 45 minutos. ¿Cuál de los entrevistados se quedaron fuera? Y también, ¿tienes pensado realizar un montaje más extenso para poder incluir las entrevistas descartadas?

Solo en Japón obtuve una media de casi 30 horas de metraje, pero a eso hay que sumarle unas 10 horas más de entrevistas a expertos españoles que hice antes de irme a Japón. En el año 2013 viajé a Madrid, Barcelona, Valencia y Alicante con el objetivo de obtener un punto de vista occidental del tema a tratar. Y pienso que ha funcionado muy bien en el metraje final; sin embargo, dolorosamente tuve que descartar la mayoría de estas entrevistas a favor del metraje japonés.

Es cierto que hay una versión del documental de 45 minutos, pero resulta que poco después hice una versión de 54 minutos que finalmente se redujo a unos 50. No me gustaba la idea de tener dos versiones del documental por lo que pienso que esta última, de 50 min., condensa muy bien todo lo que quiero contar. Desafortunadamente, después de casi ocho años de trabajo y con quince versiones del documental, no voy a realizar más montajes, por lo que las entrevistas descartadas no estarán incluidas en, si las hubiera, futuras extensiones o versiones del documental.


Jonathan Bellés y su equipo técnico filmando a Eiichi Asada, en los estudios Toho de Japón
La caída de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki al término de la Segunda Guerra Mundial originó el nacimiento de “Godzilla”, algo que queda muy bien retratado en el documental; sin embargo, en años posteriores el drama atómico se fue desvaneciendo, y aparecieron filmes que mostraban a las criaturas como un mero entretenimiento de evasión y espectáculo. ¿Crees que con el paso del tiempo la sociedad nipona ha olvidado lo que supuso la caída de las bombas? ¿Crees también que las nuevas generaciones no son conscientes de ello?

No pienso que se hayan olvidado. No creo que un tema así les pueda resultar ajeno si nosotros, que no lo hemos vivido, de algún modo nos alcanza. Y es lo que tiene el poder psicológico de la bomba atómica, que más que un arma mortífera se acabó utilizando como un arma disuasoria. Quien tiene el control de la bomba atómica, tiene el control del mundo. No obstante, tal y como expresa muy bien el director Shusuke Kaneko en su filme de Godzilla, su historia tiene un mensaje muy importante: «Godzilla aparecerá siempre y cuando las nuevas generaciones olviden el desastre de la guerra, para evitar que semejantes actos de crueldad vuelvan a repetirse».

Conozco a muchos japoneses, mayores y de mi edad, y todos ellos saben muy bien el trauma que supuso la caída de las bombas y lo que ello supone, no solo en su país sino para el resto del mundo. Pienso y estoy seguro de que Godzilla representa precisamente esta parte del Japón contemporáneo, un icono, un ser que está aquí para recordarnos el pasado trágico de las bombas, y de algún modo, para que evitemos caer en el mismo error de antaño.



Huelga decir que las producciones sobre “Godzilla” que realizan en Japón son difícilmente exportables a occidente. ¿Crees que las películas norteamericanas sobre la criatura han diluido el mensaje antibelicista y antinuclear?

Por supuesto que sí, empezando por la primera película de Godzilla de 1954. Cuando llegó a EE.UU., los productores la amputaron y reestructuraron desde cero introduciendo incluso a actores norteamericanos en la trama. Esta versión resultante difiere muchísimo de la carga oscura, traumática y pesimista del filme de Ishirô Honda.

Esto es algo que, salvando las diferencias, ha pasado en las producciones de Hollywood de Godzilla, desde 1998 hasta 2019. En una, la versión de 1998, Godzilla es la consecuencia de la mutación ocasionada por la bomba H, como en el filme original, pero ¡vaya!, no es por la bomba H norteamericana Castle Bravo, sino por culpa de la bomba del ¡gobierno francés! Y no sólo eso, sino que Godzilla ataca Nueva York y es fácilmente derrotado por los marines en Nueva York. No hay por dónde cogerlo, sinceramente. En las más recientes, Godzilla está aquí para restaurar el ecosistema de la tierra por la presencia de un enemigo a su altura, los M.U.T.O., pero ojo, que la bomba atómica fue usada por los EE.UU. con el objetivo de acabar con Godzilla, obviando las pruebas atómicas de dicho país. Desde luego, si alguien puede entender bien a Godzilla son los propios japoneses, sino que le pregunten a Hideaki Anno o a Shinji Higuchi, que hicieron la obra maestra “Shin Godzilla”. Una película que sí refleja los terrores atómicos y posteriores a la bomba.



A lo largo de todos estos años se han realizado múltiples documentales y se ha escrito muchísimo sobre la criatura. ¿Qué aporta este documental a lo ya dicho y escrito?

Es el único documental sobre el monstruo en el que reúne a tantas leyendas del mundo Kaiju Eiga. Es como los "Monster Mash" que creó Tomoyuki Tanaka pero que en vez de Kaijus, son los mismos creadores del monstruo. Además, es el único documental que trata exclusivamente sobre los múltiples vínculos entre la bomba atómica y el monstruo, por no mencionar el interesante aporte de los expertos occidentales y japoneses que aparecen, lo cual complementa muy bien los testimonios de los cineastas que crearon a Godzilla. “Los albores del Kaiju Eiga” es un viaje temporal desde 1945 hasta la actualidad, que repasa todos los acontecimientos históricos que tienen que ver con la era atómica, que influencian y conforman al personaje Godzilla.


El productor Tomoyuki Tanaka rodeado de Godzillas en Japón
¿Crees que el desastre atómico de Fukushima en 2011 ha abierto las viejas heridas de la caída de las bombas en la sociedad japonesa actual?

Desde luego, y todavía hoy me sorprende muchísimo que Toho permitiera llevar adelante un guion tan arriesgado como el de la película “Shin Godzilla”. Quizás porque ésta la firmaba Anno, por lo que quizás le dieron mucha libertad creativa (aunque me consta que lo peleó mucho). Con todo ello, pudo hacer una película política de Godzilla, lo cual no sucedía desde 1984 con Godzilla y en cierto modo desde la original de 1954. Así pues, los estudios Toho, que no suelen mezclar a Godzilla con asuntos políticamente delicados, como el uso de la bomba atómica o el uso de la energía nuclear, hizo una hazaña permitiendo a Anno crear su propia visión del monstruo. A mi juicio, ha creado la mejor película Kaiju Eiga de los últimos 45 años.


El desastre atómico de Fukushima en 2011
¿Cuánto tiempo duró el rodaje?

Es difícil de cuantificar, teniendo en cuenta que he rodado entrevistas desde 2012 a 2018. Pero resumiendo; las primeras entrevistas fueron realizadas en Barcelona, después en Valencia, Madrid y Alicante, lo cual tuvo que costar un total de siete días entre transportes, alojamiento, etc. Después, para Nakajima, estuve alrededor de tres días más. Como ya he comentado anteriormente, en Japón estuve entorno a un mes. La entrevista al escritor canadiense Alain Vézina, rodada en su país, fue filmada en un día por el equipo de éste, enviándome después los brutos en USB. Más tarde, tuve la oportunidad de entrevistar a Higuchi en San Sebastián, en el año 2016, por lo que sumamos dos días más. Finalmente, en 2018, dado que hice una charla sobre Kaiju Eiga junto a Ángel Sala, aproveché para repetir su entrevista y actualizarla, teniendo en cuenta que fue la primera que hice para el documental en 2012.

En total, aproximadamente, si juntáramos todos estos días, llegaríamos a un par de meses distribuidos en varios años. Sin embargo, esto es solo la punta del iceberg, lo que realmente ha llevado mucho trabajo es el montaje, no solo por las dificultades del idioma, ya que yo no hablo japonés, si no por el tiempo que he invertido en condensar toda la información. Un trabajo que me ha llevado intensamente desde 2016 a 2020.


Jonathan Bellés junto a Daniel Aguilar y Akira Takarada
¿Podrías contarme alguna anécdota curiosa del rodaje?

Recuerdo siempre dos anécdotas, ambas durante la entrevista a Akira Takarada. La primera, cuando uno de los focos cayó al suelo, antes de que me diera cuenta, él ya se había levantado y puesto a recolocar el foco en su sitio.

La segunda tiene que ver con él también. Resulta que ese febrero de 2014 Tokio sufrió la peor nevada desde 1988. Aquello estaba todo blanco, no se podía ver bien nada a pocos metros y el frío era brutal. Pues bien, el Señor Takarada se ofreció a llevarme a mí, a Daniel Aguilar y a su mujer en su coche a la estación de trenes. Me dijo que no podía dejarme salir a la calle con ese tiempo. Es una persona que, a pesar de su avanzada edad, tiene una energía y carisma impresionantes. Para mí es un caballero en sí mismo.



Algo que se echa un poco en falta en el documental son imágenes de los filmes comentados y el famoso rugido de la criatura; aunque sí es cierto que está compensado con el valor de los testimonios. No obstante, ¿fue la ausencia de subvenciones clave en este aspecto?

Tengo que decir que esta nueva versión del documental de 50 minutos incluye un fragmento en el que escuchamos el rugido de Godzilla, recreado por un fan inglés que lo hizo con un contrabajo, simulando al propio Akira Ifukube. Desde luego no es el rugido original, pero lo cierto es que al añadir esto ayuda a comprender mejor la secuencia sobre el rugido de Godzilla que se explica en el documental.

Hay que tener en cuenta que el uso de películas de Godzilla está protegido por la propiedad intelectual y para utilizarlas hay que contar con el permiso de Toho, la cual pidió astronómicas cifras para su uso. Así pues, optamos por el uso de fotografías que estaban a nuestro alcance económico. Y no, esta producción nunca recibió apoyo económico público o privado, y ¡será que no lo intenté! tanto fuera como dentro de España.


Jonathan Bellés junto a Shusuke Kaneko y Akira Takarada antes de la proyección del documental
Pudiste estrenar el documental en Tokio, concretamente en el Instituto Cervantes. ¿Qué les pareció a los entrevistados, así como a los espectadores que asistieron al evento?

Tras la proyección del documental, tuve el honor de compartir escenario con el legendario actor Akira Takarada, quien interpretó la primera película de Godzilla en 1954, así como con el director de cine Shusuke Kaneko y el Profesor Toshio Takahashi.

Todos los comentarios que recibí de ellos fueron positivos, destacando en especial la hazaña de resumir 65 años de historia en tan solo 45 minutos. Por ejemplo, Takarada mencionó que este documental tendría que ser proyectado en el parlamento japonés para que todos los políticos aprendieran de él. No pude sentirme más orgulloso.

En el link que dejo a continuación, podéis ver al completo el coloquio del que os hablo. Una vez más, he de dar las gracias a Daniel Aguilar, quien está a mi lado traduciendo nuestros argumentos:


¿Tienes previsto distribuir el documental por alguna de las plataformas actuales de ‘streaming’? Y también, ¿has pensado en editarlo más adelante en formato físico?

Todavía estoy trabajando en ello, pero sí, por supuesto que me encantaría, especialmente en formato Blu-ray.



Algo que queda muy bien reflejado en el documental es la cronología de todas las producciones que se han realizado sobre los Kaiju Eiga, desde su primera aparición en 1954 hasta la fecha. ¿En cuántas películas ha salido Godzilla? Y también, me gustaría ponerte en un pequeño aprieto y preguntarte cuáles son tus tres películas favoritas y porqué.

Godzilla ha aparecido, hasta la fecha, en 32 películas. Y en cuanto a mis películas de Kaiju preferidas (sean de Godzilla o no), son tres dirigidas por Ishirô Honda: “Godzilla. Japón bajo el terror del monstruo” (Gojira, 1954), “Godzilla contra los monstruos” (Mosura tai Gojira, 1964) y “La batalla de los simios gigantes” (Furankenshutain no kaijû: Sanda tai Gaira, 1966). La primera por su atmósfera asfixiante, por su fotografía contrastada en blanco y negro y por simbolizar la generación de la posguerra japonesa. Las otras dos, por contra, por ser los Kaiju Eiga más divertidos del subgénero.



Cuando termines la promoción de tu maravilloso documental, ¿qué nuevos proyectos tienes en mente?

Todavía es un poco pronto para hablar de futuros proyectos, aún estoy con la distribución de “Los albores del Kaiju Eiga”, que me ha llevado todo el año 2019 y creo que me llevará todo 2020. En cambio, desde hace ya algunos años, tengo pendiente desarrollar un nuevo documental y mi primer guion de largometraje.



Muchísimas gracias por acceder a la entrevista, y me gustaría felicitarte por haber realizado un documental tan interesante y fascinante. Y, para terminar, ¿alguna recomendación a nuestros lectores?

Mi recomendación es que, si no han visto ningún Kaiju Eiga, vean el primer filme del monstruo: “Godzilla” (1954) y “Shin Godzilla” (2016); sin lugar a dudas, las mejores películas de Godzilla realizadas hasta la fecha.


Jonathan Bellés junto a Kazuki Ohmori


Fuentes:
Entrevista realizada por © Oscar Vela para el blog "La Taverna del Mastí"
Fotografías del rodaje y portada cortesía de © Jonathan Bellés
Cartel de "Los albores del kaiju eiga" obtenido de la web oficial
https://www.451prods.com/los-albores-del-kaiju-eiga.html
Carteles obtenidos en la web Filmaffinity
El resto de imágenes obtenidas de la red
https://cultura.cervantes.es/tokio/es/los-albores-del-kaiju-eiga/125154
http://godzillaencastellano.com/?page_id=4218
https://www.imdb.com/title/tt9006120/

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Sin ánimo de lucro. Las imágenes publicadas solamente tienen la finalidad de complementar este artículo.

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Un libro de Miguel Ángel Plana Fernández y Jose Gracia.